Psicología, Sistémica Y Espíritu

Psicología, Sistémica Y Espíritu Hola a tod@s, esta página fue creada para compartir publicaciones y comentarios relacionados con los temas mencionados en la misma.

... Maneras en que se aprende a dar y recibir...
26/04/2026

... Maneras en que se aprende a dar y recibir...

Hay niñas que aprendieron a no pedir. No porque no necesitaran, no porque fueran maduras, no porque de verdad pudieran solas.

Aprendieron a no pedir porque en su historia necesitar se parecía a molestar, a quedar en deuda, a exponerse, a sentir vergüenza.

Entonces empezaron a tragarse las ganas de pedir ayuda, de pedir atención, de pedir consuelo, de decir “no puedo”, de decir “quédate conmigo”.

Y con los años lo llamaron carácter.

La mujer que resuelve, la que no molesta, la que siempre encuentra cómo, la que dice “yo puedo”, la que recibe ayuda con incomodidad, la que agradece pero se tensa, la que ama pero le cuesta dejarse cuidar.

Porque cuando de niña pedir no fue seguro, de grande recibir tampoco se siente natural. Se siente raro, se siente que hay algo que pagar, se siente como riesgo, se siente como bajar la guardia en un lugar donde alguna vez pedir dolió.

Hay una soledad en ser siempre la que puede y de la que no se habla porque llega un punto en que nadie sabe cómo cuidarte y tú tampoco sabes cómo dejarte cuidar sin ponerte alerta.

A veces no te cuesta recibir porque seas fría, te cuesta porque una parte de ti todavía recuerda lo que dolía necesitar y no saber si alguien iba a estar.

¿A ti qué te cuesta más, pedir ayuda o dejarte cuidar?

“Las sensaciones táctiles son los ojos de la piel. Mira lo que tocas con atención profunda y explora la lectura íntima d...
22/04/2026

“Las sensaciones táctiles son los ojos de la piel. Mira lo que tocas con atención profunda y explora la lectura íntima del otro: cruza la frontera invisible que lo delimita interiormente y ábrete al con-tacto: fluye hacia dentro, acrecentado...”
— Dr. Alfonso Ruiz Soto

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22/04/2026

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♾️"¡En tu honor!"♾️ es una expresión a favor de la vida, que sustituye a "yo en tu lugar" o peor aún "yo te sigo"...
19/04/2026

♾️"¡En tu honor!"♾️ es una expresión a favor de la vida, que sustituye a "yo en tu lugar" o peor aún "yo te sigo"...

Tenía 23 años, mi hermano mayor acababa de morir por sobredosis en mis brazos.
River tenía 23 años. Yo 19.
El mundo lo conocía como el actor más brillante de su generación. Yo lo conocía como mi hermano, mi héroe, mi única brújula.
Después de esa noche, me convertí en un fantasma. Me alejé de Hollywood, de las cámaras, de todo. Dejé de actuar. No podía fingir que la vida seguía cuando él no estaba.
La gente me veía como el "raro", el "huraño", el "difícil". Pero la verdad era más simple y más triste: no sabía cómo existir en un mundo donde River ya no estaba.
Empecé a beber. Mucho. Una noche, en un bar de mala muerte, un tipo se me acercó y me dijo: "¿Eres el hermano del que murió? Apuesto a que tú no vales ni la mitad".
Le rompía la cara, pero él tenía razón.
Pasé años en terapia, años reconstruyendo algo que se pareciera a una persona. Me costó cada gramo de mi ser volver a pararme frente a una cámara.
El director James Gray fue el único que confió en mí. Me dio un papel pequeño, y luego otro. Me enseñó que el dolor podía ser mi herramienta, no mi prisión.
Cuando me pidieron hacer *Joker*, dije que no al principio. El personaje me aterraba. Era un hombre roto, abandonado por el sistema, que pierde el control. Me recordaba demasiado a mí mismo.
Pero lo hice. Y me sumergí en la oscuridad más absoluta. Perdí 23 kilos. Estudié a las personas que se ríen cuando sufren. Me encontré con el lado de la humanidad que todos ignoramos.
Hoy tengo un Oscar. La gente me respeta. Pero cuando subo al escenario, no veo el premio. Veo a River sonriendo desde algún lugar, orgulloso de que su hermano pequeño no se rindió.
El dolor no define quién eres. Define cómo eliges seguir adelante cuando todo lo demás se ha roto. Si has perdido a alguien que era tu todo, no tienes que ser fuerte. Solo tienes que seguir respirando. Un día a la vez.
— Joaquin Phoenix

19/04/2026

Te invitamos a presenciar las Configuraciones Sistémicas con Arboles.
Entrada libre
Indispensable asegurar lugar en la siguiente liga: https://forms.gle/zuetYd9eDpNNb7cN8
Presencial en Instituto Jagüey
Informes:
educonjaguey@gmail.com
55 3054 0925
Educación Continua Jagüey
Horario de atención:
Viernes, sábado y lunes de 9 a 18 h
Domingos: 9 a 15 h

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16/04/2026

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Psychologist

13/04/2026
...La gente cree que los traumas se heredan solo cuando se cuentan, pero muchos traumas se heredan precisamente porque n...
12/04/2026

...La gente cree que los traumas se heredan solo cuando se cuentan, pero muchos traumas se heredan precisamente porque no se cuentan.

