Terapia De CELOS

Terapia De CELOS los celos dificultan la construcción de relaciones sanas ! hay que trabajar en las causas que provocan esta inseguridad .

04/09/2023

Amo a Rocio

21/08/2021

Una familia es tóxica cuando la mayor parte de sus integrantes se mantienen en patrones de abuso, discriminación, conflicto, distanciamiento emocional, violencia verbal y manipulación.

En definitiva, es tóxica cuando reina el conflicto y la separación y no el bien común de todos los miembros.

EL INTEGRANTE NO TÓXICO
Pero es curioso que en algunas familias tóxicas se suele dar que uno de los miembros no cumple con este perfil de alta toxicidad.

Es fácil distinguirle:

Se siente como un bicho raro dentro de su sistema familiar
Su función es de chivo expiatorio: en él van a parar todas las culpas y emociones negativas reprimidas del núcleo familiar
Se rebela a menudo ante sus circunstancias familiares
Buscará fervientemente liberarse del yugo familiar
El integrante no tóxico siente que vive una situación tremendamente injusta que no llega a comprender del todo. Se percibe aislado, poco comprendido y no se ve como parte de su familia. Eso le hace sentir en su interior un profundo desarraigo y una importante falta de apoyo.

Si este es tu caso, pasarás por varias etapas antes de romper los nocivos lazos que te unen a tu familia de origen en pos de encontrar tus raíces en ti mismo.

De niño reinará el victimismo y la resignación con pensamientos como «es donde me ha tocado estar y poco se puede hacer». Cuando te vas haciendo más mayor pasas a reiterados accesos de rebeldía y cólera mezclados con dosis de tristeza y desesperación. Esto no hace más que empeorar las cosas y echar más leña al fuego.

El primer paso para salir de una familia tóxica es aceptar que por algún motivo, que ahora desconoces, tu familia, por muy nociva que sea, es la mejor para ti y tu desarrollo pues ella es el caldo de cultivo para transformarte en lo que realmente eres.

UNA SALIDA ES POSIBLE
Realmente es difícil salir de una familia tóxica. Porque a lo largo de los años y sin quererlo te van atrapando muchos de sus patrones y actitudes. El alto grado de toxicidad generado por ella puede hacer que la persona que intenta salir de ese nocivo vínculo se encuentre realmente exhausta, con falta de apoyo y absolutamente desesperanzada.

El mensaje que deseo trasmitir aquí es que ¡SÍ se puede salir de una familia tóxica para siempre!

Y cuando digo salir no solo me refiero a emanciparse, adoptar otros padres, irse a vivir al otro lado del mundo o restringir todo tipo de comunicación con ellos, no se trata de eso.

El objetivo no es evitar físicamente a la familia, sino transcenderla y para eso hay que aprender a poner distancia emocional. Hay que aprender a estar pero sin estar, relacionarte con tu familia pero sin que esta «te toque». Y esto lógicamente no pasa de la noche a la mañana sino que es necesario un proceso consciente de querer sentirte libre de apegos y cargas que llevas a tus espaldas y ¡que no te corresponden!!

La familia de origen no te define en tu totalidad, sino que es el soporte o trampolín desde el que te impulsas. En este sentido existen diferentes tipos de padres pero si tenemos en cuenta esta perspectiva más ampliada todos los padres son buenos. Ahora bien que sean tu plataforma de soporte e impulso inicial no significa que tengas que llevar a cuestas todas sus cargas y formas de ver la vida. Precisamente el verdadero impulso llega cuando te liberas de todas estas formas caducas.

TRANSCENDER LA FAMILIA DE ORIGEN
Todos estos defectos o patrones heredados están ahí para que puedas mirarlos, comprenderlos y transcenderlos, no cabrearte contra ellos. Cuanto más te revelas, más sufres y más te mantienes sin saberlo en el ambiente de toxicidad familiar. Rebelarse es muy normal y comprensible pero a la larga no es la mejor alternativa.

Para desengancharte e iniciar un proceso de «desintoxicación» primero necesitas (si todavía no la tienes) una emancipación física. Respirar otro ambiente ayuda a tener más perspectiva y relajación. Pero no olvides que todo lo heredado se mudará contigo. El verdadero desapego no es físico sino psicológico y emocional y este llega un poquito más tarde.

Claro que este proceso no es fácil. Antes tendrás que cuestionarte qué aspectos de la relación con tus padres te superan, atormentan o no te dejan vivir en calma. Esto te dará la pista inicial y principal de las temáticas que continúan bloqueando tu vida en el presente.

Si realmente deseas reconciliar dentro de ti a tu familia «externa» para crear una «familia interna» bien sólida y cimentada tienes que tener muy claros una serie de pasos que definen un trabajo de transformación interna donde en todo momento tiene que estar presente la comprensión y el perdón derivado de ella.

Estos cinco pasos son:
Abandonar el deseo de cambiar a tus padres
Detectar patrones familiares
Transcender los patrones heredados
Sanar las heridas
Activar a tus padres amorosos
Detectar estos patrones no es tarea sencilla porque has estado durante mucho tiempo y aun estás fuertemente apegado a ellos. Es muy probable o al menos recomendable que necesites la ayuda de un profesional para conocerlos con profundidad.

Si tienes una madre negativa es probable que te veas de forma negativa. Si tienes un padre castigador que te limita es muy probable que te sientas insuficiente en todo.

Trasformar estos aspectos es lo que te permitirá integrar dentro de ti a todo tu sistema familiar pero en su vertiente más positiva.

ACTIVANDO TUS PADRES AMOROSOS
Desapegarte para encontrar la ansiada individualidad pasa por integrar y activar dentro de ti los arquetipos de padre y madre internos. Es decir, pasa por convertirte en tus padres amorosos desde el adulto que ahora eres.

