14/06/2020
Reflexiones sobre el Principito y el bebedor
Tal vez a un niño le ocurra como al Principito y no termine de entender al hombre bebedor. Se preguntará ¿pero por qué bebe? ¡Sigo sin entenderlo! Bien, esta es la explicación… de los mayores:
– Los vicios crean dependencia: la bebida, los videojuegos o incluso el móvil. Hay cientos de vicios que nos atrapan sin que nos demos cuenta y nos llevan a un círculo vicioso del que es difícil salir. Es como una rueda. Necesitas eso en concreto porque si no lo tienes sientes que lo necesitas. Porque creó en ti una dependencia tal que llegas a pensar que forma parte de tu existencia. El bebedor tenía un vicio. Un día bebió y sintió la necesidad de beber más y más. Hasta que de pronto sintió vergüenza por beber tanto, y necesitaba algo que le hiciera olvidar esa vergüenza. Ese algo era la bebida. Así que nunca podía salir de ese círculo vicioso. Así se generan las adicciones.
Qué generan esas adicciones
– El vacío que intentamos llenar de forma superficial: los niños tal vez se pregunten… ¿pero qué es un vicio? cuando nos sentimos solos, enojados, ignorados… cuando sentimos dolor o tristeza. Cuando una emoción negativa nos invade, intentamos deshacernos de ella. En lugar de intentar llenar nuestro interior con otras emociones que apaguen las negativas (algo que nos genere felicidad, amor, alegría), recurrimos muchas veces a objetos materiales que en un primer momento actúan de forma más rápida y nos ayudan a ‘no sentir’ esa emoción negativa. Sin embargo, son objetos o antídotos pasajeros. Camuflan por un instante la emoción negativa pero ésta sigue ahí, latente. En el momento en el que no usamos aquello que elegimos, vuelve a aparecer y nos vemos obligados a recurrir de nuevo a aquello que funcionó durante unos minutos… Y así una vez y otra… Nos damos cuenta de que no es la solución, pero sentimos que necesitamos ese ‘antídoto’ porque si no caemos en una profunda tristeza.
La solución está en aceptar nuestras limitaciones
– No se puede olvidar: El bebedor bebía porque necesitaba olvidar que sentía vergüenza por beber. Pero la realidad es que no podemos olvidar. Sí perdonar. Y sí asumir y seguir adelante. La única forma que tendría el bebedor de salir de su vicio con la bebida y de su círculo vicioso sería perdonarse a sí mismo y buscar otras formas de contrarrestar su vergüenza. Algo que le ayudara a mejorar su autoestima y a quererse más, a pesar de sus defectos.
– La importancia de quererse y aceptarse: el bebedor solo tenía una puerta de escape a su situación. Tenía que empezar a quererse y a valorarse para no sentir vergüenza y poder huir de la bebida. La falta de autoestima es muy peligrosa, ya que nos invita a depender de otros, a seguir a otros, a sentirnos despreciables e insignificantes.