Psicólogo Benjamín Salgado

Psicólogo Benjamín Salgado ¡Bienvenidos! Es un honor mantener este vinculo de comunicación y confianza por medio de l Dedicados a mejorar su calidad de vida. C.

•Educación:
Maestría en Ciencias Educativas en el Instituto de Investigación y
Desarrollo Educativo (UABC-Ensenada). Licenciatura en Psicología en la Facultad de Ciencias Administrativas
y Sociales (UABC-Ensenada). Bachillerato Tecnológico en Administración.

•Experiencia Profesional:
Director General (Fundador) en el Centro Psicológico de Atención
Comunitaria (CEPAC, A.C.). Director General del DIF en el municipio de Ensenada, Baja
California, México, durante el período de 2013 a 2016
Coordinador Regional del Noroeste de México en AWANA
INTERNATIONAL. Psicólogo clínico en consulta privada, brindando orientación a
adolescentes y padres. Docente de asignaturas en relación a la ética profesional.

•Logros Notables:
En 2007 fundó el Centro Psicológico de Atención Comunitaria, A.C. El CEPAC hasta la actualidad ofrece servicios a personas de todas las edades. Sus logros notables incluyen la implementación de programas de asistencia social, prevención de la violencia familiar y promoción de la educación con un énfasis en la prevención y detección de los riesgos psicosociales. Creador de programas psicosociales comunitarios como cursos de verano: Retos Adolescentes y Retos Kids; Encuentro de Psicólogos Unidos por la Comunidad. Algunos otros en colaboración con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de Baja California, el Comité de Orfanatorios Privados del Municipio de Ensenada, la Dirección de Educación y Cultura, y la Dirección de Seguridad Publica Municipal entre otros. Entre los que más destacan: Maestras Sombras y Psiconiñeras de CEPAC, A.C. que consiste en una red de voluntarias que promueve el desarrollo integral y cuidado psicológico a niñas, niños y adolescentes. Además, Benjamín Eduardo Salgado López fue reconocido como el creador del concepto de “maestra sombra” en 2006, relacionado con la atención comunitaria y la psicología aplicada. Un profesional destacado en el ámbito de la psicología y el bienestar infantil y juvenil. Durante su tiempo como director general del DIF en Ensenada Baja California, México, logró importantes avances y programas que beneficiaron a la comunidad. Algunos de sus logros notables incluyen:
1. La implementación de cursos intensivos para Maestras Sombra: que consiste de programas de capacitación para maestros sombra, quienes brindan apoyo a niños con necesidades educativas especiales en el entorno escolar. Consolidando así, los servicios en general del Departamento de Psicología del DIF.
2. Evaluaciones Psicológicas para Cuidadores en Guarderías: Introdujo como requisito indispensable las evaluaciones psicológicas para los cuidadores en guarderías, asegurando un ambiente de cuidado más saludable y seguro para los niños.
3. Programa TAXI DIF: Este innovador programa proporcionó transporte gratuito a personas con discapacidad, facilitando su acceso a servicios médicos y sociales. Uno de los mayores desafíos que Benjamín Eduardo Salgado López enfrentó durante su período como director general del DIF en Ensenada fue garantizar la integridad y el bienestar de los niños, niñas y adolescentes bajo su cuidado. Esto incluyó implementar medidas para prevenir la violencia familiar en colaboración con la Procuraduría para la Defensa de los Menores y la Familia del Estado de Baja California, y el Departamento Contra la Violencia Familiar de la Dirección de Seguridad Pública Municipal. Además, colaboró con organizaciones y voluntarios para fortalecer los programas del DIF. Benjamín Salgado también ha participado en el Consejo Estatal de Adopciones y Familias de Acogimiento (CESADYFA). Este consejo tiene como objetivo garantizar la protección y restitución de derechos de niñas, niños y adolescentes susceptibles de adopción. Su legado como defensor del bienestar infantil y su compromiso con la comunidad han dejado un precedente para el ejercicio de la psicología aplicada en nuestro Estado. Actualmente, dirige el Instituto Internacional de Psicología Aplicada en México, A. se dedica a la enseñanza, diseño y asesoría de proyectos educativos y comunitarios. Es Consultor para diferentes empresas particulares.

