25/01/2026
Vengo de mujeres que sostuvieron el mundo sin aplausos.
De bisabuelas de manos curtidas, de una madre que caminó antes de que el camino existiera, ancestras que entregaron la vida entera para que la historia siguiera respirando.
A todas ellas las guardo vivas en el pecho.
A las que no fueron nombradas cuando sangraron por primera vez.
A las que no pudieron elegir ni levantar la voz cuando se inventaba el mañana.
A las que levantaron hogares, pueblos y humanidad desde la orilla del silencio.
A todas ellas las abrazo en mi corazón.
Y también a las que hoy rompen el aire con su palabra.
A las que se permiten decir, gritar, crear y decidir.
A las que celebran a las mujeres sin condiciones.
A las que empujan sistemas para que los derechos no sean promesa sino suelo firme.
A las que hacen revolución criando, a las que la hacen pintando, cantando, escribiendo, y a las que la hacen mirándose por dentro y sanando su historia.
No venimos de la nada.
Somos memoria caminando.
Somos la continuidad del fuego que no lograron apagar.
Somos, aquí y ahora, el sueño cumplido de nuestras ancestras.