05/09/2025
Freud (1915) ya había señalado que el síntoma es una “formación de compromiso”, una carta que el inconsciente envía en clave cifrada. Sin embargo, el yo —ocupado en sus asuntos y en su “estar al día”— recibe el sobre cuando ya pasó la fecha de vencimiento. Lacan (1966) lo retomará al decir que “el inconsciente está estructurado como un lenguaje”, pero claro, ¡no hay Google Translate para estos mensajes!
La comicidad surge porque la paciente se posiciona como si fuese la última en enterarse del chisme de su propio cuerpo, como si su organismo tuviera un grupo de WhatsApp donde ella nunca aparece en la lista de difusión. El síntoma, entonces, se vuelve un rumor malicioso que corre más rápido que su propia conciencia.
El cuerpo manda notificaciones push (“dolor”, “mareo”, “insomnio”), pero el yo las recibe con el WiFi caído. Resultado: la paciente no lee el mensaje, solo se queja de su mala suerte por ser “la última en enterarse”… como en cualquier novela donde hasta el perro sabe antes que la protagonista.