23/01/2026
20/01/2026

La psicología: una profesión profundamente humana, rigurosamente científica y legítimamente profesional

Hablar de psicología es hablar de humanidad. De emociones, vínculos, sufrimiento, resiliencia y esperanza. Sin embargo, reducir la psicología a una práctica meramente asistencial, es una distorsión que, aunque frecuente, resulta injusta y peligrosa. La psicología no es caridad, no es improvisación ni buena voluntad espontánea; es una profesión científica de la salud, sustentada en formación universitaria extensa, marcos legales claros y principios éticos estrictos.

Quienes ejercemos la psicología elegimos una carrera que exige nueve semestres de formación universitaria, equivalentes a cuatro años y medio, a los que se suman, en muchos casos, maestrías de dos años, doctorados de entre dos y cuatro años, además de certificaciones, diplomados y formación continua obligatoria. Esta trayectoria no es accesoria ni decorativa: es la base que garantiza intervenciones responsables, éticas y basadas en evidencia.

Formación académica: más que aulas, compromiso social

Durante la licenciatura en Psicología, el estudiantado no solo cursa asignaturas teóricas y metodológicas. Los planes de estudio actuales —alineados a estándares nacionales e internacionales— incluyen prácticas profesionales supervisadas, servicio social comunitario, servicio social profesional y, en múltiples ocasiones, colaboraciones voluntarias en contextos clínicos, educativos, comunitarios e institucionales.

En la práctica, muchos estudiantes y recién egresados participan durante meses —e incluso años— en proyectos comunitarios con la expectativa de una futura contratación que, en la mayoría de los casos, no se concreta. Aun así, el compromiso con la comunidad suele mantenerse, impulsado por una vocación genuina de servicio. Este hecho habla de la calidad humana del gremio, pero no debería utilizarse como justificación para la precarización profesional.

Psicología:
servicio social sí, asistencialismo no

La psicología trabaja con personas, familias y grupos en situación de vulnerabilidad. Atiende problemáticas profundas: salud mental, violencia, discapacidad, exclusión social, duelo, trauma, desarrollo infantil, entre muchas otras. Precisamente por ello, requiere rigor científico, supervisión profesional y responsabilidad legal.

Confundir vocación con gratuidad obligatoria es un error ético. El ejercicio profesional de la psicología implica responsabilidad civil, ética, fiscal y legal, toma de decisiones clínicas, evaluación de riesgos y consecuencias reales en la vida de las personas. No es un favor; es un acto profesional regulado.

Marco jurídico:
la psicología como profesión reconocida

En México, la Ley Reglamentaria del Artículo 5° Constitucional, relativa al ejercicio de las profesiones, establece que las profesiones que requieren título universitario —como la Psicología— deben ejercerse bajo principios de legalidad, responsabilidad y remuneración digna. Nadie puede ni debe ejercer profesionalmente sin contar con la formación y acreditación(titulo y cedula profesional) correspondientes.

En el ámbito estatal, la Ley de Profesiones para el Estado de Baja California reconoce y regula el ejercicio profesional, protegiendo tanto a la sociedad usuaria de los servicios como a quienes ejercen la profesión. Este marco jurídico es claro: el ejercicio profesional no anula el derecho a una retribución justa, aun cuando el trabajo tenga un impacto social o comunitario.

Ética y dignidad profesional:
una tensión que debe resolverse

Las y los psicólogos trabajamos para servir: a la comunidad, a las familias, a los grupos vulnerables. Esa es una verdad incuestionable. Pero también somos personas con responsabilidades personales y familiares, con necesidades económicas legítimas y con derecho a una vida digna.

