03/01/2026
El despertar de la humanidad
Desde una mirada consciente y con los pies en la tierra, sí es evidente que cada vez más personas están interesándose en el desarrollo espiritual y el bienestar interior. No necesariamente todas lo llaman “espiritualidad”, pero se expresa en el auge del mindfulness, la meditación, la terapia, el autocuidado, la sanación emocional, la vida sostenible, la búsqueda de sentido y el deseo de vivir con más coherencia y presencia.
No creo que el “despertar de conciencia” ocurra como un evento masivo y repentino donde toda la humanidad despierte al mismo tiempo. El despertar sucede de manera individual, silenciosa y gradual, y eso es justamente lo que lo hace real y sostenible.
Vivimos una etapa de polarización:
Por un lado, más ruido, prisa, miedo y desconexión. Por otro, más personas cuestionándose, sanando, eligiendo conscientemente y recordando quiénes son. Y esa tensión es parte del proceso.
No se trata de adquirir poderes extraordinarios sino de recordar capacidades olvidadas: La intuición, la sensibilidad energética, la capacidad de autorregulación emocional, la presencia plena, la conexión profunda con uno mismo y con la vida.
Cuando una persona vive en el presente, su percepción se afina. No porque “adquiera poderes”, sino porque deja de estar nublada por el miedo, el condicionamiento y el ruido mental. Y eso puede sentirse casi “mágico”.
Cuando vivimos aquí y ahora el sufrimiento se suaviza cuando aprendemos a no resistir la vida, a no vivir atrapados en el pasado o angustiados por el futuro. Ahí es donde prácticas como el mindfulness cobran tanto sentido.
La conciencia auténtica naturalmente nos lleva al cuidado del planeta, del cuerpo, de los otros y de la vida. No por obligación moral, sino por comprensión profunda.
Quizá no veremos una humanidad “perfectamente despierta”, pero sí una humanidad con más almas despiertas, sembrando conciencia en sus familias, comunidades, empresas, escuelas… como ondas que se expanden. 🙏🏽💖✨ Esme 🤗💖 ✨