Psicólogo Sergio Anaya - Ciudad Obregón

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08/04/2026

Hay frases que marcan un antes y un después. Esta, de Jacques Lacan, atraviesa el alma: “La única cosa de la que se puede ser culpable es de haber cedido en el deseo.” Y no es una invitación al capricho. No se trata del deseo superficial de tener o de poseer. Hablamos del deseo más profundo, ese que nos construye, que empuja la vida hacia su cauce singular.

Muchos llegan a consulta sin saber qué les pasa, con ansiedad, insomnio, conflictos de pareja, angustia existencial… Y, poco a poco, se va revelando una verdad simple y demoledora: se han traicionado. Han cedido en lo que deseaban. Han renunciado a si mismos.

El psicoanálisis no juzga, escucha. No receta, interpreta. Y en ese recorrido de palabras y silencios, comenzamos a dejar de vivir para el deseo de los otros, para los mandatos, para el deber ser, y empezamos a vivir para lo que arde en uno.

En la consulta, cada palabra que se dice abre una posibilidad de transformación.

De soltar el síntoma, sí. Pero también de recuperar algo más valioso: el deseo de vivir con intensidad, con creatividad, vivir mejor los años futuros. No estás aquí para adaptarte. Estás aquí para escribir tu nombre en la historia que quieras habitar.

Tu deseo no es un problema. Es tu brújula.

Virginia Valdominos

07/04/2026

El término neurosis tiene una larga historia en la clínica. Fue introducido en el siglo XVIII por William Cullen para designar enfermedades “nerviosas” sin evidencia de lesión orgánica, caracterizadas por un nivel elevado de angustia. A finales del siglo XIX, Freud retomó el concepto como categoría central del psicoanálisis, vinculándolo al conflicto inconsciente y a la defensa frente a la castración. Durante gran parte del siglo XX, la neurosis constituyó un eje diagnóstico en la psiquiatría y la psicología clínica. Sin embargo, con la publicación del DSM-III en 1980, el término fue eliminado: se consideró demasiado ligado a teorías dinámicas y poco operativo para la clasificación descriptiva. Desde entonces, el DSM fragmentó la neurosis en múltiples categorías (trastornos de ansiedad, obsesivo-compulsivo, somatomorfos, depresivos), borrando su dimensión estructural y simbólica al reducirla a listas de síntomas observables.

Retomar el concepto de neurosis en la clínica psicoanalítica es vital porque permite situar el sufrimiento como una estructura subjetiva que organiza la relación del sujeto con el Otro, el deseo y la castración, en lugar de un conjunto de síntomas aislados. La neurosis es una brújula clínica que orienta la escucha y la dirección del tratamiento: muestra cómo el sujeto se defiende frente a la falta, cómo se aliena en el Ideal y cómo repite su fantasma. Sin esta noción, la clínica corre el riesgo de fragmentarse en categorías superficiales que pierden la dimensión estructural del padecimiento.

Los dispositivos de saber contemporáneos: manuales diagnósticos, protocolos de normalización, terapias adaptativas,… Perpetúan la neurosis al reforzar la adhesión al discurso del Otro. Al convertir el sufrimiento en listas de síntomas y prescribir la adaptación como meta, estos saberes consolidan la defensa neurótica: niegan la castración, promueven la identificación con imágenes idealizadas y sofocan el deseo singular. En lugar de abrir un espacio para que el sujeto confronte su falta, lo encadenan a la repetición de su síntoma bajo la forma de “conducta mejorada” o de trastornos a corregir.

Por ejemplo, una de las terapias de moda: el análisis aplicado de conducta, leído lacanianamente, funciona como una neurosis institucionalizada. Su objetivo es moldear al sujeto para que se ajuste al discurso del Otro, reforzando la identificación con un ideal y negando la castración. Estructuralmente, se inscribe en la lógica neurótica de la obediencia al Otro. Como señalan Cooper et al. (2017): “El desarrollo de una tecnología para mejorar la conducta es el cometido del análisis aplicado de la conducta.”

El facilitador no debería imponer su propia neurosis como modelo de vida. Por ello, retomar la neurosis en términos psicoanalíticos no es un gesto nostálgico, es una apuesta crítica: restituir la dimensión estructural del sufrimiento frente a los dispositivos que lo reducen a adaptación y normalización, para acompañar al sujeto en el encuentro con la singularidad de su verdad, su castración y su deseo.