El verdadero enfoque ético no está en romantizar la precariedad, sino en dignificar el ejercicio profesional. Un psicólogo agotado, no remunerado o constantemente desvalorizado no puede sostener intervenciones de calidad a largo plazo. La ética profesional también implica cuidado del profesional, reconocimiento institucional y condiciones laborales justas.

Conclusión
La psicología es profundamente humana, sí. Pero es humana porque es científica, porque se forma con rigor, porque se ejerce con responsabilidad y porque se sostiene en principios éticos claros. No es asistencialismo; es profesión. No es improvisación; es conocimiento aplicado. No es caridad; es servicio profesional con dignidad.

Reconocer esto no nos aleja de la comunidad: nos fortalece para servirla mejor.

Gracias por valorar nuestro esfuerzo y compromiso profesional.


Referencias:
American Psychological Association. (2020). Publication manual of the American Psychological Association (7th ed.). APA Publishing.

Congreso de la Unión. (1975). Ley Reglamentaria del Artículo 5° Constitucional, relativo al ejercicio de las profesiones en la Ciudad de México. Diario Oficial de la Federación.

Congreso del Estado de Baja California. (2022). Ley de Profesiones para el Estado de Baja California. Periódico Oficial del Estado.

Secretaría de Educación Pública. (2020). Lineamientos generales para el servicio social en educación superior. SEP.

World Health Organization. (2022). Guidelines on mental health at work. WHO Press.

CEPAC, A. C. Y Comisión Estatal de Derechos Humanos
13/01/2026

CEPAC, A. C. Y Comisión Estatal de Derechos Humanos

¿Influenciado a las nuevas generaciones?
17/12/2025

¿Influenciado a las nuevas generaciones?

14/12/2025

🧠 IIPAM concluye con éxito seminario especializado en evaluación neuropsicológica de funciones ejecutivas

Felicitamos y reconocemos a todos los psicólogos y psicologas participantes que concluyeron exitosamente este seminario BANFE-3:

Andrea Acosta Montoya
Esmeralda Ramos Buenrostro
Guarina Zamora Guevara
Martha Murillo
Alondra Rosas
María José Castro
Fernanda Cano
Efren Vital Osuna
Dulce Valles Sanchez

Y de manera muy especial a la psicóloga coordinadora Daniela Torres, por su excelente labor en esta primera edición de Seminario BANFE-3

Agradecemos al Dr. Antonio García Anacleto por compartir su experiencia y conocimientos. Reconocemos su compromiso con la salud, la educación y la psicología aplicada

El Instituto Internacional de Psicología Aplicada en México (IIPAM) llevó a cabo con gran éxito la segunda parte práctica y el cierre académico del Seminario Especializado en Aplicación, Calificación e Interpretación de la BANFE-3, un espacio formativo de alto nivel técnico dirigido exclusivamente a profesionales de la psicología.

Durante esta jornada final, las y los psicólogos participantes profundizaron en la aplicación práctica del instrumento, el registro preciso de respuestas, la identificación de errores clínicamente relevantes y el análisis integral de resultados, consolidando competencias fundamentales para la evaluación neuropsicológica especializada de las funciones ejecutivas y los lóbulos frontales. 

El seminario cerró con el abordaje detallado del proceso de calificación, normalización de puntuaciones, perfilamiento gráfico e interpretación diagnóstica, enfatizando la correcta integración de hallazgos en reportes clínicos con validez científica y utilidad terapéutica real, elementos clave para una práctica psicológica ética, precisa y basada en evidencia. 

Desde el IIPAM, se reafirma el compromiso con la formación continua en psicología aplicada, impulsando espacios académicos que fortalecen la toma de decisiones clínicas, elevan la calidad de la evaluación psicológica y responden a las exigencias actuales del ejercicio profesional.

📊 La psicometría y la evaluación psicológica especializada no son solo herramientas: son pilares del diagnóstico responsable. Por ello, el IIPAM continuará desarrollando seminarios, talleres y programas de actualización profesional enfocados en pruebas estandarizadas, evaluación neuropsicológica y análisis clínico avanzado, dirigidos a psicólogos que buscan perfeccionar su práctica y diferenciarse por su rigor técnico.

