02/04/2026
El 2 de abril se celebra mundialmente el Día del Autismo.
La relación entre el Trastorno del Espectro Autista (TEA) y la empatía es más compleja de lo que comúnmente se cree.
La empatía consta de dos componentes clave: la empatía cognitiva, que implica entender los pensamientos y sentimientos de otros, y la empatía emocional, que se refiere a compartir y resonar con las emociones ajenas.
En el TEA, suele haber dificultades con la empatía cognitiva, lo que puede afectar la interpretación de señales sociales como gestos y tonos de voz, dificultando la comprensión de lo que otros sienten o piensan.
Sin embargo, la empatía emocional está presente y, a veces, puede ser intensa.
Las personas con autismo pueden sentir profundamente la angustia de otros, aunque pueden enfrentar desafíos para expresar o responder adecuadamente a esas emociones.
En resumen, no es que no sientan empatía, sino que pueden tener dificultades para entender o expresar lo que sienten los demás.
¿Entonces, tienen empatía o no? Sí, tienen empatía, especialmente emocional, pero pueden enfrentar desafíos en la interpretación de señales sociales y en la respuesta socialmente esperada.
Por ejemplo, un niño con autismo puede sentirse triste al ver a alguien llorar (empatía emocional), pero puede no saber cómo reaccionar adecuadamente (empatía cognitiva).