Un arquetipo es el patrón que representa las cualidades ideales. En este caso se trata de cultivar las cualidades del padre y la madre ideales en ti. Y esto significa empezar a tratarte de la misma forma en que lo harían unos padres amorosos.

Si la mamá representa el amor, el cariño, la ternura y la protección tendrás que empezar a cultivar esas cualidades en ti. Deberás refugiarte y apoyarte cuando así lo necesites en tu madre amorosa interna.

El papa representa el orden, la disciplina, el impulso. También tendrás que cultivar estas cualidades del padre amoroso para dirigirte con paso firme en la vida y no sentirte abusado.

Iniciar este proceso de INDIVIDUACIÓN es iniciar un proceso de SANACIÓN con mayúsculas. Merece la pena porque nuestra salud, paz y tranquilidad están por encima de cualquier lazo por muy estrecho que sea.

17/03/2021

Es adicto aquel sujeto que cree que no puede vivir sin el objeto de su adicción, por lo cual lo busca de forma permanente y compulsiva.
El adicto no controla su adicción, sino que vive en función de ésta: este es el eje y el condicionante de toda su rutina; si trata de salir repentinamente de esta rutina, se ve afectado por problemas de ansiedad y, por lo general, vuelve a caer en el consumo de su adicción, aunque puede dejar de ser adicto después de pasar por una fase llamada “mono”.¿Por qué consumen dr**as algunas personas?En general, las personas comienzan a consumir dr**as por diferentes razones:– Para sentirse bien. La mayoría de las dr**as de abuso producen sensaciones intensas de placer. Esta sensación inicial de euforia va seguida por otros efectos, que difieren según el tipo de droga usada. Por ejemplo, con los estimulantes como la co***na, el “high” o euforia es seguido por sentimientos de poder, auto-confianza y mayor energía. Por lo contrario, la euforia producida por los opiáceos como la he***na es seguida por sentimientos de relajamiento y satisfacción.– Para sentirse mejor. Algunas personas que sufren de ansiedad o fobia social, trastornos relacionados al estrés o depresión, comienzan a abusarde las dr**as en un intento de disminuir los sentimientos de angustia. El estrés puede jugar un papel importante en determinar si alguien comienza o continúa abusando de las dr**as y en las recaídas en los pacientes que están recuperándose de su adicción.– Para rendir mejor. La necesidad que algunas personas sienten de mejorar su rendimiento atlético o cognitivo con sustancias químicas puede jugar un papel similar en la experimentación inicial y en el abuso continuado de la droga.– Por curiosidad o “porque los demás lo hacen”. En este aspecto, los adolescentes son particularmente vulnerables debido a la fuerte influencia que tiene sobre ellos la presión de sus amigos y compañeros. Es más probable, por ejemplo, que se involucren en comportamientos atrevidos o de desafío.Si el consumo de dr**as hace que las personas se sientan bien o mejor, ¿cuál es el problema?
Al principio, algunas personas perciben lo que parecen ser efectos positivos con el consumo de dr**as. También creen que pueden controlar su uso. Sin embargo, las dr**as pueden apoderarse rápidamente de sus vidas y convertirse en adictos. Consideren como un bebedor social intoxicado puede subirse a un coche y rápidamente convertir una actividad placentera en una tragedia para él y para los otros.Con el tiempo, si el consumo de dr**as continúa, las actividades placenteras se vuelven menos placenteras y el abuso de dr**as se hace necesario simplemente para que los usuarios se sientan “normales.”Las personas que abusan de dr**as llegan a un punto en que buscan y consumen dr**as a pesar de los tremendos problemas que esto les causa a ellos y a sus seres queridos. Algunas personas comienzan a sentir la necesidad de tomar dosis cada vez más fuertes y con más frecuencia, aun en las primeras etapas de su consumo de dr**as. Se han convertido en personas adictas.¿Es el abuso continuo de dr**as un comportamiento voluntario?Por lo general, la decisión inicial de consumir dr**as es voluntaria. Sin embargo, cuando se convierte en abuso de dr**as, la capacidad individual para ejercer el auto control se vuelve sumamente deficiente. Los estudios de imágenes del cerebro de los drogadictos muestran cambios físicos en áreas del cerebro esenciales para el juicio, la toma de decisiones, el aprendizaje, la memoria y el control del comportamiento. Los científicos creen que estos cambios alteran la forma cómo funciona el cerebro y pueden explicar los comportamientos compulsivos y destructivos que resultan de la adicción.¿Por qué algunas personas se vuelven adictas a las dr**as y otras no?Al igual que con cualquier otra enfermedad, la vulnerabilidad a la adicción difiere de una persona a otra. En general, mientras más factores de riesgo se tienen, mayor es la probabilidad de que el consumo de dr**as se convierta en abuso y adicción. En cambio, los factores de “protección” reducen el riesgo de desarrollar una adicción.¿Qué factores determinan que una persona se vuelva adicta?No hay un solo factor que determine que alguien se vuelva drogadicto. El riesgo total de volverse drogadicto es afectado por la constitución biológica de la persona, pudiendo verse influenciado por el s**o o la etnia de la persona o por la etapa de desarrollo en que se encuentra y por su entorno social (por ejemplo, las condiciones en el hogar, en la escuela y en el vecindario).¿Qué factores biológicos aumentan el riesgo de la adicción?Los científicos creen que los factores genéticos, incluyendo los cambios causados por el medio ambiente en su expresión y función, constituyen entre el 40 y el 60 por ciento de la vulnerabilidad a la adicción. Los adolescentes y las personas con trastornos mentales tienen mayor riesgo para el abuso de dr**as y la adicción en comparación con la población en general.¿Qué factores ambientales aumentan el riesgo de la adicción?El hogar y la familia. La influencia del ambiente en el hogar generalmente es lo más importante en la niñez. Los padres o personas mayores de la familia que abusan del alcohol o de dr**as, o que tienen comportamientos criminales, pueden aumentar el riesgo de que los niños desarrollen sus propios problemas con las dr**as.Los compañeros y la escuela. Los amigos y “conocidos” son los que ejercen la mayor influencia en la adolescencia. Los compañeros que abusan de las dr**as pueden convencer hasta a los jóvenes que no tienen factores de riesgo a que prueben las dr**as por primera vez. El mal rendimiento académico o la carencia de buenas habilidades sociales pueden poner al niño en mayor riesgo para la adicción.¿Qué otros factores aumentan el riesgo de la adicción?Consumo temprano. Aunque el consumo de dr**as a cualquier edad puede llevar a la adicción, las investigaciones muestran que cuanto más temprano se comienza a consumir dr**as, mayor es la probabilidad de progresar al abuso más serio. Esto puede ser un reflejo de los efectos dañinos que tienen las dr**as sobre el cerebro en su fase de desarrollo; también puede resultar de una variedad de factores tempranos de vulnerabilidad, tanto biológicos como sociales, incluyendo susceptibilidad genética, enfermedad mental, relaciones familiares inestables, y la exposición al abuso físico o sexual. Aún así, el hecho es que el uso temprano es un indicador fuerte de problemas futuros, entre ellos, el abuso de sustancias y la adicción.Método de administración. El fumar una droga o inyectarla en una vena, aumenta su potencial adictivo. Las dr**as que se fuman o se inyectan penetran al cerebro en segundos, produciendo una sensación inicial intensa de placer. Sin embargo, este “high” o euforia intensa puede desaparecer en minutos, llevando al abusador a niveles más bajos, más normales. Es un contraste que se siente fuertemente y los científicos creen que esa sensación de pesadumbre lleva a las personas a repetir el abuso de dr**as con la intención de capturar nuevamente el estado de placer inmenso.Las personas adictas buscan con cada dosis encontrar ésa sensación que tuvieron al principio cuando empezaron a consumir, pero desgraciadamente ya nunca más lo van a lograr, se han convertido en personas adictas a las dr**as y nunca podrán salir sin la ayuda de los profesionales adecuados.

