08/02/2023
“EL INGRATO PRIVILEGIO DE SERVIR”
Servir a los demás no es una condición natural de nosotros los alcoholicos, servir sin esperar algo a cambio es inusual en un tipo egoísta, vanidoso, orgulloso y soberbio como yo quien siempre estaba acostumbrado a pedir sin hacer ningún esfuerzo por ganarme las cosas, que se me debía de servir ya que yo no pedí nacer “valla pensamiento mas cobarde y egoísta”.
Al llegar a AA por supuesto no sabía que debía de servir y que esos servicios los haría por gratitud, con amor y de buena voluntad. Comenzaron a infiltrarse las palabras de aquellos viejos sabios que me repetían que el más beneficiado sería yo y constantemente me preguntaba si valdría la pena entregar lo poco que tenía por ofrecer….
TIEMPO: Necesitaba tiempo para dedicarle a mi familia ahora que ya estaba sobrio, quería reconstruir aquello que había dejado en ruinas y si voy al grupo no tendré el tiempo suficiente para ellos.
DINERO: Mi economía era bastante precaria ya que amigos, jefes y familiares habían dejado de confiar en mi por la irresponsabilidad con la que me había conducido, tendría que empezar desde cero y muchas veces solo me acompañaban las monedas que dejaba caer en esa canasta.
ESFUERZO: Podría poner esfuerzo en otra cosa…. En algo que sea de mi interés personal y que alimenten las exigencias exageradas de mi ego pero…. Poner esfuerzo para un servicio? Para estar ahí constantemente? Cuánto tiempo? Toda la vida?
Observaba a ese señor con buen porte, camisa perfectamente planchada y un bigote que resaltaba su firmeza en su andar y en sus palabras.
Transmitía esperanza, fe, ganas de servir…
Era como un bebé absorbiendo la mayor información posible que salía de su boca.
Una y otra vez me daba razones por las cuales deberías de servir y dedicarte a otra persona. Escuchaba una vez al mes que habría junta de servidores, las personas de tiempo se juntaban en una pequeña sala en donde al parecer el tiempo no bastaba y yo sentado pensando…. De qué hablarán? Que hacen ahí? Yo quisiera estar ahí!!!!!
Dedicado al trabajo en la agrupación cada vez que servía una taza de café la cual poco a poco me quedaba en el punto exacto, ya sabía cómo acomodar las sillas, apoyar día y noche en la sala aprendiendo de los viejos…
Hasta que llego el día, sentado escuchando mi junta me mandan llamar a esa sala de servidores; todos sentados en círculo viéndome con atención y un poco de sonrisa en sus labios, frente a mi una silla vacía y de inmediato volteo a ver a ver a mi líder el cual me pregunta con esa voz ronca y recia…. Estas dispuesto a servir?
Contestó que sí y me piden utilizar la silla vacía, en ese momento no entendía de lo que hablaban, es más ni atención les puse. Lo único que pasaba por mi mente era si podría con la responsabilidad, si podría darme a los demás como lo hacían esas personas…
Desde ese momento me convertí en piedra y ellos en cincel. Permití que me esculpieran y me enseñaran a dar lo mejor de mi con lo peor de mi.
Ahí estaba, aquí estoy tratando día a día de qué mi sobriedad no sea precaria sabiendo que dando a los demás obtengo más yo…
Desde ese momento comprendí que sería UN NUEVO COMIENZO un gran comienzo y que como inicio nunca tendría fin.
Comprendí…
“EL INGRATO PRIVILEGIO DE SERVIR”