09/04/2026
Los monstruos de verdad no tienen dientes picudos ni se esconden debajo de la cama. A veces te sonríen, te saludan muy bien y hasta te ayudan a cargar las bolsas del súper.
Tienes que estar atenta cuando veas que un adulto se hace muy amigo de tu hijo demasiado rápido, tratándolo como si fuera su favorito y diciéndole cosas bonitas que no son normales para su edad. No pienses que eso es cariño. A veces, esa atención exagerada es la trampa que usan para atraparlos.
Fíjate mucho en esas manos que juegan de más, en las cosquillas que duran mucho tiempo o en esos abrazos que se sienten pesados y que no deberían pasar. Si ves que tocan sus piernas, su espalda o su cuello con el pretexto de un juego, no te quedes callada por vergüenza. Y ten mucho cuidado con los regalos escondidos, porque ahí es donde empieza el problema de verdad.
Cuando un adulto le da algo a tu pequeño y le dice al oído: "esto es un secreto entre tú y yo, no le digas a tu mamá", le está enseñando a mentirte. Está levantando una pared de silencio para poder hacer lo que quiera sin que nadie se entere.
Nada bueno sale de un secreto entre un niño y un adulto. Si esa persona busca excusas para quedarse a solas con él, si te dice que te vayas a descansar y que él lo cuida, o si notas que se enoja y te dice que eres una exagerada cuando le pones un límite, prende todas tus alarmas.
La gente buena respeta tus reglas.
Los malos se ofenden cuando les cierras la puerta. Y sí, duele decirlo, pero casi siempre son hombres. Hombres que parecen personas comunes y corrientes.
Por eso te pido de todo corazón, olvídate de ser educada. No te preocupes por caer mal o por parecer que estás loca. Si sientes algo feo en la panza, si algo no te gusta cuando ves a alguien cerca de tu hijo, hazle caso a lo que sientes.
Es mejor pedir perdón por ser desconfiada que llorar toda la vida por no haber escuchado a tu corazón. Tu hijo no necesita que seas amable con los vecinos. Necesita que seas su escudo, su voz y su lugar seguro.
Porque él es pequeño y no sabe que el lobo a veces se viste de oveja, pero tú sí lo sabes.