17/01/2026
Crecimos pensando que el mayor reto sería “tener paciencia”.
Nadie nos dijo que también habría que hacer cuentas, elegir entre sueños y posibilidades,
medir el amor en presupuestos.
Los tratamientos de fertilidad no solo mueven el cuerpo y el corazón… también sacuden la economía de una familia entera.
Citas, estudios, medicamentos, procedimientos, intentos.
Todo suma.
Y muchas veces el dinero pesa tanto como la incertidumbre.
Definitivamente es un lujo que no todas podemos costear, y es doloroso pensar cuántos sueños se frenan por esto.
Duele no solo por lo que cuesta, sino por lo que significa: posponer, renunciar, elegir caminos que nunca imaginamos.
Y aun así, nadie debería sentirse menos
por no poder pagar un tratamiento, por detenerse, o por buscar otras formas de maternar.
¿A ti también te ha tocado sentir
que la parte económica pesa tanto como la emocional? 💔