Yo Soy Ella

Yo Soy Ella Información de contacto, mapa y direcciones, formulario de contacto, horario de apertura, servicios, puntuaciones, fotos, videos y anuncios de Yo Soy Ella, Terapeuta, 4to Milpas el sauzal, Ensenada Centro.

ELLA, en un espacio de sanidad y esperanza para la mujer, donde se tocan temas referentes a nuestras necesidades, donde hablamos de libertad y aprendemos a vivir en ella...

12/03/2026

Los hilos invisibles del narcisismo

El narcisismo no siempre llega con gritos o violencia visible.
Muchas veces llega envuelto en encanto, atención y promesas.

Al principio parece amor…
pero en realidad son hilos invisibles que poco a poco comienzan a atarte.

Hilos de culpa:
“Si no fuera por ti, yo estaría bien.”

Hilos de manipulación:
“Nadie te va a amar como yo.”

Hilos de confusión:
Hoy te levanta… mañana te destruye.

Hilos de dependencia emocional:
Te hace creer que lo necesitas para sentirte valiosa.

Y cuando menos lo notas, tu identidad, tu voz y tu seguridad
quedan atrapadas en esa red invisible.

Pero hay una verdad poderosa:

Dios no creó a la mujer para vivir manipulada, sino para vivir libre.

La sanidad comienza cuando reconoces esos hilos…
y decides cortarlos.

Porque lo que Dios sana
nadie lo puede volver a encadenar.

🌿 Conferencia para Mujeres!🪞MAS ALLÁ DE MI REFLEJO🪞¿Por qué me eligió un narcisista?Muchas mujeres se preguntan:¿Por qué...
11/03/2026

🌿 Conferencia para Mujeres!

🪞MAS ALLÁ DE MI REFLEJO🪞

¿Por qué me eligió un narcisista?

Muchas mujeres se preguntan:
¿Por qué llegué a una relación así?
¿Dónde comenzó todo?

Te invitamos a un espacio de reflexión, sanidad y restauración, donde hablaremos sobre las heridas emocionales, la identidad y el proceso de recuperar nuestra voz.

✨ Un tiempo especial para mujeres que desean entender, sanar y volver a brillar.

📅 Fecha: 28 de marzo
⏰ Hora: 8:30 AM

🌸 Incluye:
Arte – Desayuno – Conferencia

💵 Costo:
$200 pesos antes del 28 de marzo
$350 pesos el día del evento

📌 Información y registro:

💳 Cuenta Banamex:
5204 1604 0556 5800

👩 Nombre: Sandy Zarco

📱 Teléfono: 646 101 5516

✨ No estás sola. Tu historia puede transformarse en sanidad.

11/03/2026

¿Por qué me eligió un narcisista?

A veces una mujer se pregunta con dolor:
“¿Por qué me eligió a mí?”

Y muchas veces la respuesta no tiene que ver con debilidad…
sino con tu luz.

Los narcisistas no buscan mujeres vacías.
Buscan mujeres empáticas, amorosas, espirituales, capaces de dar, de comprender y de perdonar.

Ven en ti algo que ellos no tienen:
corazón.

Ellos detectan a mujeres que saben amar profundamente, que creen en el cambio de las personas y que están dispuestas a luchar por una relación.

Pero lo que parecía amor… muchas veces era manipulación.

Poco a poco intentan apagar tu voz, disminuir tu valor y hacerte creer que el problema eres tú.

Sin embargo, hoy necesitas recordar algo muy importante:

No te eligió porque eras débil.
Te eligió porque eras valiosa.

El problema no fue tu amor.
El problema fue que alguien sin sanidad quiso consumir lo que Dios puso dentro de ti.

Pero Dios no te creó para ser destruida por alguien roto.
Dios te creó para sanar, levantarte y redescubrir tu identidad.

Y cuando una mujer sana, algo poderoso sucede:

Ya no busca que alguien la complete…
porque Dios ya la restauró.

Tu historia no termina en la herida.
Tu historia continúa en la sanidad, la dignidad y la libertad.



✨ PROXIMA CONFERNCIA EL 28 de Marzo 2026
⏰HORA; 8:30 am
📞Información 646 101 5516

“El narcisista vio tu luz y quiso usarla…
pero Dios la va a restaurar para que vuelva a brillar.”

Feliz día a todas las mujeres hermosas, valientes e inspiradoras que nos siguen y forman parte de este movimiento. Graci...
08/03/2026

Feliz día a todas las mujeres hermosas, valientes e inspiradoras que nos siguen y forman parte de este movimiento. Gracias por su fuerza, su esencia y por caminar junto a nosotros cada día.