Roberto Reyes

23/03/2026
13/03/2026

El cansancio existencial del sujeto contemporáneo.

No se trata solo de fatiga corporal, sino de un agotamiento más profundo: el de una mente saturada, atrapada en un flujo constante de tareas, expectativas y autoexigencias. El personaje no parece luchar contra el mundo exterior, sino contra el peso invisible de su propia conciencia.
En lugar de una roca concreta, el “Sísifo moderno” carga la confusión de la vida actual: pensamientos que se enredan, decisiones que se multiplican, presiones sociales y la sensación de que todo debe resolverse al mismo tiempo. El resultado es una forma de desgaste silencioso: seguir avanzando, aun cuando cada paso se siente mecánico y sin descanso.

20/02/2026

"La sociedad de consumo nos condena a una insuficiencia perpetua porque nos impele a desear siempre más, manteniéndonos en un estado de insatisfacción constante, donde la felicidad se busca en la adquisición de bienes y experiencias que nunca son suficientes, generando ansiedad y un ciclo interminable de nuevas necesidades y frustraciones".

— Gilles Lipovetsky

18/02/2026

Los therians no son un problema o algo para reírse de ello, sino un fenómeno mucho más relevante; son una forma en que el adolescente encuentra la posibilidad de elaborar un proceso de búsqueda de identidad en una sociedad donde cada vez es más difícil encontrar elementos de apoyo firmes, que lo sostengan y le den cierta seguridad. Allí la imagen del animal representa para ellos algo más concreto, sensible y a la vez fuerte y libre, menos angustiante que un adulto que no ha sabido qué hacer con su vida.

¿Y si en lugar de la crítica y la burla nos detenemos a escuchar qué intentan expresar los adolescentes? Hoy son los therians, ayer fueron los emos y mañana será algo distinto que quizá tampoco vamos a querer comprender porque nos cuestiona y nos hace pensar qué hemos hecho nosotros para responder a nuestro propio malestar.

18/02/2026

Freud lo llamaría compulsión a la repetición: el sujeto no vuelve porque no entienda, vuelve porque algo inconsciente insiste. Lacan diría que no amamos a la persona, sino al significante “ahora sí”. Y ese “ahora sí” tiene una fuerza erótica devastadora.

El arrepentimiento funciona como promesa narcisista: repara la herida sin modificar la estructura. La escena no es ingenuidad, es fidelidad al guión infantil donde el amor siempre regresa… aunque regrese igual.

La pregunta va sin malicia; pregunta como superyó cansado: “¿Otra vez?” Porque a veces no estamos enamoradas del hombre, sino de la esperanza de que, por fin, cambie el padre.

Si vienes a terapia esperando que el psicólogo te diga qué hacer o cómo pensar, esto puede sorprenderte.Algunas personas...
10/02/2026

Si vienes a terapia esperando que el psicólogo te diga qué hacer o cómo pensar, esto puede sorprenderte.

Algunas personas llegan por primera vez al psicólogo sin tener muy claro cómo funciona una psicoterapia. Otras, en cambio, llegan con una expectativa más definida: no buscan recetas, sino un espacio para explorarse y entender qué les pasa, con la idea de que eso puede traer cierto bienestar.

La psicoterapia orientada desde el psicoanálisis parte justamente de ahí. De la idea de que el sujeto no es del todo transparente para sí mismo, que está atravesado por deseos y por defensas frente a esos deseos, y que en esa tensión se juega algo muy propio de cada quien.

Por eso, en lugar de enseñar formas “correctas” de pensar o de actuar, el psicoanálisis propone ofrecer un espacio de palabra, donde la persona pueda expresarse libremente y, desde ahí, ir construyendo nuevas maneras de entender lo que le sucede y qué puede hacer al respecto.

Este modo de trabajo puede sentirse exigente, porque implica un esfuerzo que no siempre se espera al iniciar terapia. Pero muchas veces se ve compensado, primero, por el alivio de saberse escuchado sin ser juzgado y, después, por el que puede venir de conocerse mejor.

10/02/2026

En ocasiones los pacientes esperan que se les den recetas sobre cómo afrontar sus problemas y sentirse mejor; esto es distinto en una psicoterapia orientada desde el psicoanálsis, ya que en esta se propone que el paciente vaya construyendo un entendimiento de sí mismo que lo ayude a comprender mejor lo que le sucede y pueda decidir más libremente cómo es que lo afronta.

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