22/11/2025
A veces la vida nos dejó cicatrices tan tempranas…
que crecimos creyendo que teníamos que merecer el amor para no perderlo. 💔✨
La herida de abandono no nace en la adultez.
Nace cuando éramos pequeños y alguien que debía estar… no estuvo.
Cuando una presencia importante se volvió ausencia.
Cuando sentimos que el mundo se movía y nosotros quedábamos atrás.
Y sin darnos cuenta, esa herida comienza a hablar por nosotros:
✨ nos volvemos cuidadores compulsivos,
✨ tememos que alguien se aleje,
✨ nos aferramos a relaciones que duelen,
✨ confundimos amor con sobrevivencia emocional,
✨ aceptamos migajas con tal de no sentirnos solos.
No porque no sepamos amar…
sino porque hemos aprendido a amar desde el miedo. 💔
Entendemos que cada abandono dejó una programación interna:
🧠 “si me aman, se van”,
🧠 “si digo lo que siento, me pierden”,
🧠 “si callo y me adapto, me quedo a salvo”.
Pero hoy quiero recordarte algo hermoso:
✨ tus heridas no definen tu destino.
✨ podés reescribir lo que tu mente aprendió en dolor.
✨ merecés un amor que se quede, que elija, que sostiene y no abandona.
Sanar la herida de abandono no es olvidar lo que pasó.
Es abrazar a tu niño interior y decirle con firmeza:
🌷 “Aquí estoy. Yo no me voy”.
Y desde ahí…
tu vida empieza a cambiar.
Tu forma de amar se vuelve más segura.
Tu corazón se vuelve más libre.
Y vos podés abrirte a relaciones que te honran.
💗 Decite hoy: no estoy sola , no estoy solo… me tengo a mí.