09/04/2026
“Somos el primer país productor de p*rno infantil del planeta… y seguimos usando el celular como chupón digital”
Hay una frase que Josefina repite con vergüenza y rabia: “México es el primer país productor de pornografía infantil del planeta y el segundo de turismo sexual infantil en el mundo”. No es un titular amarillista; son datos que ella misma ha visto confirmados en la Policía Cibernética y en organismos especializados. Mientras tanto, en la casa, la escena es esta: bebé de 3 meses llorando, papás cansados, pantalla frente a su cara. Silencio inmediato. “Magia”.
Lo que nadie ve es lo que describe el inicio de su libro: un bebé de 3 meses “hablando” al lector. “Mamá, papá, tú no lo sabías, pero cuando pusiste ese objeto que brillaba tanto frente a mí, mi cerebro liberó por primera vez algo que se llama dopamina. Eso que a ti te hace amar el chocolate, el alcohol, las cosas que no puedes soltar. Mi cerebro ya lo conoció. Por eso ahora, cuando tengo un año y me quitas el celular, lloro, pataleo, te jalo el teléfono. No porque esté berrinchudo, sino porque mi cerebro grita: ‘quiero más, quiero más, quiero más’”.
Josefina le pregunta a los papás en sus conferencias: “¿A qué edad le dieron el primer celular a sus hijos?”. La mayoría contesta honestamente: “Como a los 3 meses para que se calme”. 75% dice que a los 6 años su hijo ya vive en una plataforma. Mientras tanto, 70 países del mundo ya prohibieron teléfonos inteligentes en escuelas, y la Unión Europea discute limitar el acceso a redes hasta los 16 años.
Ella no sataniza la tecnología; sataniza nuestra indiferencia. “Es como si le dieras las llaves del coche a un niño de 3 años: ‘Préndelo, mi amor, nada más no choques’”. El problema no es la pantalla, es que la usamos como chupón digital y luego nos sorprende que a los 10 años nuestros hijos no quieran soltarla, se corten, consuman p*rno y vivan en mundos donde los criminales los reclutan sin que nadie se dé cuenta.