🌷 Feliz día a la mujer que Dios sanó.
La que lloró en silencio, pero hoy sonríe con propósito.
La que fue herida, pero Dios restauró su corazón.
Hoy celebramos tu proceso, tu valentía y la obra de Dios en ti.

✨ Feliz día a la mujer que Dios sanó.
La que transformó su dolor en propósito
y sus heridas en testimonio.
Tu historia ahora glorifica a Dios.

🌸 Feliz día a la mujer que Dios levantó.
A la que Dios restauró, abrazó y volvió a hacer florecer.
Eres prueba viva de que la sanidad de Dios es real.

💜 Feliz día a la mujer que Dios sanó.
Porque no solo sobreviviste…
Dios te restauró, te fortaleció y te dio un nuevo comienzo.

07/03/2026

Hay heridas que no se ven, pero marcan profundamente el corazón.
El abuso sexual deja cicatrices en el alma, en la identidad y en la manera en que nos vemos a nosotros mismos. Pero quiero recordarte algo muy importante: tu historia no termina en el dolor.

Dios sigue sanando, restaurando y levantando a quienes han pasado por momentos difíciles. No estás sola. Tu voz importa, tu proceso importa y tu sanidad también importa.

Te invitamos a ser parte de un Grupo Terapéutico para sobrevivientes de abuso sexual, un espacio seguro de reflexión, acompañamiento y sanidad.

Un lugar donde juntas caminaremos hacia la restauración y la esperanza.

06/03/2026
CONFERENCIA DE SANIDAD EMOCIONAL 🔥🌷 “Más allá de mi reflejo” 🌷28 DE MARZO ¿Alguna vez te has preguntado…¿Por qué siempre...
06/03/2026

CONFERENCIA DE SANIDAD EMOCIONAL 🔥
🌷 “Más allá de mi reflejo” 🌷28 DE MARZO

¿Alguna vez te has preguntado…
¿Por qué siempre termino en relaciones que me lastiman?
¿Por qué un narcisista me eligió a mí?

Muchas mujeres aman profundamente…
pero terminan heridas, confundidas y con su identidad quebrada.

💔 Tal vez te hicieron sentir:
• Que no eras suficiente
• Que todo era tu culpa
• Que tu valor dependía de alguien más

Pero Dios no te diseñó para vivir atrapada en relaciones que destruyen tu alma.

✨ Es tiempo de sanar.
✨ Es tiempo de recuperar tu identidad.
✨ Es tiempo de ver tu verdadero reflejo en Dios.

🎤 En esta conferencia hablaremos sobre:
• Cómo identificar relaciones narcisistas
• Por qué las mujeres de corazón noble suelen ser elegidas
• Cómo romper ciclos emocionales destructivos
• Cómo comenzar un proceso real de sanidad

🗓 Sábado 28 de marzo
⏰ 8:30 AM

🌸 Incluye:
🎨 Arte terapéutico
☕ Desayuno
🎤 Conferencia de sanidad emocional

💰 Costo:
Preventa $200 pesos
Día del evento $350 pesos
Información : Watsapp 646 101 5516

💜 Esta conferencia puede marcar el inicio de tu restauración.
Invita a una amiga que también necesite sanar.

💔EN DOLOR.💔*Alerta, SOLO SI TE DUELE MUCHO*Hay momentos en los que el dolor no solo duele: manda.No pide permiso. No neg...
06/03/2026

💔EN DOLOR.💔

*Alerta, SOLO SI TE DUELE MUCHO*

Hay momentos en los que el dolor no solo duele: manda.
No pide permiso. No negocia. Se instala en el cuerpo como un huésped incómodo, y en la mente como una pregunta que no se cansa de repetirse.

Y entonces, casi siempre, ocurre lo mismo.

No es solo el dolor físico.
No es solo la punzada emocional, la herida vieja que se abre cuando algo huele a abandono, cuando una palabra suena a rechazo, cuando un silencio se parece demasiado a una despedida.

Lo peor es esa demanda interna:
“No debería estar sintiendo esto. No ahora. No otra vez. Cuanto tiempo durará. Esto tiene que irse ya.”

Los pensamientos buscan una salida de emergencia. Un botón que digan “apagar el dolor”. Y cuando no lo encuentran, aparece la segunda ola: decepción, desesperanza, vergüenza, enojo. No solo duele… sino que además te culpas por doler.

Como si el dolor fuera una falla moral.
Como si sentir fuera un pecado.
Como si el cuerpo estuviera rompiendo un acuerdo que nunca firmó.

