24/12/2025
Gracias, 2025. Gracias, almas hermosas.
Hoy honro cada respiración compartida, cada mirada consciente, cada silencio profundo y cada risa que surgió en el tapete. Este año me regaló el privilegio de acompañarles en su camino, y ustedes me recordaron una y otra vez que el yoga no solo se enseña: se vive, se siente y se encarna.
Cada práctica fue un encuentro sagrado. Cada cuerpo, una expresión perfecta del pulso de la vida. Cada historia, un maestro. A través del alineamiento, de la intención y del corazón abierto, caminamos juntos recordando nuestra luz, incluso en los días nublados.
Gracias por confiarme sus procesos, sus desafíos y su expansión. Gracias por mostrarse vulnerables, valientes y reales. En cada clase aprendí tanto como enseñé; en cada inhalación sentí la gracia, y en cada exhalación, la entrega.
Que todo lo vivido este 2025 siga floreciendo en conciencia, compasión y amor. Que la práctica continúe más allá del tapete y se convierta en una forma de habitar la vida con verdad y devoción.
Con el corazón profundamente agradecido,
Namasté. 🌿✨