31/03/2026
Los humanos somos seres profundamente sociales cuyos sistemas nerviosos están conectados para responder a los estados emocionales de los demás, por lo que estar alrededor de personas tranquilas y reguladas puede tener un efecto curativo tan poderoso. Sutiles señales de seguridad, como una voz calmante, expresiones relajadas y respiración constante, activan el nervio vago, desplazando el cuerpo fuera del modo estrés y hacia un estado restaurativo donde el cortisol disminuye y la oxitocina aumenta. En este estado seguro, el cuerpo puede centrarse en procesos esenciales como la reparación celular, el equilibrio inmunológico y la recuperación.
A través de la corregulación, una persona tranquila ayuda a estabilizar un sistema nervioso disregulado más rápido de lo que uno podría solo, ya que las neuronas espejo alinean naturalmente nuestro estado interno con el suyo. Este soporte relacional actúa como un andamio estabilizador durante el estrés o un trauma, y con el tiempo, experiencias repetidas de seguridad pueden volver a cablear el cerebro para volverse más resistente, destacando que la verdadera curación no es sólo interna sino también profundamente relacional.
De igual manera cuando vivimos es estrés constante, ambientes tóxicos, generamos todo el desequilibrio hormonal/ corporal para sentirnos decaídos sin energía, sin ánimo.