10/06/2014
La influencia de la conciencia superior es constante y siempre resulta benéfica. Igual que el calor de la luz derrite una escultura de hielo, independientemente de si la forma del hielo representa a un ser monstruoso, lo que importa es derretirlo. Sí no logras sentir que el calor de tu alma se irradia en todas direcciones, es porque se encuentra bloqueado. La resistencia siempre puede rastrearse en el pasado de nuestra la mente. Dado que los obstáculos son invisibles, resulta difícil detectarlos. La mente es una experta para esconderse de sí misma, y el ego insiste en que levantar barreras es una de sus tareas más importantes. De manera que la mejor forma de observar lo que estamos haciendo es a través del cuerpo. El cuerpo no puede engañarse a sí mismo como lo hace la mente. Carece de acceso a la negación. El miedo y el enojo son sus respuestas ante las amenazas más fuertes. Cuando el cuerpo registra cualquiera de estas emociones, hay una fuerza exterior que está presionando nuestras barreras.
El miedo debilita físicamente y cuando se convierte en terror; paraliza. El miedo se registra en forma de un n**o en el estómago, calambres, frío, un torrente de sangre que baja desde la cabeza, mareo, sensación de desmayo y presión en el pecho. El enojo se registra con calor y rubor en la piel, tensión muscular; mandíbula trabada, respiración rápida, irregular o ruidosa, aumento del ritmo cardíaco y latido en los oídos.
Estos signos son inequívocos, pero aun así la mente puede ignorarlos. Observen la frecuencia con que alguien dice: “Estoy bien, no pasa nada”, mientras su cuerpo lo contradice flagrantemente. Es necesario confiar en las claves del cuerpo, aunque la mente diga lo contrario. La confianza empieza por reconocer la firma de cada emoción. Cada una representa una señal de que nos estamos resistiendo. Una experiencia que genera estrés se suscita porque en vez de permitirle que fluya a través de nosotros, choca contra una barrera. Quizá no te des cuenta de lo sucede, pero tu cuerpo lo siente. Sentir en el primer paso para derribar las barreras y dejar de necesitarlas.