09/12/2025
A muchas no les enseñaron a elegir una pareja, solo a tener una, a cumplir y a no quedarnos solas, a no “fracasar” en lo que la sociedad esperaba de nosotras.
Crecimos escuchando que la soledad era peligrosa, que quedarse sin alguien era señal de que algo estaba mal contigo, que la vida en pareja era la única forma “correcta” de vivir.
Por eso tantas mujeres se quedaron en relaciones que las drenaban, que las apagaban, que ya no tenían nada para ofrecer, pero que al menos servían para no cargar con el juicio ajeno.
Ese miedo lo heredamos sin darnos cuenta, no es nuestro, pero vive dentro de nosotras.
Y desde ahí tomamos decisiones: nos conformamos, nos quedamos donde ya no somos, permanecemos en vínculos que nos quitan más de lo que nos dan, solo para no ser la “soltera”, la “dejada”, la “que nadie escogió” “La divorciada”.
Pero la verdad es que la soledad no es fracaso, es espacio. Es silencio que acomoda, es pausa que cura.
Es el lugar donde recuperamos la voz, la identidad, el deseo y el poder de elegir desde la libertad y no desde el miedo.
Elegirnos a nosotras nunca será un error.
Quedarnos donde ya no florecemos 🌸💜