30/09/2021
El sistema nervioso de los vertebrados está compuesto por dos divisiones: el sistema nervioso central y el sistema nervioso periférico. En términos generales, el sistema nervioso central (SNC) es la parte del sistema nervioso que se localiza dentro del cráneo y la columna vertebral; el sistema nervioso periférico (SNP) es la parte que se sitúa fuera de éstos.
El sistema nervioso central consta de dos partes: el encéfalo y la médula espinal. El encéfalo es la parte del SNC que se localiza dentro del cráneo. La médula espinal es la parte del SNC que se sitúa en el interior de la columna.
El sistema nervioso periférico consta asimismo de dos partes: el sistema nervioso somático y el sistema nerviosos neurovegetativo.
El sistema nervioso somático (SNS) es la parte del SNP que se relaciona con el medio ambiente externo. Está formado por nervios aferentes, que transmiten las señales sensitivas desde la piel, los músculos esqueléticos, las articulaciones, los ojos, los oídos, etc., hacia el sistema nervioso central; y los nervios eferentes, que conducen las señales motoras desde el sistema nervioso central hasta los músculos esqueléticos.
El sistema nervioso neurovegetativo o autónomo (SNA) es a parte del sistema nervioso periférico que regula el medio ambiente interno del organismo. Está formado por nervios aferentes, que llevan señales sensitivas desde los órganos internos al SNC, y de nervios eferentes, que conducen las señales motoras desde el SNC hasta los órganos internos.
El sistema nervioso neurovegetativo tiene dos tipos de nervios eferentes: simpáticos y parasimpáticos. Los nervios simpáticos son los nervios motores neurovegetativos que proyectan desde el SNC hasta la zona lumbar (zona inferior de la espalda) y torácica (zona del tórax o del pecho) de la médula espinal. Los nervios parasimpáticos son los nervios motores neurovegetativos que proyectan desde el encéfalo y la región sacra (zona más baja de la espalda) de la médula espinal. Todos los nervios simpáticos y parasimpáticos son vías neurales de “dos fases”: Las neuronas simpáticas y parasimpáticas proyectan desde el SNC y recorren solo una parte del trayecto hasta el órgano de actuación (diana) antes de establecer sinapsis con otras neuronas (neuronas de segunda fase), las cuales transmiten la señal el resto del camino. No obstante, los sistemas simpático y parasimpático se diferencian en que las neuronas simpáticas que surgen del SNC establecen contacto sináptico con neuronas de segunda fase a una distancia considerable de su órgano de actuación, mientras que las neuronas parasimpáticas que surgen del SNC contactan cerca de su órgano de actuación con neuronas de segunda fase, de corto recorrido.
De las funciones de estos dos sistemas (simpático y parasimpático) destacan tres principios fundamentales:
1. Que los nervios simpáticos estimulan, organizan y movilizan los recursos energéticos ante situaciones de emergencia; mientras que los nervios parasimpáticos actúan conservando la energía.
2. Que cada órgano de actuación neurovegetativo recibe un input simpático y parasimpático opuesto, por lo que su actividad está controlada por el nivel relativo de actividad simpática y parasimpática.
3. Que los cambios simpáticos indican activación psicológica, mientras que los cambios parasimpáticos indican descanso psicológico.
Aunque estos principios son correctos, se pueden llegar a dar excepciones significativas en cada uno de ellos.
La mayor parte de los nervios del sistema nervioso periférico surgen de la médula espinal, pero hay 12 pares de excepciones: los 12 pares de nervios craneales, que surgen del encéfalo.