10/04/2026
Reflexión sobre el respeto a las medicinas ancestrales.
Hoy quiero hablar desde la experiencia, pero también desde la responsabilidad.
En estos caminos espirituales se ha vuelto cada vez más común ver la mezcla y saturacion de medicinas… como si más fuera mejor, como si más intensidad significara más evolución.
Y no siempre es así.
Hace tiempo tuve la oportunidad de escuchar a un gran maestro, un hombre que ha dedicado años de su vida a prepararse en la selva, en silencio, en disciplina, en respeto profundo por cada medicina.
Él decía algo que se me quedó grabado:
No todas las personas están listas para todo tipo de medicina, ni física, ni mental, ni emocional, ni espiritualmente.
Especialmente cuando hablamos de medicinas como el sapo (Bufo Alvarius), no se trata de curiosidad ni de búsqueda de experiencias fuertes…
Se trata de preparación real.
Una persona que ya ha trabajado su ego, que ha comprendido su función, que ha encontrado cierto equilibrio en su vida —emocional, mental, incluso material— podría estar lista para atravesar ese tipo de experiencia de “muerte”.
Pero quien aún está en conflicto…
quien sigue luchando con su economía, con sus emociones, con sus relaciones…
puede verse profundamente desestructurado después.
Porque hay medicinas que no solo te muestran…
te despojan.
Y después de ese despojo, puede surgir un desapego tan fuerte que ya no haya interés en lo cotidiano:
trabajo, vínculos, responsabilidades.
Y eso, lejos de ser “iluminación”, puede convertirse en desconexión.
Por eso es tan importante entender que no todas las medicinas se deben combinar, ni todas son para todos los momentos del camino.
Hay medicinas que sí pueden preparar el cuerpo y el espíritu para recibir mejor la ayahuasca, como lo es la purga de tabaco y el kambó. Estas, usadas de manera consciente y guiada, pueden apoyar el proceso previo a una ceremonia.
Pero incluso en estos casos, todo debe hacerse con la devida información, con guía responsable, con preparación, con respeto y con intención clara.
Cada medicina tiene su espíritu.
Cada una tiene su lenguaje.
Y cuando mezclamos sin conciencia… dejamos de escuchar.
Este no es un mensaje de prohibición y limitación.
Es un llamado a la responsabilidad pero sobre todo a la congruencia.
A dejar de buscar experiencias "intensas"…
y comenzar a honrar procesos profundos.
A entender que sanar no es acumular medicinas, ni ceremonias,
sino integrar lo que cada una viene a enseñarte.
Todo tiene un tiempo y un proceso personal.