Ahí es donde empieza la verdadera batalla:
no entre tú y el mundo,
sino entre tú y lo que está ocurriendo dentro de ti.

Imagina que estás en una habitación.
Al centro hay una silla. En esa silla está sentado el dolor.

Tú lo miras y piensas: “No debería estar aquí.”
Te acercas a echarlo. Intentas empujarlo fuera. Le gritas, lo ignoras, lo amenazas con distracciones, lo tapas con trabajo, lo anestesias con todo lo que puedes, lo endulzas con falsas esperanzas. Incluso intentas “entenderlo” como quien intenta resolver un rompecabezas para que desaparezca.

Pero el dolor no se va.

Y en ese forcejeo, algo cambia:
ya no solo tienes dolor,
ahora tienes frustración, lucha, deseo de control. Le haz declarado la guerra.

La guerra cansa. La guerra frustra. La guerra entumece.
La guerra te vuelve pequeño frente a una experiencia humana inevitable.

Entonces aparece una posibilidad rara, casi contraintuitiva, como una puerta escondida en una pared que siempre estuvo ahí:

¿Y si no lo echas?
¿Y si, por un instante, dejas de pelear?

No para rendirte.
No para resignarte.
No para declarar que te gusta.

Sino para hacer algo más valiente: reconocer, aceptación radical.

Como quien dice:
“Está aquí.”
Nada más. Sin discurso. Sin conclusión. Sin sentencia.

Está aquí.
Vivo. Presente. Respirando contigo.

Aceptar suele malentenderse. La gente lo confunde con mediocridad, con conformismo, con esa frase triste de: “Ni modo.”
Pero la aceptación real no tiene el sabor de la derrota. Tiene el sabor de la lucidez.

Aceptar no es decir: “Esto está bien.”
Aceptar es decir: “Esto es.”

Es dejar de discutir con el clima.
Puedes preferir el sol, claro. Puedes llorar porque llueve. Puedes incluso odiar la lluvia. Pero pelear con la lluvia es un segundo diluvio dentro de ti.

La aceptación es una forma de estoicismo íntimo:
mirar de frente lo que ocurre sin agregarle el veneno de los “hubiera”, los “debería”, los “cuando cambie entonces…”.

Aceptar es una renuncia a la necesidad de control, una renuncia a la necesidad de que las cosas, personas, situaciones tienen que ser como tú quieres.

Es el acto de sentir el presente justo como está sucediendo, sin las distorsiones de tus expectativas, sin las fantasías de control.
Y sí: duele.
Pero duele distinto.

Duele como duele una verdad.
No como duele una mentira sostenida demasiado tiempo.

Aceptar incluso tu no aceptación

Hay un detalle humano, precioso, que casi nadie menciona:

A veces no puedes aceptar.
A veces el dolor es demasiado.
A veces la rabia se pega al paladar.
A veces la tristeza pesa como un abrigo mojado.

Y aun así… hay un paso posible.

Tal vez hoy no puedas aceptar tu dolor.
Pero quizá puedas aceptar tu no aceptación.

Es decir:
“No puedo con esto. Y eso también está aquí.”

Ese gesto ya es medicina.
Porque deja de convertir tu resistencia en un enemigo. La convierte en parte del momento presente.

Y entonces, sin darte cuenta, empiezas a incluirte.

No solo incluyes el dolor.
Te incluyes a ti:
tu fragilidad, tu límite, tu humanidad.

La trampa sutil de los pensamientos es: dónde pones el foco

Hay un fenómeno silencioso, casi invisible, que decide la calidad de tu vida más de lo que admitimos:

tu atención.

La atención es como una linterna en un bosque.
No cambia el bosque.
Pero cambia lo que ves… y lo que crees que el bosque es.

Si pones el foco solo en el dolor, el mundo se encoge.
Todo se vuelve dolor. Incluso lo neutro parece amenaza.

Si pones el foco solo en la exigencia de estar bien, el dolor se vuelve intolerable.
Porque ahora no solo duele: además es “inaceptable”.

Esa es la abstracción selectiva: elegir (consciente o inconscientemente) un pedazo de la realidad y vivir como si fuera toda la realidad.

Pero el momento presente es más amplio.

Está el dolor, sí.
Y también está la respiración.
Y también está la posibilidad de un vaso de agua.
Y también está el suelo sosteniéndote.
Y también está tu capacidad de observar, aunque sea un poco.
Y también está esa parte de ti que, incluso en medio del caos, sigue aquí.

La aceptación comienza cuando dejas de mirar el mundo por el ojo de una cerradura.

