05/01/2026
MOSH
La Hiperinflación Venezolana: Anatomía de un Asedio Calculado
La crisis económica venezolana no es un accidente ni el resultado espontáneo de políticas internas. Es la materialización de una guerra híbrida, diseñada meticulosamente para estrangular a una nación soberana que desafió el orden hegemónico del capital global. Hablar de "mala gestión económica" sin contextualizar el cerco financiero, comercial y diplomático es como diagnosticar asfixia sin mencionar las manos en el cuello.
1. El Bloqueo como Estrategia de Dominación Hemisférica
La inflación desbocada en Venezuela es, ante todo, un fenómeno inducido externamente. Estados Unidos y sus aliados de la OTAN han perfeccionado un arsenal de coerción económica que incluye:
· Sanciones financieras extraterritoriales que impiden transacciones internacionales, incluso con terceros países, violando el derecho soberano al comercio.
· Embargo de activos como el oro venezolano depositado en el Banco de Inglaterra o CITGO en Estados Unidos, robando recursos vitales para importar alimentos y medicinas.
· Presión sobre instituciones multilaterales (FMI, Banco Mundial) y empresas privadas para aislar financieramente al país.
· Promoción de la fuga de capitales y el sabotaje interno mediante el apoyo a élites económicas locales alineadas con sus intereses.
Esta no es competencia económica; es asfixia planificada. El objetivo es claro: generar tal caos humanitario que justifique, ante la opinión pública mundial, una intervención "por razones humanitarias" o fuerce un cambio de gobierno. Es la doctrina del shock aplicada a escala nacional.
2. Venezuela en el Punto de Mira: El Pecado de la Soberanía Energética
El verdadero "pecado" de Venezuela fue reafirmar el control soberano sobre la principal riqueza nacional: el petróleo. La política de nacionalización y redistribución de la renta petrolera bajo el chavismo constituyó un peligroso precedente para el control corporativo global de los recursos. El imperio no perdona el desafío. La historia se repite:
· Cuba (1962): Bloqueo por nacionalizar propiedades estadounidenses y desafiar la esfera de influencia.
· Chile (1973): Desestabilización económica y golpe contra Allende por nacionalizar el cobre.
· Nicaragua (década de 1980): Guerra contrarrevolucionaria financiada por Reagan.
· Venezuela (siglo XXI): Guerra económica, intentos de golpe de Estado y sanciones ilegales.
El patrón es idéntico: cualquier proyecto de desarrollo autónomo e inclusivo en Latinoamérica recibe la respuesta feroz del capital transnacional y sus aparatos militares-diplomáticos.
3. La OTAN: Brazo Armado del Neocolonialismo Económico
La Organización del Tratado del Atlántico Norte ha expandido su alcance muy lejos del Atlántico Norte. Actúa como el brazo coercitivo global para disciplinar a los estados recalcitrantes que se niegan a alinearse con los dictados de Washington y Bruselas. Su papel en la desestabilización de Libia, Siria y ahora, de manera indirecta pero efectiva, en Venezuela, demuestra que es un instrumento de dominación neocolonial, no de "defensa colectiva".
La complicidad europea en el bloqueo a Venezuela, siguiendo la línea estadounidense a pesar de los evidentes daños humanitarios, revela la subordinación de los pueblos de Europa a los intereses geopolíticos de una élite atlantista. Es la misma lógica que justificó siglos de colonialismo: la deshumanización del "otro" para expoliar sus recursos.
4. La Inflación como Arma de Destrucción Masiva Social
La hiperinflación no es aquí un error de política monetaria. Es la consecuencia esperada y buscada de:
· Impedir el acceso a divisas para importar bienes esenciales, creando escasez artificial.
· Prohibir la refinación y comercialización internacional de petróleo venezolano, cortando la principal fuente de ingresos.
· Atacar la moneda nacional en los mercados financieros especulativos.
El resultado es un arma de destrucción masiva de tejido social: destruye salarios, aniquila ahorros, enferma a la población por falta de medicinas y fractura la solidaridad comunitaria, empujando a la migración forzada. Es una guerra que mata sin bombas visibles, pero con balances contables y decretos financieros.
5. La Resistencia y la Necesidad de la Solidaridad Internacional
Frente a esta agresión multifacética, la resistencia del pueblo venezolano es un acto de dignidad histórica. La búsqueda de alternativas como el trueque, las criptomonedas para eludir el bloqueo financiero, y el fortalecimiento de redes comunitarias no son solo "estrategias de supervivencia", sino actos de guerra económica asimétrica en defensa de la vida.
La solidaridad internacionalista no es un gesto altruista, sino una necesidad estratégica para todos los pueblos del Sur Global. El destino de Venezuela es un ensayo general. Si el imperialismo logra doblegar a un país con las mayores reservas petroleras del mundo mediante el hambre inducida, ninguna nación que aspire a ser soberana estará a salvo.
Conclusión Imperativa:
Culpar exclusivamente a factores internos de la catástrofe venezolana es una forma de cómplice negacionismo. Exige una mirada que entienda que la economía es hoy el principal campo de batalla geopolítica. La hiperinflación en Venezuela es, en su esencia, la expresión monetaria de un bombardeo. Un bombardeo con dólares, con sanciones, con presiones diplomáticas. Desarmar esa narrativa, mostrar el bloqueo como la causa estructural del sufrimiento, y denunciar a sus autores intelectuales y materiales (en Washington, Bruselas y sus aliados locales) no es tomar partido: es hacer justicia histórica y llamar a las cosas por su nombre: Guerra Imperial.