23/12/2025
El nervio ciático es el tronco nervioso más ancho y largo del cuerpo humano. Se origina en el plexo sacro, específicamente de las divisiones anteriores de los nervios espinales de L4 a S3, y desciende a través de la región glútea hacia el compartimento posterior del muslo. Su función fisiológica es crítica para la biomecánica de la extremidad inferior, ya que provee inervación motora directa a los músculos isquiotibiales y al aductor mayor, así como inervación sensitiva y motora a la pierna y el pie a través de sus divisiones terminales: los nervios tibial y peroneo común.
Desde una perspectiva clínica, la patología más frecuente asociada a esta estructura es la ciática o radiculopatía lumbar. Esta condición no representa un diagnóstico, sino un conjunto de síntomas derivados de la compresión o irritación de las raíces nerviosas. La etiología suele ser mecánica, predominando la hernia discal lumbar, la estenosis del canal espinal o, con menor frecuencia, el síndrome del piriforme. El cuadro sintomático se caracteriza por dolor irradiado unilateral que sigue el trayecto dermatómico del nervio, pudiendo acompañarse de parestesias, hipoestesia o debilidad muscular en la extremidad afectada.
La relevancia clínica del nervio ciático exige un enfoque preventivo y terapéutico integral. El manejo inicial suele priorizar tratamientos conservadores, reservando la intervención quirúrgica para casos de déficit neurológico progresivo o dolor intratable. Desde el punto de vista preventivo, es fundamental mantener la integridad de la biomecánica de la columna vertebral mediante la higiene postural, el fortalecimiento de la musculatura lumbopélvica y el control de cargas axiales, factores determinantes para minimizar el riesgo de compresión radicular y preservar la funcionalidad motora a largo plazo.