19/01/2026
Si las dietas funcionaran, no estarías volviendo a empezar otra vez.
Durante años vi pacientes culparse por “no tener fuerza de voluntad”, cuando el problema nunca fue ellas.
Las dietas restrictivas prometen control, pero dejan ansiedad, culpa y rebote. Y sí: el cuerpo cobra la factura.
La alternativa no es comer menos.
Es comer con presencia.
Preguntarte: ¿tengo hambre o estoy buscando calmar algo?
Notar el sabor, la textura, el ritmo. Volver al cuerpo en lugar de pelearte con él.
Cuando comes así, no solo cambia cuánto comes.
Cambia tu relación con la comida… y contigo.
Y desde ahí, el peso deja de ser una guerra.
Lo digo como psicóloga y como alguien que ha visto demasiadas veces este ciclo romper personas, no cuerpos.
Si esto te movió algo:
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👉 compártelo con quien vive peleada con la comida
👉 cuéntame en comentarios: ¿comer te calma o te genera ansiedad?
— Gio, psicóloga 🧠✨