🔎 Próximamente: nuevos seminarios especializados en psicometría, evaluación psicológica y neuropsicología aplicada.

📌 Sigue nuestras redes y mantente atento a las próximas convocatorias del IIPAM.ss ndsera lcinion r

10/12/2025
07/12/2025
La evaluación psicológica: entre la responsabilidad ética y la banalización del trámiteEn México, la evaluación psicológ...
01/12/2025

La evaluación psicológica: entre la responsabilidad ética y la banalización del trámite

En México, la evaluación psicológica se ha convertido en un requisito indispensable para múltiples funciones de alta responsabilidad social: portación de armas, cuidado infantil, operación de vehículos de carga y labores de seguridad, entre otras. Aunque estas evaluaciones fueron concebidas como mecanismos de seguridad, prevención y responsabilidad pública, en la práctica han sido reducidas —con preocupante frecuencia— a simples documentos expedidos sin metodología, sin pruebas y sin criterios clínicos.
Este fenómeno no solo compromete la integridad de las instituciones, sino que desprestigia y devalúa el ejercicio profesional de la psicología.

1. El marco normativo sí existe: y es claro

En el caso de la portación de armas, la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) exige que el solicitante presente un certificado médico-psicológico de salud mental, el cual debe incluir la aplicación de pruebas psicológicas, sus resultados e interpretación profesional, firmado por un psicólogo con cédula. Así lo establece el documento oficial “Requisitos para Licencias Particulares Individuales” de SEDENA (Secretaría de la Defensa Nacional, 2020).

En otras áreas ocurre lo mismo:
• Estancias infantiles y centros de cuidado: Los reglamentos municipales y las procuradurías estatales —como las Procuradurías de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes— solicitan evaluaciones psicológicas para cuidadoras y personal de atención directa.
• Orfanatorios y centros asistenciales: Se exige perfilación psicológica de cuidadores como parte de los estándares de protección y supervisión.
• Conductores de transporte de carga: La normatividad estatal contempla evaluaciones de aptitud psicológica para otorgar y renovar licencias especializadas.

Todas estas normas coinciden en un punto: la evaluación psicológica no es un trámite administrativo, sino una valoración clínica profesional con impacto en la seguridad pública y el bienestar de terceros.

2. Deontología y metodología: lo que una evaluación responsable debe implicar

De acuerdo con los principios éticos de la práctica psicológica (American Psychological Association, 2017) y con los estándares internacionales de evaluación (Muñiz & Fonseca-Pedrero, 2019), una evaluación seria implica:
• Entrevista clínica rigurosa.
• Aplicación de pruebas estandarizadas y confiables.
• Interpretación técnica sustentada en evidencia.
• Informe detallado que explique la aptitud o no aptitud del evaluado.
• Responsabilidad ética frente a los riesgos asociados al cargo o función.

En contextos de alta demanda social —como el manejo de armas o el cuidado infantil— la falta de rigor puede traducirse en daño real para personas vulnerables y para la sociedad.

3. La práctica cotidiana: certificados exprés y corrupción normalizada

A pesar de lo anterior, en la realidad mexicana abunda la emisión de certificados psicológicos sin evaluación, sin pruebas y sin fundamentos clínicos. Lo que debería ser un proceso técnico se convierte en una compraventa de documentos que afirman que alguien es “apto”, aunque nunca haya sido evaluado realmente.
Este fenómeno no solo es una falla técnica: es una falta deontológica grave que vulnera la confianza pública, trivializa la salud mental y pone en riesgo la integridad de personas y comunidades.

4. La devaluación económica: cuando el trabajo profesional se convierte en mercancía barata

Otro problema profundo es la devaluación económica del trabajo psicológico. En muchos contextos, la sociedad —e incluso algunos colegas— asume que “todas las pruebas son iguales”, que “cualquier psicólogo puede hacer cualquier evaluación”, o que “solo importa el papel firmado”.
Esto lleva a que evaluaciones que deberían implicar horas de trabajo, análisis técnico y responsabilidad ética se ofrezcan a precios irrisorios, lo que destruye el valor percibido de la profesión y fomenta la competencia desleal basada en el costo, no en la calidad.

