20/03/2026
Muchas veces en mi vida me ataca el síndrome del impostora, esa pequeña voz interna que hace que me pregunté si lo estoy haciendo bien. A pesar de ver los resultados y saber que estoy dando el 100 de 100 en todo lo que hago.
Cómo psicóloga los últimos meses esta duda ha sido una constante, aveces he pensado dentro de mi, ¿Pero que necesidad? Y derrepente pasa que al terminar una sesión, me siento con la pila cargada nuevamente para seguir adelante. Pero luego vuelvo a dudar, y es entonces cuando le pido al cielo "señales" algo que me diga, que si, que continúe... como dije: Síndrome de Impostora.
Pues ayer mientras estaba en casa lavando trastes una clientesita me llamó para preguntar si estaba en la oficina, a lo que respondí que no, y me comentó: es que te quiero dejar un regalo desde diciembre y esta tarde me voy a Camboya, lo que me emocionó mucho por ella, después de conversar un poco sobre el miedo de esta nueva aventura en su vida, acordamos que me dejaría el obsequio en el restaurante.
Cuando lo abrí en casa y vi la nota. Uff fue la "señal" que estaba pidiendo. Se me lleno el corazócito de alegría y cariño, alegría por ella de saber que esta iendo por sus sueños, sus metas y de cariño por mí, porqué, como he dicho antes: "Cuándo un dedo apunta para adelante, tres apuntan para atrás" y lo que los clientes no saben, es que cuando reciben el acompañamiento profesional, de alguna forma directa o indirecta también un pedasito de mi historia sana.
Agradezco tanto la confianza, y las palabras de esta nota, porqué sin duda son confirmación de que "ser" psicóloga es parte de mi camino.
Te deseo mucho éxito 🙌 en tu nueva aventura tu sabes quién eres.