17/01/2021

Dependencia emocional y codependencia: la pareja tóxica.
La dependencia emocional y la codependencia son los ingredientes fundamentales que crean la pareja tóxica.

¿Eres un imán que atrae parejas problemáticas? No es una casualidad si te pasa de juntarte con alguien que tiene problemas: droga, alcohol, juego de azar,etc…

Detrás de una pareja tóxica siempre hay un gran aprendizaje: que te hagas consciente de tus patrones y de tus heridas emocionales. Allí está la clave para dejar de atraer estos tipos de relaciones.

Hay un mecanismo inconsciente dentro de ti, que se pone en marcha y te hace a sentir en deber de ayudar el otro a ‘cambiar’, ayudarle a dejar su adicción para que deje de sufrir. Al cabo de poco tiempo tu vida se enfoca totalmente en esta persona, hasta olvidarte completamente de ti mismo.

Sin darte cuenta estás actuando en el papel del salvador.

El salvador es alguien que, con su cuidado su amor su presencia y su ayuda, cree que puede hacer que el otro salga de su dependencia.
Generalmente el salvador no sabe que está actuando de esta forma, se engancha a la persona problemática, se siente en deber de ayudarla, tanto que, se toma este reto como una misión y un desafío personal. Esta es una manera inconsciente para sentirse útil y especial.

Esta actitud es típica de la persona codependiente.

La persona codependiente se involucra al 100% en los problemas y en el sufrimiento de su pareja y ayudarla a salir de su dependencia se convierte en la prioridad número 1 de su vida. Esto hace que se olvide por completo de sí mismo y de sus necesidades hasta el punto de anularse por el bien del otro.
En este juego hay dos factores que tener en cuenta y que determinan el resultado final.

Factor número 1: el otro tiene una adicción, algo que aunque le hace daño le domina, por esto no puede elegir y actúa bajo un patrón de autodestrucción: está totalmente bajo el control de su adicción.

Adicción: Hábito de conductas peligrosas o de consumo de determinados productos, en especial dr**as, y del que no se puede prescindir o resulta muy difícil hacerlo por razones de dependencia psicológica, o incluso fisiológica.

Seguramente esta persona ha sufrido unas o más de estas situaciones: falta de amor por sus padres, maltratos, abandono, padre o madre alcohólicos, padre que pegaba su madre, intento de suicidio y otro tipo de dolor, que te hacen verlo como alguien que necesita mucho amor y cuidado.

En aquel momento crees que tú eres la persona que le va a cambiar la vida.

Hay algo dentro de ti, que te revuelve las entrañas, te impulsa a querer ayudar a la personas que amas y no lo dudas ni un segundo.

Así que te haces responsable de su felicidad.

Lamentablemente esto resulta ser imposible, porque el vacío que siente tu pare viene de una herida emocional muy antigua que, solamente la persona que la sufre puede sanar dentro de sí, haciéndose responsable de ella y de cómo le condiciona la vida hasta volverle adicto.

Una vez que la persona se hace consciente de ello, humildemente, es fundamental tomar la decisión de sanarse para salir de este agujero negro.

Salvar el otro es imposible y en el intento te destruyes a ti mismo.
La empatía hacia el otro te hace creer que estás enamorada cuando en realidad estás necesitadas de amor.
Incluso puedes ser una persona altamente sensibles y no lo sabes, por esto la empatía puede llegar a confundirte y hacerte perder el norte.

Factores número 2:

Si has atraído a tu vida este tipo de persona es porque tú también tienes un problema de dependencia emocional o eres adicto al sufrimiento o a las relaciones tóxicas.

