23/09/2025
Un hecho trágico en el CCH Sur nos recuerda que la adolescencia no puede vivirse en soledad.
La violencia nunca surge de la nada: suele ser el resultado de señales ignoradas, dolores no atendidos y silencios prolongados.
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Lo ocurrido en el CCH Sur nos confronta con una realidad dolorosa.
Un adolescente perdió la vida y otro más, en un acto de violencia, se enfrenta a consecuencias devastadoras. Estos hechos no solo son noticia: son un recordatorio de los enormes desafíos que atraviesan nuestros jóvenes.
La adolescencia es una etapa de transformaciones intensas: cambios emocionales, búsqueda de identidad, presión social y académica. Muchas veces, detrás de una conducta disruptiva o agresiva, hay un llamado de ayuda que no fue escuchado a tiempo.
• Como sociedad, no podemos normalizar la violencia.
• Como padres, no podemos cerrar los ojos ante señales de alerta.
• Como profesionales de la salud mental, no podemos dejar de insistir en la importancia de la atención psicológica temprana.
La prevención comienza en casa y en la escuela:
Escuchar sin juzgar.
Establecer límites claros y firmes.
Reconocer que pedir ayuda profesional no es un fracaso, sino un acto de cuidado.
Hoy más que nunca, necesitamos fortalecer las redes de apoyo para nuestros adolescentes. La psicoterapia no solo interviene en la crisis: ayuda a prevenir que el dolor se transforme en tragedia.
Un encapuchado ingresó al CCH Sur para atacar a un estudiante del plantel con un arma punzocortante, la víctima murió en el lugar, al verse acorralado, el agresor se aventó del tercer piso y resultó c