30/01/2026
Carta a la Niña que aún vive en mi:
A ti (ponle tu nombre), mi niña pequeña: la que tuvo miedo, la que sintió carencias y la que guardó silencios para sobrevivir. Hoy te miro a los ojos y no tengo nada que reprocharte. Hiciste lo mejor que pudiste con lo que tenías. 🤍
Hoy, como la adulta en la que me convertí, tomo tus manos y te hago una promesa: Yo te voy a cuidar. Ya no tienes que ser fuerte por las dos; ahora me toca a mí ser tu refugio.
Estoy trabajando en sanar nuestro vínculo con mamá, no porque sea fácil, sino porque merecemos caminar ligeras. Estoy curando tus heridas para que mis hijos reciban una versión de mí más entera, más presente y con un corazón que ya no necesita defenderse.
Estoy sanando nuestras heridas, incluso aquellas que heredamos. Estoy abrazando nuestra historia con mamá, soltando el dolor y transformándolo en comprensión, para que esa carga no pase a mis hijos. Elijo restaurar con amor para que tú descanses, para que yo viva en paz y para que ellos crezcan libres.
Perdóname por las veces que te exigí demasiado. Hoy entiendo que tus limitaciones no eran debilidad, eran tu forma de protegerte. Hoy decido honrarte.
Eres valiosa, eres suficiente y, sobre todo, estás a salvo conmigo. 🫂❤️
Gracias por resistir. Hoy florecemos juntas. 🌸✨