El dependiente emocional es adicto a la otra persona que se convierte en un droga para el/ella y no puede vivir sin su dosis diaria que, como puedes imaginar, cada día va aumentando.
Las adicciones tienen las características que, en cuando tomas tu dosis de droga estás bien pero, cuando baja el efecto, ósea la euforia, necesitas tomar otra dosis para mantener un aparente estado de felicidad, que en realidad sirve para tapar un inmenso dolor interno.

¿Sabes que me pasó la primera vez que intenté con toda mi alma, amor, fuerza y corazón salvar a unas de mis parejas?

Lo conseguí o mejor dicho pensaba que lo había conseguido: lo salvé de las dr**as y del alcohol pero había algo que nunca me hubiera imaginado: que el cambiara sus dependencia por las dr**as con la dependencia hacia mí.

Mi pareja de la época simplemente sustituyó su adicción con otra, se había vuelto completamente adicto a mí. De esta manera yo no podía salir con amigas, hablar con otras personas de s**o masculino en su presencia, se puso paranoico, me controlaba, me hacía chantaje emocional. Me hizo la vida imposible hasta que decidí dejarle, claramente con gran dolor y sufrimiento por mi parte debido al hecho que yo también era adicta a él, aunque no era consciente.

¿Sabes por qué pasó esto?

Simplemente porque quería solucionar el problema sin darme cuenta que había una causa primordial que sanar.

“No podemos resolver los problemas con el mismo nivel de pensamiento que usamos cuando se crearon”. Albert Einstein

Como si fuera un árbol con las ramas podridas pensaba que cortar las ramas era la solución pero, no me había dado cuenta que el problema estaba en la raíz y que las ramas solo eran el resultado de un conflicto mucho más profundo.

No sabía que había una herida emocional que generaba todo esto y que tanto yo como el otro estábamos actuando bajo el control de nuestra herida y de sus patrones.

En aquella época no sabía que tenía dependencia emocional, nunca nadie me había hablado de esto.
La dependencia es una de las 5 heridas emocionales que si no es reconocida y sanada te vuelve adicto al sufrimiento y destruye tus relaciones.

No hay amor ni cariño suficiente para alguien que no se ama a sí mismo, hay un vacío interior que solo la misma persona que lo sufre puede sanar con el ayuda necesaria.

El grande aprendizaje fue que para intentar salvar el otro me había destruido y anulado a mí misma.
El ego me había jugado una broma de mal gusto, y lo más importante:

quería salvar el otro para olvidarme de mis necesidades, me había conformado con recibir migas de amor.
Todo este amor y cariño hubiera tenido que darlo antes a mí, para poder amar de una manera sana, para poder vivir la relación sin depender del otro, pero nunca nadie me había explicado esto.

Es más fácil enfocar nuestra vida ayudando alguien con problemas que admitir que el problema lo tenemos nosotros.
Después de mucho trabajo interior he aprendido que nadie te va a salvar y tu no puedes salvar a nadie.

La única persona responsable de tu propia felicidad eres tú mismo y, tienes el deber de hacer todo lo que puedas para derribar las barreras interiores que te alejan del amor sano.
¿Dependencia emocional en pareja: cómo sé cuando hay que cortar la relación?
Es normal que en cuando tengamos una relación de pareja haya un poco de dependencia y apego especialmente en la fase del enamoramiento.

Pero hay una línea que separa el sano apego de la dependencia emocional destructiva.
En una relación sana las dos personas, saben vivir los momentos donde no están juntos de manera sana y productiva, disfrutando de su tiempo libre, del trabajo, y sobretodo de la soledad sin sentir dolor o sufrimiento: saben que es un estado momentáneo. Saben dar al otro, pero también respetan sus propias necesidades y cada uno tiene su espacio.

La relación tóxica, a cambio, se basa en intentar cubrir las necesidades del otro dejando de un lado las tuyas y olvidándote por completo de tu existencia. Hay un dolor, un vacío interior, un sufrimiento cuando no estás con el otro que te hace sentir abandonada, no valorada, rechazada, sin ganas de hacer nada, sola y esto te genera mucha frustración, sufrimiento, tristeza y decepción.

Siempre estás pensando en el otro, en que estará haciendo, con quién estará, si te piensa, porque no te escribe, no te llama y esto te vuelve controladora, empiezan las dudas, la desconfianza y toda una serie de actitudes destructivas hacia ti misma, hacia el otro y hacia la relación.

Eso lo puede hacer tu pareja contigo o al revés, pero realmente los dos tenéis el mismo problema, aunque parece que uno es lo que ayuda y ‘aguanta’ todo y el otro es lo que sigue pidiendo atención.

La dependencia emocional nace de una necesidad de recibir amor que no ha sido atendida, en la infancia, de la manera que nosotros esperábamos por nuestros padres.

Esto genera un vacío interior que es cómo un pozo que necesitas llenar de agua. El problema es que el pozo no tiene fondo y por esto nunca se llenará.

Así funciona la dinámica de la relación tóxica:
me engancho a una persona problemática que necesita de cuidado y apoyo, me siento afín a él y le quiero ayudar (en realidad quieres salvarle pero tú lo llamas ayuda por qué no eres conciente de ello). De esta manera la persona se engancha a mí y, al principio, juntos estamos muy bien. Todo parece perfecto, pero a la hora de ‘separarnos’ empiezan los problemas, las dudas, inseguridades, sufrimiento, vacío interior, falta de ganas de hacer las cosas si no está el otro y así la relación se vuelve tóxica.

El dependiente emocional pide mucha atención de tu parte, al principio crees que es amor pero más adelante te das cuenta que detrás hay algo que no es sano y que está modificando tu personalidad.
Empieza a querer quitarte la libertad, decirte malas palabras si sales con tus amigas/os insinuando que vas a conocer a otro, que no debería vestirte de esta manera, que tu amiga no le gusta, que es una guarra y no quiere que salgas con ella, que tienes que dejar tus hobbies para estar con él/ella etc..

