14/04/2026
En una relación, la capacidad de agradecer y reconocer no solo habla del otro, sino del mundo interno de cada persona.
Quien no ha aprendido a agradecer ni a reconocer, muchas veces vive desde la carencia. Su mirada se entrena en lo que falta, en lo que no es suficiente, en lo que “debería ser distinto”. No porque no ame, sino porque no sabe ver. Le cuesta validar, suavizar, nombrar lo valioso. Y sin darse cuenta, puede generar en el otro una sensación de soledad, de no ser suficiente, de tener que esforzarse constantemente para ser visto.
En cambio, quien ha aprendido a agradecer y reconocer, ha desarrollado una mirada más consciente. No niega lo que duele o incomoda, pero también elige ver lo que sí está, lo que sí se intenta, lo que sí se construye. Reconocer se vuelve un acto de presencia: “te veo”, “valoro lo que haces”, “importas para mí”.
Agradecer no es idealizar ni conformarse, es equilibrar. Es nutrir el vínculo con palabras y acciones que afirman, que sostienen y que dan sentido.
Porque al final, no solo necesitamos amor.
Necesitamos sentirnos vistos dentro de ese amor.
¿Estás interesad@ en un programa personalizado de acompañamiento/o terapia?
Soy Tanatóloga y puedo ayudarte ✨
Apoyo virtual y presencial🤍
Agenda tu cita aqui⬇️⬇️
📲777 190 49 95 wa.link/io2f9q
📍Plaza el Pueblito Local 105 Col. Chapultepec.
https://whatsapp.com/channel/0029VbAwQrZ9sBID1mCuiL2z