20/03/2026
🫠
MI HISTORIA PERSONAL SOBRE DISFORIA PRE-INTRA-MENTRUAL.
Por: Diana Caro - Médica neurodivergente
Dos días antes de mi menstruación, aparece caos en mi mente y en mi cuerpo.
Me pongo más enojona de lo habitual, lloro por canciones que normalmente no me despiertan ninguna emoción, y aparece un episodio de migraña.
También me pasa que mi panza crece como si estuviera reteniendo 5 litros de agua.
A veces, me aparece algún comedón blanco (espinilla), que me recuerdan los días en que tuve acné.
Aparecen antojos más intensos por postres, y luego por alimentos salados. Luego, nuevamente llega un antojo dulce, y así, hasta que aparece de nuevo un latido en mi cabeza, que me recuerda que no puedo comer tantos chocolates, ni ultraprocesados.
He llegado a tener crisis donde exploto de ira. Como si un demonio se apoderada de mi, y cuando menos pienso, ya tengo mis manos lastimadas por haberlas golpeado contra algún mueble. No es común tener un meltdown, pero aparecen de vez en cuando, y me desconozco totalmente. Casi siempre en soledad, y en mi casa porque no quiero asustar a mis seres amados (principiante mi hijo).
Y luego… pasa. Llega mi menstruación y entonces todo tiene sentido. "Lo peor ya pasó", pienso.
Aún así, sé que los siguientes días serán difíciles.
Mal humor, cansancio extremo que me impide hacer cosas normales como cocinar, lavar hasta completar tres cargas, hacer tareas con mi hijo...
Simples actividades pareciera que requieren un triple de esfuerzo.
Vivir con trastorno disfórico premenstrual es vivir con un ciclo emocional intenso que no siempre se ve, pero que pesa mucho. Aunque, más bien, en mi caso personal, diría que vivo con disforia antes y durante la menstruación, así que para mí sería llamarlo: Disforia Pre-Intra-Menstrual
(antes y durante).
Aprender a reconocerlo me ha ayudado a no culparme tanto… a entender que es parte de un proceso neurobiológico, y no es porque mi psicoterapia no funcione.
En el último año, me he vuelto constante con mi rutina de ejercicio, y eso me ayuda muchísimo. Ya no necesito doblar la dosis de antidepresivo o agregar más fármacos.
En esos días, aunque no tengo ganas de levantarme, le digo a mi mente que es necesario ir a "exprimir" mi útero, y eso me motiva para no interrumpir mi rutina. Pero eso lo logré hace poco. Fueron años de no poder conectar con la magia del ejercicio.
Sin embargo, hay mujeres con TDPM que aunque tomen fármacos, hagan ejercicio, mediten y hagan psicomagia, de todos modos, esos días son realmente incapacitantes. Y no, no están exagerando.
En mi caso, el único dolor que me incapacita es cuando tengo migraña.
Hay mujeres que el dolor menstrual (dismenorrea) o dolor mamario (mastalgia), es insoportable.
Cada cuerpo es único, y que yo no lo viva, no me da el derecho de invalidar a otras.
En cuanto a la alimentación, sigue siendo un reto, porque esos días me da un hambre voraz, pero debido a mi manga gástrica, aunque quisiera, no puedo comer más. Un golpecito en mi estómago me avisa que debo parar, porque de lo contrario, después tengo un dolor intenso que me asusta.
El dolor, en mi caso, es el único freno que me controla para no comer de más, porque sino vienen retortijones, diarrea, reflujo, o migraña.
Así que en mi caso personal seis cosas me han ayudado con el TDPM.
1)No abusar de alimentos que me ocasionen migraña (limitar chocolates y sodio principalmente).
2)No interrumpir mi rutina de ejercicio. Es un NO negociable.
3)No dejar mi antidepresivo.
4) Continuar con psicoterapia, porque manejar el Trauma Complejo me ha ayudado a estar más tranquila.
5)Hacer cosas prioritarias. Descongelar comida o pedir a domicilio, dejar que se acumule la ropa (no pasa nada) y solo limpiar si es estrictamente necesario (líquidos derramados y cosas así).
6)Anotar en mi agenda mi fecha de menstruación (se tiene que anotar el PRIMER día que inicias).
Así cuando tengo dudas de, si estoy o no, cursando con las molestias pre-menstruales, puedo consultarlo. Afortunadamente tengo un ciclo menstrual regular. Desafortunadamente, mi memoria para fechas es muy limitado.
A ustedes cómo les va con este tema?
Texto e imagen: Diana Caro - Médica neurodivergente.