Cuando la evaluación psicológica se vende al precio de un trámite menor, la sociedad entera paga las consecuencias:
• Se reducen los estándares.
• Se incentiva la corrupción.
• Se debilita la credibilidad profesional.
• Se pone en riesgo a terceros que dependen de una verdadera certificación de aptitud.

5. Reflexión final: la evaluación no es un formato, es un acto ético

Un informe psicológico tiene un impacto que va mucho más allá del papel:
• Puede permitir a una persona portar un arma.
• Puede determinar quién cuida a una niña o niño.
• Puede decidir quién opera un vehículo de carga que circula en carreteras públicas.

Por eso, transformar la evaluación psicológica en un trámite rápido o una “venta de certificados” es una forma de corrupción que daña a la sociedad y erosiona la dignidad de la psicología.
La evaluación psicológica debe volver a ser lo que originalmente se concibió: una herramienta de responsabilidad social, de prevención, de ética profesional y de cuidado de vidas humanas.
Invito a la reflexión: si somos psicólogos, defendamos nuestro trabajo con rigor, ética y dignidad. Y si somos ciudadanos, aprendamos a exigir que estos procesos se realicen con metodología y profesionalismo, no con papeles vacíos.

Referencias
American Psychological Association. (2017). Ethical Principles of Psychologists and Code of Conduct. APA.
Muñiz, J., & Fonseca-Pedrero, E. (2019). Diez pasos para la construcción de un test. Psicothema, 31(1), 7–16.
Secretaría de la Defensa Nacional. (2020). Requisitos para Licencias Particulares Individuales. Gobierno de México.

LA ESENCIA PERDIDA DEL REQUISITO DE EVALUACIÓN PSICOLÓGICA EN GUARDERÍAS Y ORFANATOS: UNA REFLEXIÓN DESDE LA PRÁCTICAPor...
23/11/2025

LA ESENCIA PERDIDA DEL REQUISITO DE EVALUACIÓN PSICOLÓGICA EN GUARDERÍAS Y ORFANATOS: UNA REFLEXIÓN DESDE LA PRÁCTICA
Por: Benjamín Salgado

Hace unos días me reuní con varios directores de orfanatos. No era la primera vez que conversábamos sobre los dilemas éticos y operativos del cuidado infantil, pero esta vez algo me cimbró con más fuerza.

Mientras hablábamos con naturalidad —como quienes conocieron de cerca historias difíciles y también muchas esperanzas— surgieron, casi sin proponérnoslo, ejemplos claros de cómo está funcionando hoy el requisito de evaluación psicológica del personal cuidador en Baja California. Y, conforme los escuchaba, recordé conversaciones similares con directoras y propietarios de guarderías, con quienes nuestra asociación mantiene una relación constante por temas de formación, evaluación y acompañamiento profesional.

Entre línea y línea, todas esas voces coincidieron en algo que yo mismo he observado desde hace varios años: el espíritu original de la evaluación psicológica para cuidadoras se ha ido desdibujando, reduciéndose en muchos casos a un trámite, a una constancia rápida, a un documento que cumple en papel, pero no siempre en esencia.

Y, sin embargo, este requisito nació justamente para lo contrario: para proteger con rigor y con ciencia la vida, la integridad y el desarrollo de niñas, niños y adolescentes.

Lo cierto es que el marco legal es claro. El artículo 4.º constitucional, la Ley General, la Ley Estatal de Centros de Atención, Cuidado y Desarrollo Integral Infantil y el Reglamento Municipal de Ensenada apuntan, de manera congruente, a un mismo principio: el interés superior de la niñez debe guiar cualquier medida que involucre su cuidado.

