Maru Psicoanalista

Maru Psicoanalista Blog de psicología y desarrollo personal

Trabajo desde el psicoanálisis con una mirada transpersonal, integrando el análisis del inconsciente, la historia personal y los patrones emocionales, con el desarrollo de una mayor conciencia de la experiencia interna.

*SOY LA AMANTE DE UN HOMBRE CASADO*Soy la amante de un hombre casado. No me engañó diciendo que estaba soltero, no me oc...
04/05/2026

*SOY LA AMANTE DE UN HOMBRE CASADO*

Soy la amante de un hombre casado. No me engañó diciendo que estaba soltero, no me ocultó que tenía esposa, no me vendió el cuento de “estamos separados pero viviendo en la misma casa”. Desde el día uno supe que tenía un anillo, una familia y una vida armada. Y aun así me quedé.

Lo conocí en un curso de actualización de trabajo. Era carismático, seguro, con esa mezcla de madurez y simpatía que llama la atención. Desde el primer día supimos que había algo. Él no tardó en decirme: “Estoy casado, tengo hijos, no estoy aquí buscando nada… pero contigo siento algo raro”. Esa frase, que debió ser alerta roja, para mí se sintió como un reto.

No fue inmediato. Empezamos con conversaciones largas, miradas sostenidas, mensajes fuera de horario. Siempre con la línea clara: “No quiero hacerte daño, tú sabes cuál es mi situación”. Y yo, que venía de relaciones donde siempre me sentí la que sobraba, por primera vez me sentí elegida, especial, distinta. La adrenalina de lo prohibido hizo el resto.

La primera vez que estuvimos juntos yo sabía exactamente a dónde iba. No fue un tropiezo, fue un paso consciente. Antes de que pasara, pensé en su esposa, en sus hijos, en lo que yo estaría provocando. Y aún así crucé la línea. No puedo decir que “no me di cuenta”. Me di cuenta de todo y aun así seguí.

Mucha gente cree que las amantes vivimos engañadas, esperando que él deje a su esposa, soñando con que algún día nos elija oficialmente. En mi caso, no. Nunca le pedí que se divorciara. Nunca le pregunté “¿cuándo vas a dejarla?”. No porque sea mejor que otras, sino porque tengo claro cuál es mi lugar: soy la parte clandestina de una vida que él no está dispuesto a soltar.

Sé que conmigo muestra una versión que en casa ya no existe: atento, divertido, vulnerable. Yo no veo sus malhumores al despertar, ni sus cuentas atrasadas, ni sus peleas cotidianas. Yo lo tengo en modo “escape”. Y él me tiene en modo “fantasía”: siempre disponible, siempre arreglada, siempre lista para escucharlo y hacerlo sentir deseado. Es un intercambio muy claro, aunque nadie lo diga en voz alta.

Y sí, también sé que, mientras yo disfruto de la parte emocionante, hay otra mujer sosteniendo la parte pesada: la casa, los hijos, las rutinas, las comidas, la familia. Sé que mientras yo estoy en un hotel con él, ella probablemente está revisando tareas, preparando cenas o preguntándose por qué llegó tarde otra vez. No necesito que nadie venga a explicarme el daño; lo conozco bien.

Entonces, ¿por qué sigo? Porque, aunque lo niegue, esta relación también atiende vacíos míos. Me hace sentir deseada, importante, “la que todavía lo enamora”, aunque solo sea en su tiempo libre. Toca heridas que vienen de mucho antes que él: baja autoestima, miedo al compromiso real, la sensación de no merecer una historia completa y a la luz del día.

Cuando digo que “sé exactamente lo que estoy haciendo” no es un orgullo, es una aceptación. Sé que estoy participando en una traición. Sé que, si yo estuviera en el lugar de su esposa, me dolería. Sé que no soy inocente. No soy “la pobrecita que no sabía”, soy la que aceptó entrar a una historia donde ya había alguien antes.

¿Me arrepiento? Hoy, no. Hoy aún estoy adentro, aún me gana la emoción, aún hay algo en esta relación que me engancha. Sería hipócrita decir que lo odio mientras sigo respondiendo sus mensajes. Pero tampoco me engaño: sé que esto no es amor saludable, sé que algún día va a doler más de lo que ahora me hace sentir viva.

Historia anónima de una seguidora

Tú, leyendo esto, ¿crees que una amante consciente de todo lo que está pasando es igual de responsable que él, o la mayor parte de la culpa siempre será del que rompe el compromiso que juró?

🚨 EL PSICOANÁLISIS EXPLICÓ POR QUÉ A VECES NO SABES SI LO QUE QUIERES ES TUYO… O DE LOS DEMÁS 🚨Muchas personas dicen:👉 “...
02/05/2026

🚨 EL PSICOANÁLISIS EXPLICÓ POR QUÉ A VECES NO SABES SI LO QUE QUIERES ES TUYO… O DE LOS DEMÁS 🚨

Muchas personas dicen:

👉 “No sé qué quiero realmente.”
👉 “Me cuesta diferenciar mis deseos de lo que esperan de mí.”
👉 “Siento que vivo desde ideas que no sé si son mías.”