La persona dependiente está llena de miedos, de falta de confianza y amor propio que tiene hacia sí misma y la proyecta afuera, en la relación.
No confía en tí porque no confía en él/ella.

Siempre busca amor porque no se ama a sí misma.

Te trata mal porque se maltrata a sí misma.

Si no te amas no vas a poder amar a nadie de manera sana.
Por esto se crean relaciones basadas en las necesidades: quiero que tu cubras mis necesidades y yo cubriré las tuyas. Con esta base, la relación está cargada de muchas expectativas: estás poniendo en las manos de tú pareja la responsabilidad de encargarse de tu felicidad.

Esto es muy egoísta y muy dañino para los dos.

Así funcionamos: no me amo pero exijo que tú lo hagas y te encargo de hacerme feliz y no hacerme daño.

Lo que no sabes es que tu vacío interior, tus heridas, nunca se van a sanar si no con un trabajo personal hacia ti misma que te permite ver tus patrones en la relación. A partir de allí puedes empezar un trabajo de consciencia para sanar esta herida que te condena a repetir el mismo sufrimiento una y otra vez.

El otro antes o después te va a defraudar: es un ser humano, como tú.

Todo este apego que tenéis el uno hacia el otro genera por una lado apego y por el otro rechazo. Parece que tú pareja un día te quiere y el otro hace de todo para alejarse de ti.
Realmente ve reflejado en ti su propia sombra pero no lo sabe, te rechaza para no entrar en contacto con su propio dolor.

Ingredientes de una relación tóxica:
Tú pareja empieza a criticarte por cómo te vistes, critica tus amigos, te contesta mal delante de otras personas, te grita aunque luego se disculpa, te dice que sabe lo que es lo mejor para ti, te maltrata, hay chantaje emocional y manipulación, te tiene bajo control utilizando el dinero: el típico caso donde la mujer no trabaja y el hombre, con la excusa que provee a todo, controla su pareja y la tiene sumisa.

La sumisión es algo que pasa mucho en las relaciones de dependencia emocional. Uno de los dos puede ser una personalidad narcisista y el otro el sumiso: las dos caras de la misma moneda.

Cuando hay maltrato psicológico u físico no hay amor y no existe ninguna excusa que lo justifique.
El dependiente cuando ve que te has enfadado de verdad, te suele pedir disculpa, incluso puede llegar a llorar y su frase favorita es: te prometo que voy a cambiar, dame otra posibilidad, no lo haré nunca más, te amo, lo eres todo para mí.

Es un gran mentiroso porque en el fondo se miente a sí mismo, está acostumbrado a manipular la situación a su favor dando la vuelta a la tortilla y haciéndote creer que él tiene la razón.

No dudes que el día siguiente o al cabo de unos días se portará igual que antes y sus promesas se quedarán olvidadas.

Esta persona habla muy bien pero no hace nada de lo que dice, incluso puede ser muy romántico y dulce y esto te atrapa aún más, pero después muestra el otro lado de la cara: te quiere castigar.

Necesita castigarte y castigarse, por esto la vida con él pasa por días maravillosos a otros horrorosos.
Por mi experiencia, todos los hombres que he conocido con dependencia emocional también son maltratadores disfrazados y esto se puede ver de esta manera: boicotean constantemente su propia felicidad.

Imagínate salir con esta persona un día, pasarlo de maravilla y el día siguiente él, hace algo para procurar tener una discusión contigo.

El mensaje inconsciente es: no me merezco ser feliz y por esto lo arruino todo.

Un día me quedé sin palabras cuando a un chico, con el cual estaba saliendo le pregunté: ¿sabes cuál es tu parte oscura?

Y él me dijo: Si, la tengo muy presente, cuando lo tengo bien en la relación necesito destruirlo todo porque no me parece de verdad que todo pueda ser fácil.

Me dejó sin palabras, en este momento entendí perfectamente el patrón que se repetía en mi vida y lo importante que era hacer algo para dejar de atraer personas que me hacían sufrir.

La vida es una sola y merece la pena aprender cómo vivirla bien.
Hay muchas personas que piensan que todo se consigue con la lucha. Este es un patrón de falta de merecimiento que se activa y busca crear problemas en la relación, con el fin de estar constantemente en el conflicto.

Lo más importante es entender que hay patrones que boicotean las relaciones y condicionan nuestra vida.
A pesar de allí tomar la responsabilidad que si queremos un cambio hay que poner fuerza de voluntad, paciencia porque seguro que volvemos a recaer pero no será tan dañino como antes y a poco a poco podemos lograrlo. El tiempo necesario para dar el cambio depende de tu grado de dependencia emocional, de tus patrones, de tu voluntad.

Es lo mismo de cuando una persona se hace consciente de que tiene un problema con el alcohol y decide dejarlo. Al principio necesita ver cuanto está enganchado y que tiene una adicción.

Más sincero y humilde eres contigo mismo más será fácil el camino hacia la sanación.
Luego tomará la decisión de dejarlo y irá buscando ayuda, par que pueda lograrlo con éxito.

El paso número uno, el fundamental es: ver tus patrones.
¿Cómo lo hago si son inconscientes?

Para esto tienes la ley del espejo: la herramienta infalible.

La ley del espejo dice que: el otro es un reflejo de ti mismo, ósea todo lo que te molesta en el otro es algo que tiene a que ver contigo. Algo que no aceptas de ti y no ha sido reconocido, por esto ‘duele,’ molesta tanto verlo en otra persona y genera rechazo.

Ejemplos de la ley del espejo en la relación:

El maltratador te muestra cómo te maltratas a ti misma/0.

El infiel te muestra cómo eres infiel a ti misma/o diciendo una cosa y traicionandote haciendo otra.

El mentiroso te muestra como mientes a ti misma/o diciendo que quieres algo y haciendo todo lo contrario.

