05/04/2026
El autor en esta obra nos cuenta la parte de la Segunda Guerra Mundial que pocas veces escuchamos. ¿Y si les dijera que los n***s iban drogados? Pues Ohler logra convertir esto en historia seria. O casi.
Ohler pasó cinco años investigando en archivos alemanes y estadounidenses y nos toma de la mano reconstruyendo el uso masivo del Pervitin (metanfetamina) entre las tropas del Wehrmacht lo cual relata de manera minuciosa y perturbadora. Los soldados no solo podían consumirla, sino que en muchos casos fueron alentados u ordenados a tomarla, lo cual replantea cómo entendemos las victorias militares que antes se atribuían pura y simplemente a la superioridad táctica alemana.
Hay un capítulo sobre Hi**er y el Dr. Morell en donde el libro se vuelve casi novelesco, en el buen sentido. Hacia el final de la guerra, Morell inyectaba a Hi**er constantemente con Eukodal, un narcótico sintético potente, además de co***na. La imagen de un dictador funcional gracias a un “médico” no es solo oscuramente fascinante, es históricamente relevante para entender la irracionalidad de las decisiones alemanas en los últimos años del conflicto.
Solo hay que recordar algo: Ohler es novelista, no historiador, y eso se siente. El historiador Richard J. Evans lo llamó un relato inexacto y moralmente peligroso, porque sugiere que Hi**er no era plenamente responsable de sus acciones. No coincido del todo con Evans, pero el señalamiento tiene peso. Ohler en ocasiones deja que la narrativa dramática le gane al rigor analítico, y hay momentos donde la causalidad entre dr**as y decisiones históricas se presenta con más certeza de la que los datos permiten.
En resumen: es un libro que abre una ventana a un ángulo genuinamente ignorado de la Segunda Guerra Mundial, y lo hace de manera absorbente. Pero hay que leerlo con espíritu crítico, no como la explicación definitiva del n***smo, sino como una pieza que completa el rompecabezas, pero no que lo resuelve.
**asenlaguerra