19/11/2025
“No es para tanto”
A veces, cuando intentamos expresar lo que sentimos, escuchamos un “no es para tanto”.
Esa frase, aunque parezca inofensiva, puede pesar más de lo que se imagina.
Porque no solo minimiza una emoción, también invalida una experiencia. Cada persona siente de manera diferente, y lo que para alguien es pequeño, para otro puede ser enorme.
Decir “no es para tanto” puede cerrar una puerta: la de la confianza para compartir lo que duele, molesta o preocupa. Aprender a escuchar sin juzgar, y a hablar sin miedo, es parte de una comunicación emocional saludable.
No se trata de exagerar los sentimientos, sino de reconocerlos y darles el espacio que merecen.
Validar nuestras emociones —y las de los demás— es un acto de empatía. Porque sentir siempre es para tanto cuando se trata de lo que habita dentro de nosotros.Cada persona vive, interpreta y siente las cosas desde su propia historia, sus heridas y su sensibilidad. Lo que para alguien puede parecer mínimo, para otro puede remover algo profundo.
Por eso, cuando se dice “no es para tanto”, lo que realmente se apaga es la posibilidad de entendernos mejor.
Aprender a no invalidar lo que el otro siente es un gesto de empatía. No se trata de alimentar el drama, sino de reconocer que toda emoción tiene un propósito: nos muestra lo que necesitamos, lo que nos importa y lo que duele.
Del mismo modo, permitirnos sentir sin culpa es también un acto de amor propio. Porque no hay emociones “demasiado pequeñas” ni reacciones “exageradas” cuando se trata de lo que nos atraviesa por dentro.
A veces, lo más sanador no es escuchar “no es para tanto”, sino un simple:
“Te entiendo, estoy aquí.”
Porque sentir, expresar y ser escuchado… sí es para tanto.