El dependiente te muestra tu dependencia emocional hacia él/ella en la relación.

Se puede aprender a amar sin sufrir y salir de la dependencia emocional.
Si no quieres verte dentro de unos años en la misma situación de hoy lo mejor es invertir tiempo, esfuerzo, paciencia empezando por el paso número uno.

Observa, observa y observa lo que se manifiesta en tu vida. Cacha el patrón y cuando lo has hecho ya estarás listas para el siguiente paso: invertir más tiempo, recursos y consciencia para sanar y transformar tu dolor en libertad.
Hay que ser realistas, por esto tienes que saber que esto requiere tiempo, esfuerzo, voluntad, paciencia y ayuda externa, pero si: lo vas a lograr y esto es lo más importante.

Si este artículo te ha servido me encantaría que pusiera un comentario con tus preguntas o experiencia sobre el tema.

Si conoces a alguien que le puede interesar invitale a leerlo y les puede ayudar.
Dependencia emocional y codependencia: la pareja tóxica.
La dependencia emocional y la codependencia son los ingredientes fundamentales que crean la pareja tóxica.

¿Eres un imán que atrae parejas problemáticas? No es una casualidad si te pasa de juntarte con alguien que tiene problemas: droga, alcohol, juego de azar,etc…

Detrás de una pareja tóxica siempre hay un gran aprendizaje: que te hagas consciente de tus patrones y de tus heridas emocionales. Allí está la clave para dejar de atraer estos tipos de relaciones.

Hay un mecanismo inconsciente dentro de ti, que se pone en marcha y te hace a sentir en deber de ayudar el otro a ‘cambiar’, ayudarle a dejar su adicción para que deje de sufrir. Al cabo de poco tiempo tu vida se enfoca totalmente en esta persona, hasta olvidarte completamente de ti mismo.

Sin darte cuenta estás actuando en el papel del salvador.

El salvador es alguien que, con su cuidado su amor su presencia y su ayuda, cree que puede hacer que el otro salga de su dependencia.
Generalmente el salvador no sabe que está actuando de esta forma, se engancha a la persona problemática, se siente en deber de ayudarla, tanto que, se toma este reto como una misión y un desafío personal. Esta es una manera inconsciente para sentirse útil y especial.

Esta actitud es típica de la persona codependiente.

La persona codependiente se involucra al 100% en los problemas y en el sufrimiento de su pareja y ayudarla a salir de su dependencia se convierte en la prioridad número 1 de su vida. Esto hace que se olvide por completo de sí mismo y de sus necesidades hasta el punto de anularse por el bien del otro.
En este juego hay dos factores que tener en cuenta y que determinan el resultado final.

Factor número 1: el otro tiene una adicción, algo que aunque le hace daño le domina, por esto no puede elegir y actúa bajo un patrón de autodestrucción: está totalmente bajo el control de su adicción.

Adicción: Hábito de conductas peligrosas o de consumo de determinados productos, en especial dr**as, y del que no se puede prescindir o resulta muy difícil hacerlo por razones de dependencia psicológica, o incluso fisiológica.

Seguramente esta persona ha sufrido unas o más de estas situaciones: falta de amor por sus padres, maltratos, abandono, padre o madre alcohólicos, padre que pegaba su madre, intento de suicidio y otro tipo de dolor, que te hacen verlo como alguien que necesita mucho amor y cuidado.

En aquel momento crees que tú eres la persona que le va a cambiar la vida.

Hay algo dentro de ti, que te revuelve las entrañas, te impulsa a querer ayudar a la personas que amas y no lo dudas ni un segundo.

Así que te haces responsable de su felicidad.

Lamentablemente esto resulta ser imposible, porque el vacío que siente tu pare viene de una herida emocional muy antigua que, solamente la persona que la sufre puede sanar dentro de sí, haciéndose responsable de ella y de cómo le condiciona la vida hasta volverle adicto.

Una vez que la persona se hace consciente de ello, humildemente, es fundamental tomar la decisión de sanarse para salir de este agujero negro.

Salvar el otro es imposible y en el intento te destruyes a ti mismo.
La empatía hacia el otro te hace creer que estás enamorada cuando en realidad estás necesitadas de amor.
Incluso puedes ser una persona altamente sensibles y no lo sabes, por esto la empatía puede llegar a confundirte y hacerte perder el norte.

Factores número 2:

Si has atraído a tu vida este tipo de persona es porque tú también tienes un problema de dependencia emocional o eres adicto al sufrimiento o a las relaciones tóxicas.

El dependiente emocional es adicto a la otra persona que se convierte en un droga para el/ella y no puede vivir sin su dosis diaria que, como puedes imaginar, cada día va aumentando.
Las adicciones tienen las características que, en cuando tomas tu dosis de droga estás bien pero, cuando baja el efecto, ósea la euforia, necesitas tomar otra dosis para mantener un aparente estado de felicidad, que en realidad sirve para tapar un inmenso dolor interno.

¿Sabes que me pasó la primera vez que intenté con toda mi alma, amor, fuerza y corazón salvar a unas de mis parejas?

Lo conseguí o mejor dicho pensaba que lo había conseguido: lo salvé de las dr**as y del alcohol pero había algo que nunca me hubiera imaginado: que el cambiara sus dependencia por las dr**as con la dependencia hacia mí.

Mi pareja de la época simplemente sustituyó su adicción con otra, se había vuelto completamente adicto a mí. De esta manera yo no podía salir con amigas, hablar con otras personas de s**o masculino en su presencia, se puso paranoico, me controlaba, me hacía chantaje emocional. Me hizo la vida imposible hasta que decidí dejarle, claramente con gran dolor y sufrimiento por mi parte debido al hecho que yo también era adicta a él, aunque no era consciente.

¿Sabes por qué pasó esto?

