30/07/2024
IMPORTANCIA DEL GATEO EN EL DESARROLLO DEL CEREBRO DEL NIÑO
El gateo es una actividad natural con múltiples beneficios para el bebé, no sólo a nivel físico, sino para la maduración neurológica y la organización cerebral.
Frecuentemente vemos que muchos bebés no se arrastran, ni gatean lo suficiente porque en muchos casos, por el estilo de vida actual de las familias, no se les da la oportunidad de moverse libremente por el suelo.
Mediante el gateo el niño adquiere diversas habilidades, que si no se logran a temprana edad, pueden en ocasiones, en algunos pequeños, generar dificultades en ciertas funciones cerebrales relacionadas con el aprendizaje.
Beneficios del Gateo
Interconecta los hemisferios cerebrales: el gateo es una de las bases para el desarrollo cerebral y educativo del niño. Gracias al gateo se va a facilitar el paso de información esencial de un hemisferio a otro, permitiendo la maduración cerebral que se refleja en un mejor rendimiento cognitivo y emocional.
Desarrolla el patrón cruzado (el brazo derecho va sincronizado con el pie izquierdo y el brazo izquierdo con el pie derecho), esta función neurológica hace posible el desplazamiento corporal organizado y en equilibrio.
Estimula el desarrollo del sistema vestibular y propioceptivo permitiendo que el bebé desarrolle su percepción y así poder saber a ciencia cierta dónde están todos y cada uno de los puntos de su propio cuerpo con respecto a los objetos que le rodean.
Potencia las habilidades visuales. La acción de gatear permite entrenar los músculos de los ojos para desarrollar dos procesos visuales claves: la capacidad de convergencia visual y la acomodación.
Mediante el gateo se va desarrollando la coordinación cerebral ojo-mano. Cuando el niño gatea se establece entre ambos una distancia similar a la que más adelante habrá entre ojo y mano a la hora de leer y escribir.
Ayuda a establecer una adecuada estructuración espacio-temporal, al desplazarse de un punto a otro, madura el cálculo de distancias para ubicarse mejor en el espacio.
Les ayuda a fortalecer y desarrollar los músculos de sus brazos, piernas, espalda y cuello, así como las articulaciones de todo su cuerpo.
Estimula la tactilidad de la palma de la mano, lo que va a favorecer el desarrollo de la psicomotricidad fina y posteriormente de la escritura.
Desarrollan su curiosidad y autonomía al abandonar la quietud, el bebé comienza a decidir hacia dónde ir y por dónde moverse, lo cual es fundamental para que pueda ir aprendiendo a tomar sus propias decisiones.