14/01/2026
QUÉ ES LA RESISTENCIA A LA INSULINA PERIFÉRICA Y CÓMO SE MANIFIESTA
La resistencia a la insulina periférica es una alteración metabólica en la que las células de los tejidos periféricos, principalmente músculo, hígado y tejido adiposo, dejan de responder de forma eficiente a la insulina. Esta hormona tiene como función permitir que la glucosa entre a las células para ser utilizada como fuente de energía. Cuando la respuesta celular se debilita, la glucosa permanece más tiempo en la sangre y el organismo entra en un estado de desequilibrio metabólico silencioso.
En esta condición, el páncreas continúa produciendo insulina, e incluso aumenta su liberación para compensar la menor respuesta de los tejidos. Durante esta fase compensada, los niveles de glucosa pueden mantenerse dentro de rangos aparentemente normales, lo que dificulta su detección temprana. Sin embargo, el cuerpo ya funciona bajo un esfuerzo constante, con hiperinsulinemia sostenida que desgasta progresivamente los sistemas metabólicos.
El músculo es uno de los tejidos más afectados. Al no poder captar glucosa con eficiencia, disminuye la producción de energía celular, lo que se manifiesta como cansancio persistente, debilidad y menor rendimiento físico, incluso sin esfuerzo intenso. En el hígado, la glucosa que no se utiliza se convierte en grasa, favoreciendo el desarrollo de hígado graso y alteraciones en el metabolismo de los lípidos.
En el tejido adiposo, la resistencia a la insulina favorece la acumulación de grasa, especialmente en la zona abdominal, y promueve un estado de inflamación crónica de bajo grado. Esta inflamación libera sustancias que empeoran aún más la sensibilidad a la insulina, creando un círculo vicioso que se intensifica con el tiempo.
Las manifestaciones de la resistencia a la insulina periférica suelen ser sutiles al inicio. Entre las más comunes se encuentran fatiga después de comer, somnolencia, dificultad para concentrarse, aumento de grasa abdominal, antojos frecuentes por azúcar o harinas refinadas y dificultad para bajar de peso. También pueden aparecer alteraciones en la piel, como oscurecimiento en cuello o axilas, y cambios en los niveles de triglicéridos y colesterol.
A nivel sistémico, esta condición aumenta el riesgo de desarrollar prediabetes, diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular y trastornos metabólicos, aun antes de que la glucosa en ayunas se eleve de forma evidente. La resistencia a la insulina periférica no aparece de un día para otro; se desarrolla de forma gradual y silenciosa, mientras el cuerpo intenta adaptarse.
Reconocerla a tiempo permite revertirla. El ejercicio regular, especialmente el entrenamiento de fuerza, mejora la captación de glucosa por el músculo. Reducir azúcares y harinas refinadas, aumentar la fibra, mejorar el sueño y controlar el estrés ayudan a restaurar la sensibilidad a la insulina. La resistencia comienza en los tejidos, mucho antes de que aparezca un diagnóstico formal.
Fuente: Diabetes Care; Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism; Nature Reviews Endocrinology.