Simplemente porque quería solucionar el problema sin darme cuenta que había una causa primordial que sanar.

“No podemos resolver los problemas con el mismo nivel de pensamiento que usamos cuando se crearon”. Albert Einstein

Como si fuera un árbol con las ramas podridas pensaba que cortar las ramas era la solución pero, no me había dado cuenta que el problema estaba en la raíz y que las ramas solo eran el resultado de un conflicto mucho más profundo.

No sabía que había una herida emocional que generaba todo esto y que tanto yo como el otro estábamos actuando bajo el control de nuestra herida y de sus patrones.

En aquella época no sabía que tenía dependencia emocional, nunca nadie me había hablado de esto.
La dependencia es una de las 5 heridas emocionales que si no es reconocida y sanada te vuelve adicto al sufrimiento y destruye tus relaciones.

No hay amor ni cariño suficiente para alguien que no se ama a sí mismo, hay un vacío interior que solo la misma persona que lo sufre puede sanar con el ayuda necesaria.

El grande aprendizaje fue que para intentar salvar el otro me había destruido y anulado a mí misma.
El ego me había jugado una broma de mal gusto, y lo más importante:

quería salvar el otro para olvidarme de mis necesidades, me había conformado con recibir migas de amor.
Todo este amor y cariño hubiera tenido que darlo antes a mí, para poder amar de una manera sana, para poder vivir la relación sin depender del otro, pero nunca nadie me había explicado esto.

Es más fácil enfocar nuestra vida ayudando alguien con problemas que admitir que el problema lo tenemos nosotros.
Después de mucho trabajo interior he aprendido que nadie te va a salvar y tu no puedes salvar a nadie.

La única persona responsable de tu propia felicidad eres tú mismo y, tienes el deber de hacer todo lo que puedas para derribar las barreras interiores que te alejan del amor sano.
¿Dependencia emocional en pareja: cómo sé cuando hay que cortar la relación?
Es normal que en cuando tengamos una relación de pareja haya un poco de dependencia y apego especialmente en la fase del enamoramiento.

Pero hay una línea que separa el sano apego de la dependencia emocional destructiva.
En una relación sana las dos personas, saben vivir los momentos donde no están juntos de manera sana y productiva, disfrutando de su tiempo libre, del trabajo, y sobretodo de la soledad sin sentir dolor o sufrimiento: saben que es un estado momentáneo. Saben dar al otro, pero también respetan sus propias necesidades y cada uno tiene su espacio.

La relación tóxica, a cambio, se basa en intentar cubrir las necesidades del otro dejando de un lado las tuyas y olvidándote por completo de tu existencia. Hay un dolor, un vacío interior, un sufrimiento cuando no estás con el otro que te hace sentir abandonada, no valorada, rechazada, sin ganas de hacer nada, sola y esto te genera mucha frustración, sufrimiento, tristeza y decepción.

Siempre estás pensando en el otro, en que estará haciendo, con quién estará, si te piensa, porque no te escribe, no te llama y esto te vuelve controladora, empiezan las dudas, la desconfianza y toda una serie de actitudes destructivas hacia ti misma, hacia el otro y hacia la relación.

Eso lo puede hacer tu pareja contigo o al revés, pero realmente los dos tenéis el mismo problema, aunque parece que uno es lo que ayuda y ‘aguanta’ todo y el otro es lo que sigue pidiendo atención.

La dependencia emocional nace de una necesidad de recibir amor que no ha sido atendida, en la infancia, de la manera que nosotros esperábamos por nuestros padres.

Esto genera un vacío interior que es cómo un pozo que necesitas llenar de agua. El problema es que el pozo no tiene fondo y por esto nunca se llenará.

Así funciona la dinámica de la relación tóxica:
me engancho a una persona problemática que necesita de cuidado y apoyo, me siento afín a él y le quiero ayudar (en realidad quieres salvarle pero tú lo llamas ayuda por qué no eres conciente de ello). De esta manera la persona se engancha a mí y, al principio, juntos estamos muy bien. Todo parece perfecto, pero a la hora de ‘separarnos’ empiezan los problemas, las dudas, inseguridades, sufrimiento, vacío interior, falta de ganas de hacer las cosas si no está el otro y así la relación se vuelve tóxica.

El dependiente emocional pide mucha atención de tu parte, al principio crees que es amor pero más adelante te das cuenta que detrás hay algo que no es sano y que está modificando tu personalidad.
Empieza a querer quitarte la libertad, decirte malas palabras si sales con tus amigas/os insinuando que vas a conocer a otro, que no debería vestirte de esta manera, que tu amiga no le gusta, que es una guarra y no quiere que salgas con ella, que tienes que dejar tus hobbies para estar con él/ella etc..

La persona dependiente está llena de miedos, de falta de confianza y amor propio que tiene hacia sí misma y la proyecta afuera, en la relación.
No confía en tí porque no confía en él/ella.

Siempre busca amor porque no se ama a sí misma.

Te trata mal porque se maltrata a sí misma.

Si no te amas no vas a poder amar a nadie de manera sana.
Por esto se crean relaciones basadas en las necesidades: quiero que tu cubras mis necesidades y yo cubriré las tuyas. Con esta base, la relación está cargada de muchas expectativas: estás poniendo en las manos de tú pareja la responsabilidad de encargarse de tu felicidad.

Esto es muy egoísta y muy dañino para los dos.

Así funcionamos: no me amo pero exijo que tú lo hagas y te encargo de hacerme feliz y no hacerme daño.

Lo que no sabes es que tu vacío interior, tus heridas, nunca se van a sanar si no con un trabajo personal hacia ti misma que te permite ver tus patrones en la relación. A partir de allí puedes empezar un trabajo de consciencia para sanar esta herida que te condena a repetir el mismo sufrimiento una y otra vez.

El otro antes o después te va a defraudar: es un ser humano, como tú.