Eso es lo que la psicogenealogía viene diciendo hace tiempo, cuando propone que lo que una generación no elabora, otra lo actúa, lo que una generación calla, otra lo somatiza, lo que una generación entierra, otra lo repite. No como un castigo, ni como destino mágico, ni como superstición barata.Sino como una LEALTAD INVISIBLE.
..Hay personas que triunfan en la vida pública mientras fracasan, una y otra vez, en reparar la herida de origen.

Y entonces repiten. Repiten el abandono que padecieron. Repiten la distancia que les dolió. Repiten con sus hijos la misma ausencia que juraron no repetir. No porque sean monstruos. No porque no amen.

Repiten porque el trauma no resuelto tiene una lógica cruel: te hace herir desde el mismo lugar donde fuiste herido. Ahí entra de lleno Anne Ancelin Schützenberger al explicar que muchas repeticiones familiares no son casuales, sino expresiones de lealtades invisibles y de un pasado no resuelto que sigue activo en los descendientes. También plantea que ciertos hechos, síntomas o rupturas pueden repetirse en edades o momentos significativos, lo que llamó síndrome del aniversario.

Y aunque seguramente tú no quieras repetir, si no haces consciente la herida, la herida repite por ti. Y eso no pasa solo con famosos.
Pasa en miles de familias.

El padre que fue abandonado y luego abandona. La madre que fue silenciada y luego cría desde el miedo. El hijo que no entiende por qué arruina justo lo que más ama. La mujer que elige una y otra vez vínculos imposibles. El hombre que no sabe sostener cercanía sin sentir asfixia. El adulto que cree que tiene “mala suerte”, cuando en realidad está obedeciendo un guion viejo.

Por eso el problema no es solo lo que viviste. El problema es lo que tu sistema hizo con eso. Si hubo dolor y se habló, si hubo pérdida y se lloró, si hubo trauma y se integró, el golpe duele, pero no necesariamente se enquista.

Pero si hubo dolor y silencio, si hubo abandono y negación, si hubo humillación y secreto, si hubo ausencia y nadie pudo nombrarla, entonces eso no desaparece. Se vuelve clima. Se vuelve mandato. Se vuelve patrón. Se vuelve identidad.

Y luego alguien nace creyendo que su vida empezó con él, cuando en realidad está entrando a una obra que ya venía escrita. Eso es lo transgeneracional. No es echarle la culpa a los padres. Es algo más serio.

Es entender que muchas veces los padres también llegaron heridos, programados, desbordados por sus propias lealtades invisibles. No se trata de acusarlos. Se trata de dejar de idealizarlos o demonizarlos.

Se trata de ver. Porque cuando ves, eliges mejor. Cuando no ves, repites mejor. Muchas personas siguen defendiendo a sus heridas como si fueran su identidad. Siguen llamando “forma de ser” a lo que en realidad es un trauma repetido. Siguen llamando “mala suerte” a una fidelidad inconsciente. Siguen llamando “amor” a una compulsión de reparar lo irreparable.

Y mientras sigan llamando así a las cosas, nada cambia.Por eso la psicogenealogía no es un juego de curiosidad familiar. No es armar el árbol para entretenerse. No es espiritualidad decorativa. Es una confrontación.

Con los silencios. Con los secretos. Con las fechas que se repiten.
Con las ausencias que siguen mandando desde abajo de la mesa.
Con los mu***os que no descansan en la memoria del sistema, porque nunca fueron realmente llorados. Y también con esta verdad: no basta con sufrir algo para dejar de transmitirlo. Hay que hacerlo consciente.
..Una cosa es cambiar de país, de pareja, de fama o de discurso. Y otra muy distinta es salir del personaje que el trauma escribió dentro de ti. Ahí está la verdadera revolución. No en cantar sobre el amor. Sino en dejar de repetir el abandono.

No en denunciar el sistema afuera. Sino en desactivar el sistema roto adentro. No en tener conciencia intelectual de tu historia.
Sino en dejar de obedecerla inconscientemente. Ese es el punto.

