04/03/2025
A veces nos abruma una sensación de soledad y desesperanza. A veces no podemos ver una salida a nuestros conflictos, ya sean familiares, de pareja, laborales. Vivir en desesperanza crea un enorme sufrimiento, donde las personas se perciben en una enorme soledad, sin opciones, sin apoyo, sin comprensión y sin validación.
No estás sol@. Pide ayuda, recupera tu vida y tu propósito.
Estemos atentos a las personas a nuestro alrededor, quizá alguien cerca de ti, hoy está luchando por vivir.
Más psicoeducación, menos estigma, esto puede hacer una enorme diferencia en la vida de las personas que amamos.
Compartimos un texto de Psicologa Marion Bautista
"Muchas veces quise decirlo…se lo quise decir a mi pareja, aquel día que veíamos juntos una serie, mientras la vida transcurría para todos, pero no para mí. En una pausa que tuvimos, quería decirle “me siento cansad@, no sé si quiero esto, no sé si quiero vivir” pero no lo dije.
No podía decirlo porque mi pareja pensaría que no le amo lo suficiente como para mantenerme en esta vida. Pensaría en que soy egoísta, porque tenemos hijos en común, porque debería sentirme sumamente feliz por lo que hemos logrado y es que sí estoy feliz, pero algo, muy dentro de mí, siempre me lleva a aquel pensamiento del que no me alejo “no quiero vivir”.
Y no es por falta de amor a mi pareja, ni por falta de amor a mis hijos, no es porque no piense en mis padres, mis herman@s, mis amigos.
Nadie sabe el peso que estoy cargando en silencio, porque desear no abrir más los ojos, es juzgado muy fuertemente por la sociedad, todos dirían “es que quiere tomar el camino fácil” “es que no agradece a Dios por su vida” “es que solo Dios dice quién muere, su vida no es de él/ella, le pertenece a Dios” no…no puedo decirle a nadie que todo el tiempo estoy pensando en morir…me juzgarían.
A veces, fantaseo con la forma en que lo haré, he buscado muchos métodos, los mejores horarios. A veces pienso en dejar una nota larga y mis cosas repartidas…pero a veces pienso en que a lo mejor para nadie serán realmente útiles, unas serán desechadas, otras regaladas y quizá alguien quiera conservar algún recuerdo mío mientras se pregunta “¿Por qué lo hizo?”
Se lo quise decir a mi mejor amig@ aquel día mientras reíamos recordando los viejos tiempos, quería decirle “¿Tú has querido morirte?” y de ahí desahogarme y contarle que no encuentro razones para seguir en este mundo. Pero me dirá que soy una persona exitosa, que tengo una gran vida, que tengo una familia y un trabajo, que muchas personas quisieran la vida que yo tengo, me dirá que dejaré a todos solos y que no es justo que solo piense en mí, que no sea egoísta.
Y ¿Entonces…quién piensa en mí? ¿Quién puede realmente convencerme de que vale la pena despertarse cada mañana? ¿Quién me dirá que esa opresión en el pecho va a desaparecer? Qué esa maldita angustia y ganas de salir corriendo no me van a seguir atormentando. Que el dolor de la luz de un nuevo día no me hará daño. Dicen que en realidad nadie quiere morir…que lo que queremos matar es lo que nos hace daño ¿Quién puede decirme qué es lo que me hace sentir la necesidad de dejar este mundo?
Quizá algún día alguien escuche sin juzgarme y pueda entender, que mi sufrimiento es real, que mi dolor es real, que mi miedo es real…quizá algún día, pueda decirle a alguien “tengo miedo, porque desde hace algún tiempo, solo puedo pensar en que deseo morir…”