Renunciar al control no es perder el poder

Hay un tipo de control que parece fuerza, pero en realidad es miedo con traje elegante.

Queremos controlar el dolor.
Controlar el futuro.
Controlar lo que otros sienten por nosotros.
Controlar la vida para que no nos humille con su imprevisibilidad.

Pero la vida no firma contratos.

Aceptar es una renuncia a esa necesidad de control.
Y esa renuncia no te quita poder: te lo devuelve.

Porque te saca de la fantasía de que todo depende de ti.
Te devuelve a lo real: hay cosas que puedes mover… y cosas que no.

Aceptar es tolerancia a la frustración.
Tolerancia a la incertidumbre.
Una comprensión madura de que “no siempre” es parte del trato de estar vivo.

No siempre te van a entender.
No siempre va a salir como querías.
No siempre vas a sentirte fuerte.
No siempre vas a poder.

Y sin embargo… puedes estar aquí.

Los filtros con los que miras la vida

La experiencia de la vida no es solo lo que sucede.
Es lo que tú interpretas que sucede.

La percepción está llena de filtros:
creencias heredadas, juicios, expectativas, ideas impuestas por la cultura, comparaciones, narrativas de éxito, mandatos de “deber ser”.

Así se vuelve fácil sufrir por duplicado:

1. por lo que ocurre,

2. y por lo que crees que debería estar ocurriendo.

Por eso la pregunta no es solo:
¿Qué te duele?
Sino también:

¿Desde qué perspectiva estás apreciando la vida?
¿Con qué lentes la miras?
¿Con los lentes de “todo debería ser cómodo” o con los lentes de “la vida es un territorio amplio, con estaciones”?

¿Aceptas la vida como es… o vives en una constante necesidad de modificarla para sentirte seguro?

Porque la seguridad absoluta es una promesa que nadie puede cumplir. Y perseguirla suele costarnos el presente.

La raíz del sufrimiento: resistencia al ahora

Una de las mayores causas del sufrimiento no es el dolor en sí.
Es la resistencia.
La negación del presente.
La idea de que “esto no debería estar pasando”.

La resistencia es como apretar el puño alrededor de un carbón caliente:
no lo sueltas porque sientes que soltarlo sería perder…
pero sostenerlo te quema.

Aceptar es abrir la mano.

No para quedarte con el carbón para siempre.
Sino para que, al fin, puedas ver qué es… y qué no es.

El dolor puede estar.
Y aun así, tú puedes dejar de pelear.
Y cuando dejas de pelear, el dolor deja de ser un tirano y se vuelve un mensajero: incómodo, sí, pero ya no todopoderoso.

La aceptación no te promete una vida sin dolor.
Te ofrece algo más real: una vida donde el dolor ya no decide tu valor, ni tu destino, ni tu dignidad.

Y quizá hoy no puedas aceptar del todo.
Pero puedes empezar por esto:

nota que el dolor está aquí… y nota que tú también.

Y en esa simple observación (sin adornos, sin estar en guerra) empieza una paz humilde, casi imperceptible… como la primera luz entrando por una ventana que creías sellada.

Porque tal vez no se trata de vencer al dolor, sino de dejar de abandonarte cuando aparece.

Criar a un niño sin pantalla hoy no es una moda rara: es un acto silencioso de resistencia.Porque la infancia ya no se a...
04/03/2026

Criar a un niño sin pantalla hoy no es una moda rara: es un acto silencioso de resistencia.
Porque la infancia ya no se aprende mirando rostros, se aprende mirando pantallas.
El pulgar desliza antes de que la palabra se articule.
El estímulo llega antes que el vínculo.
La distracción, antes que la espera.
No se trata solo de tecnología.
Se trata de pertenencia.
De miedo a que tu hijo sea el único que no entiende las referencias,
el único que no habla el “idioma digital” del grupo,
el único que no encaja en la conversación del recreo.
Y entonces muchos padres no entregan un dispositivo por comodidad,
lo entregan por angustia.
Por la ansiedad de no excluir.
Por el terror inconsciente a que su hijo quede fuera del sistema social.
Pero la pregunta profunda no es:
“¿Puede mi hijo usar pantallas?”
La pregunta real es:
“¿Qué tipo de desarrollo emocional estoy priorizando?”
Porque cada estímulo externo que calma,
es una habilidad interna que no se construye.
Cada pantalla que regula,
es una emoción que no se aprende a sostener.
Decir “no” hoy no es prohibir.
Es proteger procesos invisibles:
la tolerancia a la frustración,
la imaginación autónoma,
la capacidad de aburrirse sin colapsar,
la regulación emocional sin anestesia digital.
Y por eso la crianza digital no puede ser solo una decisión individual.
Necesita red.
Necesita familia y convivencia sana.
Necesita adultos que se sostengan entre sí
cuando la presión social empuja más fuerte que la convicción.
Porque el verdadero desafío no es criar sin pantallas.
El verdadero desafío es criar con criterio
en un mundo que confunde conexión con conexión a internet.
Y ahí no empieza la culpa.
Ahí empieza la conciencia.
Y ahi empieza la sanidad
En los hijos …

Qué opinan?

