
03/08/2025
Sr. Gurdjieff. Extracto de “Relatos de Belcebu a su nieto”
El mal fundamental entre la gente contemporánea consiste principalmente en que, debido a los arraigados y difundidos métodos anormales de educación de la joven generación, esa cuarta personalidad, que debería estar presente en todos al alcanzar la edad responsable, falta totalmente en ellos; y casi todos ellos poseen sólo las tres partes enumeradas, las cuales, además, se forman arbitrariamente por sí mismas y de cualquier modo.
En otras palabras, casi todos los hombres contemporáneos de edad responsable consisten simplemente en un «taxi» que, además, está compuesto del siguiente modo: un carruaje derruido, un jamelgo y, sobre el pescante, un cochero zarrapastroso, semidormido y semiborracho, cuyo tiempo designado por la Madre Naturaleza para la autoperfección pasa mientras él espera en un rincón, sumido en fantásticos ensueños, a algún pasajero casual. El primer pasajero que acierta a pasar lo alquila y lo despide cuando le place, y no sólo a él sino también a todas las partes subordinadas a él. Continuando con esta analogía entre el típico hombre contemporáneo, sus pensamientos, sus sentimientos y su cuerpo, y un coche, el caballo y el cochero, podemos ver claramente que en cada una de las partes que componen ambas organizaciones, se deben haber formado y deben existir sus propias necesidades, hábitos, gustos, y así sucesivamente, sólo propios de ella.
Por la diversa naturaleza de su surgimiento y las diversas condiciones de su formación, y de acuerdo con las posibilidades variables en cada una de ellas, se debe haber formado inevitablemente, por ejemplo, su propia psiquis, sus propias ideas, sus propios apoyos subjetivos, sus propios puntos de vista, y así sucesivamente. La totalidad de las manifestaciones de la mentación humana, con todas las inherencias propias de su funcionamiento y con todas sus particularidades específicas, corresponde casi exactamente en todo sentido a la esencia y las manifestaciones de un típico cochero de alquiler.
El cochero, como todos los cocheros de alquiler en general, no es totalmente iletrado porque, debido a los reglamentos existentes en su país sobre la «enseñanza general obligatoria de lectura, escritura y aritmética», en su infancia tuvo que asistir de vez en cuando a la llamada «escuela parroquial».
Aunque procede del campo y ha permanecido tan ignorante como los demás campesinos, al rozarse, debido a su profesión, con gente de diversas posiciones y educación, adoptando de ellos, un poco de aquí y un poco de allá, una variedad de expresiones que encierran ideas variadas, ha llegado a considerar todo lo referente al campo con superioridad y desprecio, y a indignarse ante todo eso que él denomina «ignorancia». En resumen, a este tipo se aplica perfectamente la definición: «Corrió con los cuervos, pero los pavos reales lo dejaron atrás.»