22/01/2026
Muy importante!
𝓜𝓪𝓶𝓪́ 𝓯𝓾𝓮 𝓾𝓷𝓪 𝓷𝓲𝓷̃𝓪
Mamá no empezó siendo mamá.
Antes de ocupar ese lugar, fue hija.
Y antes de poder dar, también necesitó.
Esta no es una idea para entender con la mente.
Es una verdad que se integra en el cuerpo.
Desde la mirada de las Constelaciones Familiares, muchos de los conflictos con mamá no nacen solo de lo que hizo o no hizo, sino de desde dónde seguimos mirándola.
Cuando un hijo —ya adulto— sigue esperando que mamá repare lo que faltó, el vínculo queda detenido en el pasado.
De niños, esa espera es natural.
De adultos, se vuelve una carga silenciosa.
Porque mamá fue una niña que también necesitó.
Necesitó cuidado.
Necesitó ser vista.
Necesitó sostén emocional.
Necesitó protección.
Y muchas veces no lo tuvo.
Esa niña creció como pudo.
Aprendió a adaptarse.
A callar.
A resistir.
A sobrevivir emocionalmente.
Y con esa historia —no resuelta, no llorada, no acompañada— llegó a la maternidad.
𝐀𝐪𝐮𝐢́ 𝐞𝐬 𝐝𝐨𝐧𝐝𝐞 𝐚𝐩𝐚𝐫𝐞𝐜𝐞 𝐞𝐥 𝐝𝐨𝐥𝐨𝐫 𝐯𝐞𝐫𝐝𝐚𝐝𝐞𝐫𝐨:
cuando un hijo le exige hoy a la madre adulta lo que ella nunca recibió como niña.
Cuando la sigue mirando como deuda.
Cuando no puede soltar la pregunta interna:
“¿Por qué no fuiste distinta?”
Desde lo sistémico, ese movimiento no libera.
Ata.
Porque mientras el hijo siga esperando, reclamando o cargando, no puede tomar su propia vida.
La energía se queda mirando hacia atrás.
El cuerpo se tensa.
Las relaciones se repiten.
La abundancia se frena.
Sanar con mamá no es justificar lo que dolió.
Es dejar de pedirle hoy lo que no pudo dar ayer.
Integrar a mamá es un movimiento interno claro y profundo:
bajar la mirada, soltar la soberbia infantil del “tú deberías haber podido”
y reconocer, aunque duela:
“𝗔𝘀𝗶́ 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗳𝘂𝗶𝘀𝘁𝗲, 𝗳𝘂𝗶𝘀𝘁𝗲 𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗿𝗿𝗲𝗰𝘁𝗮 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗺𝗶́.”
No porque haya sido perfecto.
Sino porque fue real.
Cuando una persona logra ver a su madre como mujer —con historia, con límites, con heridas— algo se ordena.
El hijo vuelve a su lugar.
La madre queda en el suyo.
Y el amor deja de doler.
Porque honrar no es idealizar.
Honrar es darle un lugar en el corazón sin juicio, sin reproche y sin intención de cambiar su destino.
Es comprender que detrás de ella hubo otra mujer —la abuela— y detrás de esa otra, una cadena de niñas que también necesitaron y no siempre recibieron.
Y entender, por fin, que tú no estás aquí para repararlas con tu vida.
𝐅𝐫𝐚𝐬𝐞 𝐬𝐚𝐧𝐚𝐝𝐨𝐫𝐚
“Mamá, tomo la vida que vino a través de ti, tal como fue.
Tú eres la grande.
Yo soy la hija.
Desde aquí, sigo con mi vida.”
Si sientes que comprender no ha sido suficiente, y que sigues cargando, exigiendo o esperando internamente, en mi libro "Sanando con mamá" te acompaño a realizar el movimiento que ordena.
No es un libro motivacional.
Es un proceso terapéutico para dejar de cargar y tomar a mamá como la grande.
𝐈𝐍𝐅𝐎𝐑𝐌𝐀𝐂𝐈𝐎𝐍:
pagina E-book "sanando con mamá" https://sanandoellinaje.my.canva.site/copia-de-sitio-web-portafolio-y-curriculum-propiedad-inmobiliaria-blanco-y-naranja