– Jeremías 30:17“Porque yo te restauraré la salud, y sanaré tus heridas, dice el Señor.”💗 Reflexión🦋✨✨✨Mujer, muchas vec...
04/03/2026

– Jeremías 30:17
“Porque yo te restauraré la salud, y sanaré tus heridas, dice el Señor.”

💗 Reflexión🦋✨✨✨

Mujer, muchas veces sonríes mientras por dentro hay heridas que nadie ve.
Heridas de rechazo, abandono, traición, palabras que marcaron tu identidad o errores del pasado que aún pesan.

Pero hoy Dios te recuerda algo poderoso: Él no solo salva tu alma, también sana tu corazón.

La sanidad no comienza ignorando el dolor, sino entregándolo.
No empieza cuando eres fuerte, sino cuando reconoces tu necesidad.

Dios no se intimida por tus lágrimas.
No se cansa de tu proceso.
No se sorprende por tu historia.

Él es especialista en restaurar lo que parecía irreparable.

Eres una mujer en proceso de sanidad.
Dios está restaurando cada área de mi vida.
Tu pasado Dios lo tiene en sus manos , asi que confia porque tu futuro esta seguro💝✝️✨

“Es solo una cama”, me decía.“ Es solo un plato, lavalo tu”.“No es para tanto.”Y así empecé a normalizar pequeñas renunc...
04/03/2026

“Es solo una cama”, me decía.“
Es solo un plato, lavalo tu”.
“No es para tanto.”

Y así empecé a normalizar pequeñas renuncias:

No ordena.
No cumple horarios.
No termina lo que empieza.

No era rebeldía.
Era repetición.

Hasta que entendí algo incómodo…

La disciplina no aparece mágicamente a los 25 años.
No despierta un día con madurez incorporada.

Se entrena.
Se repite.
Se consolida.

Primero en lo pequeño.

Si hoy no puede sostener responsabilidades simples,
mañana tampoco sostendrá las grandes.

No era la cama.
Era el hábito.

No era el desorden.
Era la identidad que se estaba formando.

📌 ¿Qué pequeñas cosas estás minimizando hoy que mañana podrían convertirse en carácter?

🚨 FREUD DIJO ALGO QUE TODAVÍA INCOMODA: EL CUERPO GRITA LO QUE LA BOCA CALLÓ 🚨Durante años nos enseñaron a buscar el dol...
28/02/2026

🚨 FREUD DIJO ALGO QUE TODAVÍA INCOMODA: EL CUERPO GRITA LO QUE LA BOCA CALLÓ 🚨

Durante años nos enseñaron a buscar el dolor solo en el cuerpo.
Radiografías.
Exámenes.
Diagnósticos.

Pero Freud se atrevió a decir algo que aún hoy molesta:

👉 No todo dolor nace de una herida visible.

Vio pacientes con parálisis sin lesión.
Dolores sin causa médica clara.
Síntomas que aparecían después de pérdidas, miedos o conflictos.

No estaban inventando.
No era debilidad.

Era el cuerpo haciendo lo que la persona no pudo hacer:

hablar.

Freud lo llamó conversión:
lo que no se dice, el cuerpo lo traduce en síntoma.

Dolor en el pecho.
Migrañas.
Nudos en el estómago.

No como idea simbólica.
Como dolor real.

Hoy la ciencia lo respalda:

• el estrés enferma
• el trauma se queda en el cuerpo
• lo reprimido no desaparece
• se transforma

La verdad incómoda es esta:

👉 El cuerpo soporta lo que la mente evita.
👉 Y tarde o temprano… pasa factura.

Tal vez tu dolor no empezó en el músculo.
Tal vez empezó el día que te tragaste el llanto.
El día que no pudiste decir “me duele”.
El día que tuviste que ser fuerte cuando en realidad estabas roto.

Escuchar el cuerpo no siempre es buscar una lesión.
A veces es tener el valor de preguntarte:

¿qué parte de mí llevo demasiado tiempo callando?

Dirección

4to Milpas El Sauzal
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