La evaluación psicológica, lejos de ser un mero trámite, es una de varias medidas protectoras.

Es una barrera preventiva. Es un filtro ético. Es un instrumento que, si se aplica con rigor, garantiza que quienes están al frente de los menores cuenten con estabilidad emocional, idoneidad cognitiva, sensibilidad humana y competencias prosociales suficientes para responder ante situaciones complejas y cotidianas.

Pero la realidad operativa de muchos centros me ha obligado a reconocer que esta intención original se ha ido perdiendo en el camino. Con el paso de los años, el proceso se volvió excesivamente administrativo, más vinculado a una lista de requisitos que deben entregarse para renovar permisos o para mantener expedientes al día, que a una verdadera evaluación de riesgo, de idoneidad o de aptitudes para el cuidado.

No es algo que atribuya a mala fe. Al contrario: creo que todas las instituciones han hecho lo que han podido con los recursos, tiempos y estructuras que tienen. Lo que ocurre es más profundo: el requisito se fue vaciando, y con él se diluyó la esencia protectora que debía regirlo.

Cuando recuerdo cómo nació el requisito en Ensenada —durante aquel periodo entre 2013 y 2016— valoro que la intención inicial era acompañar la transición. Las evaluaciones se ofrecían como una cortesía temporal, sin costo, para que las guarderías pudieran adaptarse a una nueva obligación reglamentaria.

Nunca se pretendió que las instituciones públicas se convirtieran en ejecutoras permanentes del proceso; su misión era regular, no evaluar; establecer lineamientos, no diagnosticar; verificar el cumplimiento, no interpretar pruebas psicológicas.

Pero la transición se volvió costumbre, y la costumbre se convirtió en práctica establecida. Y ahí comenzó la distorsión: se juntó en una sola entidad la facultad de solicitar, aplicar, revisar y dictaminar, algo que en cualquier ámbito técnico genera tensiones y conflictos, incluso cuando las intenciones son buenas.

La situación se complica aún más porque no todas las evaluaciones que hoy circulan cumplen con estándares profesionales: muchas usan herramientas limitadas, no actualizadas o inapropiadas para medir la capacidad de cuidado. Otras pruebas se aplican sin la formación psicométrica adecuada o sin protocolos claros.

Y algunas veces, la evaluación se reduce a una entrevista breve o a una escala única que no detecta riesgos importantes. Lo que se obtiene entonces no es una valoración psicológica, sino una simulación técnica, una apariencia de cumplimiento que no cumple el propósito constitucional más importante: la protección de quienes no pueden protegerse solos.

Y aquí es donde me preocupa la dimensión estructural del problema. No hablo de señalamientos individuales; no se trata de culpar a instituciones que, insistiré, han trabajado como han podido. Me refiero a que el sistema, tal como está armado hoy, no garantiza imparcialidad, ni rigor, ni objetividad.

Un organismo público que regula, supervisa, revisa expedientes y otorga permisos no debería, al mismo tiempo, tomar el rol de evaluador psicológico. Esa doble función, aunque no sea intencional, genera tensiones inherentes: por un lado debe ser árbitro; por otro, juega dentro de la misma cancha.

Pero el problema más serio no es administrativo; es humano. Una evaluación psicológica mal hecha o insuficiente puede significar la contratación de una persona con severas dificultades de regulación emocional, impulsividad, negligencia potencial, intolerancia al estrés o insensibilidad ante el sufrimiento de un menor.

Lo he dicho muchas veces: la psicología no es un requisito burocrático; es una medida de protección de derechos humanos. Cuando hablamos de niños en guarderías u orfanatos, hablamos de las personas más vulnerables del sistema. Y en esos espacios, la diferencia entre una evaluación rigurosa y una evaluación superficial puede traducirse en accidentes, omisiones graves, maltrato, revictimizaciones, traumas permanentes o incluso tragedias.

Por eso insisto: no basta con cumplir el requisito. Hay que recuperar su esencia.