Y suelen escuchar lo mismo:

👉 “Te falta decidirte.”
👉 “No sabes lo que quieres.”
👉 “Solo necesitas pensar mejor.”

Pero Piera Aulagnier explicó algo más profundo.

Aulagnier mostró que la mente no se construye sola.
Desde muy temprano, otros nos nombran, nos interpretan y nos dicen quiénes somos.

Y a veces esa voz externa se instala tan fuerte que después cuesta escuchar la propia.

Por eso aparecen cosas como:

• elegir para no decepcionar
• sentir culpa al querer algo distinto
• vivir desde mandatos heredados
• sentir confusión al intentar decidir

No es simple indecisión.

A veces es una lucha entre la voz propia
y todo lo que fue puesto dentro de ti antes de que pudieras elegir.

La idea incómoda es esta:

👉 A veces no te cuesta saber qué quieres.
👉 Te cuesta separar tu deseo de todo lo que aprendiste que “deberías” querer.

Pero también hay algo importante.

La voz propia no desaparece.

A veces solo quedó enterrada.

Y cuando empieza a aparecer,
al principio no da paz.

Da vértigo.

Porque empezar a quererte de verdad
también implica dejar de obedecer
cosas que nunca fueron realmente tuyas.

EL CONTACTO CON TU EXEl fin de una relación no sucede únicamente en el plano de las decisiones conscientes, sino que se ...
23/04/2026

EL CONTACTO CON TU EX

El fin de una relación no sucede únicamente en el plano de las decisiones conscientes, sino que se desarrolla como una tormenta química dentro de tu sistema nervioso central. Cuando una unión romántica se rompe, el cuerpo entra en un estado de alerta biológica donde el eje hipotalámico-pituitario-adrenal (HPA) toma el control absoluto de tus respuestas emocionales.

La ciencia moderna ha identificado que el contacto presencial con una expareja genera una reactivación del 112% en el sistema de la oxitocina (la hormona del vínculo) y la vasopresina. Este pico hormonal no es una señal de amor recuperado, sino un mecanismo de adicción biológica que bloquea tu capacidad de procesar el duelo de forma saludable.

Esta sobrecarga neuroendocrina mantiene el cuerpo en un estado de distrés psicológico que, según la evidencia, puede extenderse por un mínimo de 2 meses bajo una desregulación constante del eje HPA. Durante este periodo, el cerebro interpreta la ausencia del otro como una amenaza física real, activando circuitos de dolor similares a una quemadura tisular.

Sin embargo, el estudio indica que la forma en que ocurre la ruptura determina la velocidad de recuperación de tu equilibrio interno. Proporcionar un sentido de comprensión y respeto mutuo durante la separación actúa como un amortiguador biológico que facilita la transición hacia un estado de vitalidad renovada.

Cuando existe un cierre respetuoso, se promueve una mayor actividad serotoninérgica y dopaminérgica, componentes esenciales para mantener la estabilidad relacional y personal a largo plazo. Este entorno químico favorable permite que la corteza prefrontal retome el control sobre la amígdala, reduciendo la impulsividad y el dolor emocional crónico.

Por el contrario, la incapacidad de regular estas emociones tras el conflicto es un predictor biológico de colapso en futuras relaciones hasta por un periodo de 2 años. La desregulación prefrontal-amigdalar persistente impide que el sistema nervioso recupere su homeostasis, dejando al individuo vulnerable a patrones de apego ansioso.

La adaptación emocional completa tras una ruptura suele requerir entre 2 y 5 meses de una higiene relacional estricta. Este tiempo es necesario para que los receptores de dopamina se recalibren y dejen de buscar el estímulo de la expareja, permitiendo que el individuo se sienta vivo y presente nuevamente.

Respetar el proceso de duelo implica entender que cada encuentro presencial post-ruptura reinicia el contador de tu recuperación neuroquímica. La restauración de la paz mental no es un acto de voluntad pura, sino un proceso de limpieza celular y hormonal que requiere distancia física y coherencia emocional.

El bienestar después de un adiós depende de tu capacidad para silenciar la señal de la oxitocina que te empuja al contacto innecesario. Al elegir el respeto sobre el conflicto, estás protegiendo tu arquitectura cerebral para los próximos 4 años de estabilidad emocional, asegurando que tu próximo vínculo nazca desde la salud y no desde la carencia.

Tu cuerpo tiene la capacidad intrínseca de restaurar su equilibrio químico si dejas de alimentar el circuito del estrés. La verdadera vitalidad surge cuando el sistema nervioso entiende que el peligro ha pasado y que es seguro volver a confiar en la propia autonomía emocional.

Fuentes:
1. Mancone S et al., 2025. Front Psychiatry. (PMID: 40225842)
2. Fernandes JG et al., 2025. Clin Psychol Psychother. (PMID: 41070705)
3. Tran K et al., 2024. Fam Process. (PMID: 37407225)

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