07/05/2026
*LOS MILAGROS NO SE PIDEN. SE RECONOCEN.*
Oramos para pedir milagros. Creemos que están lejos y necesitamos intercesión divina.
Pero no nos damos cuenta de que los milagros brotan a cada segundo:
En el mensaje de mamá preguntando "¿cómo estás?".
Al abrir los ojos y tener un desayuno decente.
Al levantarte para ir a trabajar, no para buscar trabajo.
En esa ducha caliente.
En tu cuerpo que, aun cansado, se sostiene. Caminas. Ves. Escuchas. Sientes.
Nos quejamos del calor sin recordar que no estamos en una cama de hospital sin poder ver la luz del sol.
*El milagro está ahí, frente a ti.* Si volteas tantito la mirada, te das cuenta: tú ya eres un milagro. Y estás rodeada de milagros.
Claro que la chingada sociedad nos enseñó a sobrevivir. Eso es lo que sabemos hacer. Lo digo desde mi trinchera.
Yo también he estado en el in****no. También rogué por seguir viva. El entorno me robó la fe muchas veces.
Y lo único que me quedó después de ese camino lleno de demonios —pensamientos, historia de vida, miedos, angustia, soledad, fracasos, pérdidas— fue este recordatorio:
*Aun en ese in****no, si dejo de pedir milagros y me doy cuenta de que YA SOY un milagro, quizá, solo quizá, encuentre de nuevo el sentido de vida.*
— Para ti, que hoy solo necesitas recordar que estás viva ❤️
*