24/04/2026
Las son formas automáticas de pensar que no siempre reflejan la realidad con precisión. Son comunes en todas las personas y suelen aparecer en momentos de estrés, ansiedad o tristeza. El problema no es tenerlas, sino creer que son hechos sin cuestionarlas.
Aquí van algunas de las más frecuentes, explicadas de forma sencilla:
• Pensamiento todo o nada: ver las cosas en extremos. Ejemplo: “Si no me salió perfecto, fue un fracaso total”.
• Generalización excesiva: sacar conclusiones amplias a partir de un solo evento. Ejemplo: “Me fue mal hoy, siempre me va mal”.
• Filtro mental: enfocarse solo en lo negativo e ignorar lo positivo. Ejemplo: recibir 10 comentarios buenos y quedarse solo con 1 malo.
• Lectura de mente: asumir lo que otros piensan sin evidencia. Ejemplo: “Seguro cree que soy incompetente”.
• Catastrofización: imaginar el peor escenario posible. Ejemplo: “Si cometo un error, todo se arruinará”.
• Personalización: asumir responsabilidad por cosas fuera de tu control. Ejemplo: “Está de mal humor, seguro es por mí”.
• Deberías: imponerse reglas rígidas. Ejemplo: “Debería ser más exitoso a mi edad”.
Identificarlas es el primer paso para cuestionarlas. Preguntarte “¿esto es un hecho o una interpretación?” puede ayudarte a ver las cosas con más claridad.
No se trata de pensar “positivo” todo el tiempo, sino de pensar de forma más realista y equilibrada.