25/03/2026
Lo ocurrido el día de hoy 24 de marzo en Lázaro Cárdenas, Michoacán. Un chico de 15 años disparo dentro de una preparatoria y dos maestras perdieron la vida, nos confronta con una realidad difícil de mirar: la violencia no solo se vive afuera, también se va internalizando.
Desde la psicología, estos hechos no pueden entenderse como eventos aislados. Nos hablan de entornos donde las emociones muchas veces no encuentran espacio para ser nombradas, procesadas o acompañadas. Cuando el malestar no se expresa, puede transformarse en formas de conducta que terminan dañando a otros y a uno mismo.
En contextos como el de nuestro país en donde la exposición a la violencia es frecuente, niñas, niños y adolescentes pueden crecer con una mayor dificultad para reconocer, regular y canalizar lo que sienten.
Esto no se trata solo de buscar culpables individuales, sino de mirar el contexto: la ausencia de espacios seguros, la falta de acompañamiento emocional y la normalización de la agresión.
Este tipo de situaciones nos invitan a reflexionar como sociedad sobre la importancia de fortalecer la salud mental, los vínculos, la escucha y la prevención, tanto en casa como en las escuelas.
Hablar de esto no es justificar, es comprender para prevenir, por qué la prevención empieza mucho antes: en la escucha, en el vínculo y en la posibilidad de hablar de lo que duele.