Lo transgeneracional no te condena. Pero sí te condiciona. Y si no lo miras, acabas entregando a tus hijos lo que juraste que terminaría contigo. Por eso a veces el acto más amoroso no es perdonar rápido. Ni justificar. Ni romantizar a los padres. Tal vez se trate de mirar la cadena, nombrar la herida, y decidir que no seguirá pasando a través de ti.

HIJOS ENFERMOS DE SUS PADRES es el título de un influyente libro escrito por Anne Ancelin Schützenberger y Ghislain Devroede. La obra explora la PSICOGENEALOGÍA, una disciplina que analiza cómo los traumas, secretos y duelos no resueltos de los antepasados se manifiestan en la salud de las generaciones siguientes.

Lennon dejó a Julian y a su pareja Cynthia cuando el niño tenía solo 5 años para iniciar su vida con Yoko Ono. Hasta aquí la crónica. Veamos un enfoque más profundo y mas disruptivo para muchos.

La gente cree que los traumas se heredan solo cuando se cuentan, pero muchos traumas se heredan precisamente porque no se cuentan.

Eso es lo que la psicogenealogía viene diciendo hace tiempo, cuando propone que lo que una generación no elabora, otra lo actúa, lo que una generación calla, otra lo somatiza, lo que una generación entierra, otra lo repite. No como un castigo, ni como destino mágico, ni como superstición barata.Sino como una LEALTAD INVISIBLE.

Y pocas historias públicas lo muestran tan brutalmente como la de John Lennon. Si miras su historia con ojos superficiales, ves a un genio. Si la miras con ojos sistémicos, ves otra cosa, ves una cadena de ausencias.

Un padre ausente. Una infancia marcada por el desamparo. Una madre con una presencia quebrada. Un niño que crece sintiendo que el amor no es un refugio, sino una interrupción. Y un niño crece así, no solo sufre. Se programa.

Aprende algo muy peligroso y programante, aprende que el vínculo puede romperse en cualquier momento. que el amor no garantiza permanencia, y que ser amado no asegura ser elegido.
En definitiva, que la pérdida puede llegar antes que la seguridad.

Después ese niño crece. Se vuelve famoso. Brillante. Adorado.
Revolucionario. Un icono de una época. Pero el sistema no se impresiona con los discos de oro. El sistema sigue mirando lo que quedó pendiente.

Y muchas veces, aunque el adulto parezca haber llegado muy lejos, el niño interno sigue viviendo en la misma intemperie emocional. Ese es el punto que casi nadie quiere mirar. Hay personas que triunfan en la vida pública mientras fracasan, una y otra vez, en reparar la herida de origen.

Y entonces repiten. Repiten el abandono que padecieron. Repiten la distancia que les dolió. Repiten con sus hijos la misma ausencia que juraron no repetir. No porque sean monstruos. No porque no amen.

Repiten porque el trauma no resuelto tiene una lógica cruel:
te hace herir desde el mismo lugar donde fuiste herido. Ahí entra de lleno Anne Ancelin Schützenberger al explicar que muchas repeticiones familiares no son casuales, sino expresiones de lealtades invisibles y de un pasado no resuelto que sigue activo en los descendientes. También plantea que ciertos hechos, síntomas o rupturas pueden repetirse en edades o momentos significativos, lo que llamó síndrome del aniversario.

Y aunque sguramente tú no quieras repetir, si no haces consciente la herida, la herida repite por ti. Y eso no pasa solo con famosos.
Pasa en miles de familias.

El padre que fue abandonado y luego abandona. La madre que fue silenciada y luego cría desde el miedo. El hijo que no entiende por qué arruina justo lo que más ama. La mujer que elige una y otra vez vínculos imposibles. El hombre que no sabe sostener cercanía sin sentir asfixia. El adulto que cree que tiene “mala suerte”, cuando en realidad está obedeciendo un guion viejo.

Por eso el problema no es solo lo que viviste. El problema es lo que tu sistema hizo con eso. Si hubo dolor y se habló, si hubo pérdida y se lloró, si hubo trauma y se integró, el golpe duele, pero no necesariamente se enquista.

Pero si hubo dolor y silencio, si hubo abandono y negación, si hubo humillación y secreto, si hubo ausencia y nadie pudo nombrarla, entonces eso no desaparece. Se vuelve clima. Se vuelve mandato.
Se vuelve patrón. Se vuelve identidad.

Y luego alguien nace creyendo que su vida empezó con él, cuando en realidad está entrando a una obra que ya venía escrita. Eso es lo transgeneracional. No es echarle la culpa a los padres. Es algo más serio.

