14/01/2026
Querida yo:
Gracias por no irte. Gracias por quedarte sentada conmigo en medio de la oscuridad, cuando el ruido del mundo es demasiado fuerte o cuando el silencio de la tristeza pesa. Sanar es ese susurro que me doy al oído cuando las heridas arden: "No te voy a dejar sola en esto".
He aprendido que no necesito estar "perfecta" o "arreglada" para merecer mi propio amor. Me elijo cuando estoy radiante, pero me elijo con más fuerza cuando estoy rota, porque es ahí donde más me necesito.
Quedarme conmigo cuando duele es:
Validar mis lágrimas: No decirme "ya pasará", sino "te escucho".
Abrazar mi sombra: Aceptar esas partes de mí que aún no sé cómo sanar, pero que ya no deseo esconder.
Ponerme una pausa: Entender que mi valor no depende de qué tan rápido me recupere, sino de la paciencia que me tengo en el proceso.
Hoy me prometo que, sin importar lo difícil que sea el camino, siempre encontraré en mi interior un lugar seguro. Mi amor propio no es un premio por estar bien; es el puente que construyo para cruzar mis inviernos.
Sanar es volver a casa... y mi casa soy yo.
Espero te hayas abrazado mucho 🫂
Si necesitas un acompañamiento, estoy para ti, 656 353 3375.