11/03/2021
Contribuir con la sanación de nuestro árbol familiar no es nada sencillo.
Las ramas de nuestro árbol cargan talentos, dones ancestrales, triunfos y batallas conquistadas. Sin embargo esas ramas, también soportan abusos, injusticias, agresiones, muertes violentas, sueños frustrados. Cientos de acontecimientos que quedaron en secreto, inclinando al árbol hacia la toxicidad, marchitando sus flores y envenenando su tronco.
Estas historias empiezan a repetirse, generación tras generación, hasta que algún espíritu valiente y consciente, se atreve a cambiar la historia.
Pero, ¿Cómo hacerlo?
El más grande acto de amor que podemos hacer por nuestro árbol no es la obediencia, es la rebeldía. Una rebeldía hija de la valentía, capaz de romper las estructuras más nocivas del sistema familiar. Dichas estructuras permanecen ocultas detrás de el "deber ser de la familia" ó en los deja vu heredados inconscientemente de una generación a otra.
Así, reparas cuando en un árbol machista, te atreves a ser feminista ó en un árbol cuyo mandato es ser ingeniero, te atreves, si tu corazón así lo dicta, a ser artista. Reparas cuando el árbol tiene el mandato de la heterosexualidad como norma y tu, con una orientación distinta, eres capaz de reconocerla y gritarla al mundo. Un árbol cuyo mandato ha sido la sumisión, lo reparas sublevándote; si el mandato ha sido que el dinero se gana con el sudor de la frente, nuestro acto de rebeldía y reparación es ganarlo desde el disfrute y placenteramente. En un árbol que no concibe el amor sin la bendición de la iglesia, declara tu amor ante la bendición de tus dioses y diosas internas y que no necesites más.
La tarea no es sencilla, los miembros del árbol serán los primeros en oponerse y reclamar tu obediencia. Es natural que te critiquen. El miembro de la familia que decide sanar y hacer las cosas distintas, con frecuencia es visto como enemigo, ya que quebranta el patrón de comportamiento sobre el cual el árbol se ha erigido.
Mas, aún con todo esto, abraza tus decisiones, tu rebeldía no es necedad, no es solo por ti, lo haces también por él. Si este decidió darte a luz a ti, como oveja negra, es porque estás llamada a liberarlo. El árbol clama por ti tal y como eres, sin disfraces, solo así lo reparas.
Somos canales de reparación no de repetición. Reparar y rebelarnos da miedo a todos, el árbol mismo tiembla. Puede parecer que hemos traído el invierno a nuestro árbol, puede parecer que somos una amenaza para su verdor. Sin embargo, es el invierno el origen de la primavera, es nuestra rebeldía, el inicio de una etapa más bella, más florecida para nuestro árbol, es, en realidad el inicio de su sanación.
¡Radical grito de rebeldía en honor a nuestro árbol!
Natalia R.
Bitácora Astral