23/03/2026
A veces creemos que crecer es “entendernos mejor”.
Pero no.
Entender no siempre transforma.
Sentir, sí.
La vulnerabilidad no es debilidad, es el momento en el que dejamos de protegernos de lo que nos duele.
Y aunque incomoda, es justo ahí donde algo empieza a moverse.
Porque lo que no se siente, se repite.
Y lo que se siente, poco a poco, se puede integrar.
Ser vulnerable no es desbordarte ni exponerte sin cuidado.
Es poder estar con lo que hay:
con la tristeza, con el miedo, con esa sensación de vacío…
sin huir, sin anestesiar, sin explicarlo todo.
Y cuando eso pasa en un espacio seguro, algo cambia:
ya no necesitas defenderte de ti.
Ahí empieza el crecimiento.
¿Qué parte de ti has estado evitando sentir?
Gracias a mis maravillosas pacientes que, con tanta valentía, se permiten ser vulnerables en sesión. 💜
Con amor,
Lu.🌓