Pero recuperar la esencia no implica buscar baterías ni publicar instrumentos técnicos; eso sería irresponsable. Lo que sí puedo afirmar, desde la experiencia profesional y desde los fundamentos de la psicometría, es que una evaluación verdaderamente protectora debe revisar ciertos ejes esenciales, sin los cuales la idoneidad del cuidador no puede garantizarse:

– La capacidad de atención y vigilancia constante, necesaria para prevenir accidentes.
– La regulación emocional ante estrés, llanto, berrinches, crisis o sobrecarga sensorial.
– La conducta prosocial: la capacidad real de consolar, ayudar, contener y tratar con dignidad.
– La estabilidad emocional funcional, no patologizante, pero sí suficiente para evitar riesgos.
– La ética laboral: responsabilidad, disciplina, apego a normas y respeto por los protocolos.

Estos son algunos de los ejes que ayudan a determinar si una persona es apta, apta con reservas o no apta para trabajar con niñas y niños.

Una persona no es apta cuando sus indicadores muestran riesgos claros: impulsividad severa, hostilidad, desregulación, insensibilidad, dificultades graves de atención o resistencia marcada a normas. En cambio, es apta cuando sus resultados reflejan equilibrio emocional, vigilancia, capacidad de ayuda, empatía, autorregulación y responsabilidad comprobable.

Esto es, precisamente, lo que el requisito buscaba asegurar desde el principio.

Hoy, mi reflexión —tanto por lo que veo en guarderías como en orfanatos— es que ha llegado el momento de replantear completamente el modelo. No para eliminar el requisito, sino para devolverle su potencia protectora. Y eso implica realizar una reforma seria, responsable y técnica: que la evaluación psicológica sea conducida por organismos profesionales externos, independientes, con capacidad psicométrica, con formación especializada y sin conflicto de interés.

Que el Estado regule, supervise y verifique, pero no ejecute. Que exista un protocolo estatal uniforme, claro, con criterios y estándares profesionales. Y que las instituciones tengan acceso a evaluaciones éticas, científicas y oportunas que no dependan de la saturación o limitaciones operativas de una dependencia pública.

Lo diré con toda claridad:
Esta no es una discusión administrativa. Es una discusión moral y ética. Es un tema de derechos humanos, de integridad, de responsabilidad institucional y de justicia para quienes no tienen voz.

La evaluación psicológica para personal cuidador nunca fue un mero trámite.
Fue, y debe volver a ser, un compromiso ético del Estado y de la psicología aplicada con la protección de la niñez.

Recuperar esa esencia no es una opción: es una obligación. Y, si queremos un sistema más digno, más seguro y más humano, debemos empezar por reconstruir la forma en que elegimos, evaluamos y autorizamos a quienes tienen en sus manos lo más valioso que una comunidad puede tener: sus niños, niñas y adolescentes.

Agradezco a la Universidad Autónoma de Baja California y a la Coordinación General de Informática y Bibliotecas por la o...
21/11/2025

Agradezco a la Universidad Autónoma de Baja California y a la Coordinación General de Informática y Bibliotecas por la oportunidad de participar en la conferencia “Integrando la ética en la era de la inteligencia artificial generativa”.

Fue un espacio muy valioso para reflexionar sobre los retos éticos, académicos y profesionales que implica el uso de estas tecnologías.

Gracias por abrir estos diálogos y por seguir fortaleciendo la formación y la responsabilidad en el uso de la IA en contextos universitarios.

Un líder no nace del discurso, sino del encuentro con su equipo: cuando nos escuchamos, nos entendemos, nos enganchamos ...
20/11/2025

Un líder no nace del discurso, sino del encuentro con su equipo: cuando nos escuchamos, nos entendemos, nos enganchamos con un propósito común y nos impulsamos mutuamente a ser mejores cada día.

Cuando buscamos integrar e impactar a la sociedad.

Dirección

Aldama 357/12
Ensenada
22800

Horario de Apertura

Miércoles 9am - 2pm
Sábado 9am - 5pm

Teléfono

+6462047864

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