Todo este apego que tenéis el uno hacia el otro genera por una lado apego y por el otro rechazo. Parece que tú pareja un día te quiere y el otro hace de todo para alejarse de ti.
Realmente ve reflejado en ti su propia sombra pero no lo sabe, te rechaza para no entrar en contacto con su propio dolor.

Ingredientes de una relación tóxica:
Tú pareja empieza a criticarte por cómo te vistes, critica tus amigos, te contesta mal delante de otras personas, te grita aunque luego se disculpa, te dice que sabe lo que es lo mejor para ti, te maltrata, hay chantaje emocional y manipulación, te tiene bajo control utilizando el dinero: el típico caso donde la mujer no trabaja y el hombre, con la excusa que provee a todo, controla su pareja y la tiene sumisa.

La sumisión es algo que pasa mucho en las relaciones de dependencia emocional. Uno de los dos puede ser una personalidad narcisista y el otro el sumiso: las dos caras de la misma moneda.

Cuando hay maltrato psicológico u físico no hay amor y no existe ninguna excusa que lo justifique.
El dependiente cuando ve que te has enfadado de verdad, te suele pedir disculpa, incluso puede llegar a llorar y su frase favorita es: te prometo que voy a cambiar, dame otra posibilidad, no lo haré nunca más, te amo, lo eres todo para mí.

Es un gran mentiroso porque en el fondo se miente a sí mismo, está acostumbrado a manipular la situación a su favor dando la vuelta a la tortilla y haciéndote creer que él tiene la razón.

No dudes que el día siguiente o al cabo de unos días se portará igual que antes y sus promesas se quedarán olvidadas.

Esta persona habla muy bien pero no hace nada de lo que dice, incluso puede ser muy romántico y dulce y esto te atrapa aún más, pero después muestra el otro lado de la cara: te quiere castigar.

Necesita castigarte y castigarse, por esto la vida con él pasa por días maravillosos a otros horrorosos.
Por mi experiencia, todos los hombres que he conocido con dependencia emocional también son maltratadores disfrazados y esto se puede ver de esta manera: boicotean constantemente su propia felicidad.

Imagínate salir con esta persona un día, pasarlo de maravilla y el día siguiente él, hace algo para procurar tener una discusión contigo.

El mensaje inconsciente es: no me merezco ser feliz y por esto lo arruino todo.

Un día me quedé sin palabras cuando a un chico, con el cual estaba saliendo le pregunté: ¿sabes cuál es tu parte oscura?

Y él me dijo: Si, la tengo muy presente, cuando lo tengo bien en la relación necesito destruirlo todo porque no me parece de verdad que todo pueda ser fácil.

Me dejó sin palabras, en este momento entendí perfectamente el patrón que se repetía en mi vida y lo importante que era hacer algo para dejar de atraer personas que me hacían sufrir.

La vida es una sola y merece la pena aprender cómo vivirla bien.
Hay muchas personas que piensan que todo se consigue con la lucha. Este es un patrón de falta de merecimiento que se activa y busca crear problemas en la relación, con el fin de estar constantemente en el conflicto.

Lo más importante es entender que hay patrones que boicotean las relaciones y condicionan nuestra vida.
A pesar de allí tomar la responsabilidad que si queremos un cambio hay que poner fuerza de voluntad, paciencia porque seguro que volvemos a recaer pero no será tan dañino como antes y a poco a poco podemos lograrlo. El tiempo necesario para dar el cambio depende de tu grado de dependencia emocional, de tus patrones, de tu voluntad.

Es lo mismo de cuando una persona se hace consciente de que tiene un problema con el alcohol y decide dejarlo. Al principio necesita ver cuanto está enganchado y que tiene una adicción.

Más sincero y humilde eres contigo mismo más será fácil el camino hacia la sanación.
Luego tomará la decisión de dejarlo y irá buscando ayuda, par que pueda lograrlo con éxito.

El paso número uno, el fundamental es: ver tus patrones.
¿Cómo lo hago si son inconscientes?

Para esto tienes la ley del espejo: la herramienta infalible.

La ley del espejo dice que: el otro es un reflejo de ti mismo, ósea todo lo que te molesta en el otro es algo que tiene a que ver contigo. Algo que no aceptas de ti y no ha sido reconocido, por esto ‘duele,’ molesta tanto verlo en otra persona y genera rechazo.

Ejemplos de la ley del espejo en la relación:

El maltratador te muestra cómo te maltratas a ti misma/0.

El infiel te muestra cómo eres infiel a ti misma/o diciendo una cosa y traicionandote haciendo otra.

El mentiroso te muestra como mientes a ti misma/o diciendo que quieres algo y haciendo todo lo contrario.

El dependiente te muestra tu dependencia emocional hacia él/ella en la relación.

Se puede aprender a amar sin sufrir y salir de la dependencia emocional.
Si no quieres verte dentro de unos años en la misma situación de hoy lo mejor es invertir tiempo, esfuerzo, paciencia empezando por el paso número uno.

Observa, observa y observa lo que se manifiesta en tu vida. Cacha el patrón y cuando lo has hecho ya estarás listas para el siguiente paso: invertir más tiempo, recursos y consciencia para sanar y transformar tu dolor en libertad.
Hay que ser realistas, por esto tienes que saber que esto requiere tiempo, esfuerzo, voluntad, paciencia y ayuda externa, pero si: lo vas a lograr y esto es lo más importante.

Si este artículo te ha servido me encantaría que pusiera un comentario con tus preguntas o experiencia sobre el tema.

Si conoces a alguien que le puede interesar invitale a leerlo y les puede ayudar.

Son muchas las personas que sufren de dependencia emocional y no lo sabes, por esto siguen sufriendo en las relaciones.Son muchas las personas que sufren de dependencia emocional y no lo sabes, por esto siguen sufriendo en las relaciones.

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