Es entender que muchas veces los padres también llegaron heridos, programados, desbordados por sus propias lealtades invisibles. No se trata de acusarlos. Se trata de dejar de idealizarlos o demonizarlos.

Se trata de ver. Porque cuando ves, eliges mejor. Cuando no ves, repites mejor. Muchas personas siguen defendiendo a sus heridas como si fueran su identidad. Siguen llamando “forma de ser” a lo que en realidad es un trauma repetido. Siguen llamando “mala suerte” a una fidelidad inconsciente. Siguen llamando “amor” a una compulsión de reparar lo irreparable.

Y mientras sigan llamando así a las cosas, nada cambia.Por eso la psicogenealogía no es un juego de curiosidad familiar. No es armar el árbol para entretenerse. No es espiritualidad decorativa. Es una confrontación.

Con los silencios. Con los secretos. Con las fechas que se repiten.
Con las ausencias que siguen mandando desde abajo de la mesa.
Con los mu***os que no descansan en la memoria del sistema, porque nunca fueron realmente llorados. Y también con esta verdad: no basta con sufrir algo para dejar de transmitirlo. Hay que hacerlo consciente.

John Lennon intentó sanar. Buscó terapia. Buscó respuestas. Buscó romper con el dolor. Pero la pregunta sistémica no es solo si buscó sanar. La pregunta es otra:

¿cuánta herida de origen siguió viva dentro del hombre que el mundo llamaba genio?

Una cosa es cambiar de país, de pareja, de fama o de discurso. Y otra muy distinta es salir del personaje que el trauma escribió dentro de ti. Ahí está la verdadera revolución. No en cantar sobre el amor. Sino en dejar de repetir el abandono.

No en denunciar el sistema afuera. Sino en desactivar el sistema roto adentro. No en tener conciencia intelectual de tu historia.
Sino en dejar de obedecerla inconscientemente. Ese es el punto.

Lo transgeneracional no te condena. Pero sí te condiciona. Y si no lo miras, acabas entregando a tus hijos lo que juraste que terminaría contigo. Por eso a veces el acto más amoroso no es perdonar rápido. Ni justificar. Ni romantizar a los padres. Tal vez se trate de mirar la cadena, nombrar la herida, y decidir que no seguirá pasando a través de ti.

Les comparto la configuración con árboles del sistema familiar al que pertenezco...Para magnificar la experiencia... llu...
09/04/2026

Les comparto la configuración con árboles del sistema familiar al que pertenezco...

Para magnificar la experiencia... llueve 🌧️🌦️🌦️🌦️💕🌳🌲🪾🥰😍🤩❣️❣️❣️

El día que no puedas dar, ese día no pierdes personas, revelas verdades.....En términos más profundos, cada relación es ...
06/04/2026

El día que no puedas dar, ese día no pierdes personas, revelas verdades...
..En términos más profundos, cada relación es un campo energético. Cuando das constantemente —tiempo, atención, soluciones, dinero, validación— estás alimentando ese campo. Pero el problema aparece cuando ese flujo es unilateral: te conviertes en fuente… y el otro en consumidor.

Desde la metafísica, eso genera desequilibrio. Desde la física cuántica, podrías verlo como un sistema donde una parte colapsa toda la energía del otro. Y cuando dejas de emitir, el sistema se rompe...

Fragmento de texto, tomado de la página de Facebook "Renacer mental"

*Uso de la imagen con fines ilustrativos *

Hay personas que saben querer, pero lo hacen con medida. Están, acompañan, dicen lo correcto, aparecen cuando se las nec...
30/03/2026

Hay personas que saben querer, pero lo hacen con medida. Están, acompañan, dicen lo correcto, aparecen cuando se las necesita. Pero hay algo en su forma de dar que parece calculado, contenido, cuidadosamente dosificado. No es frialdad ni falta de interés. Es una manera de vincularse donde el afecto existe, pero no desborda. Como si amar implicara también mantener cierto control.

A este fenómeno lo llamo el afecto administrado. Es una forma de entrega emocional que regula cuánto se da, cuándo y hasta dónde. No por manipulación, sino por protección. La persona siente, pero no se permite sentir demasiado. Da, pero se reserva una parte. Como si cruzar cierto umbral implicara un riesgo que no está dispuesta a asumir nuevamente.

Este patrón suele tener su origen en experiencias donde amar implicó perderse, desbordarse o salir herido. Vínculos en los que el afecto no fue correspondido, o donde entregarse demasiado tuvo consecuencias dolorosas. Entonces, el alma aprende a amar con límites internos muy claros. No se cierra, pero tampoco se expone completamente. Encuentra una forma intermedia que le permite vincularse sin repetir el daño...

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