25/12/2025
Hubo un tiempo en el que creí que mandar mensajes el 24 o el 31 a las 11:59 pm era una forma de demostrar cariño, presencia o importancia en la vida de alguien. Hoy, al mirar atrás, entendi que muchas veces no era amor ni costumbre… era necesidad de sentirme parte de algo, miedo a quedar fuera o simple dependencia emocional.
Con el tiempo descubrí que las conexiones reales no necesitan minutos exactos ni rituales forzados. Quien te quiere, te lo demuestra cualquier día, a cualquier hora, sin esperar el simbolismo del reloj. Y tú también aprendes a dar desde la calma, desde la madurez y no desde el afán de ser recordado.
Crecer también es eso: mirar tus viejas versiones con ternura, agradecer lo que aprendiste y entender que hoy ya no necesitas demostrar nada en el último minuto.
Pase por esa etapa, hasta que entendí que no todos recibían mis mensajes con aprecio.
Lección aprendida y pues ahora solo disfruto con mi familia que es la única que siempre han estado a mi lado.