10/05/2023
Plantas sagradas, oráculos, meditaciones, Reiki, registros akáshicos, ayunos, dietas en la selva, danzas, ofrendas en la montaña, rezos, temazcales, libros, grupos iniciáticos, cantos, o ir a misa cada domingo, no te hace más espiritual solamente fungen como herramientas de autoconstrucción en la mayoría de los casos están mal empleadas o dirigidas tanto por el participante como el instrumentador.
Lo primero para ver qué tan espiritual eres es darte tres vueltas por tu casa y observar lo que sucede, se mira en el trato a un niño, a un animal, a otros seres humanos principalmente aquellos seres que están más desprotegidos más vulnerables, desamparados por esta sociedad que vertiginosamente aísla todo aquello que no es dinámico con sus intereses, se nota en el trato hacia las mujeres y los hombres con equidad, hacia los ancianos, hacia aquel que atiende tu mesa, limpia tu casa, cuida a tus hijos, etc.
Pero principalmente se nota en la manera en la que respetamos y honramos a nuestros padres a nuestros ancestros ya que un equilibrio en nuestros linajes conlleva al poder más tremendo que tenemos qué es nuestro poder personal que se traduce como nuestra autoestima y nuestra seguridad en perfecto equilibrio con los demás seres sintientes que conforman parte del mundo.
La vida se convierte en una eterna ceremonia porque honramos el divino presente desde el momento en el que nos despertamos nos lavamos los dientes, tomamos nuestras comidas, laboramos o estudiamos, convivimos con nuestros familiares y amigos siendo conscientes que los momentos son únicos e irrepetibles.
Qué importa cómo rezas o cómo danzas qué importa cómo llevas tu ritual en cada una de tus ceremonias, si el rito más poderoso que es la vida misma en la cotidianidad lo tienes descuidado desde hace mucho tiempo y en ocasiones muchas vidas, es cuánto.
Francisco Díaz.