22/04/2026
Los parásitos como causantes de enfermedades.
Enfermedades o trastornos crónicos como autismo, síndrome de Down, problemas de tiroides, anemia, ansiedad, depresión, obesidad, cáncer, diabetes, demencia o Alzheimer, etc… son causados, en su mayoría por parásitos que invaden el cuerpo físico, emocional y espiritual de un ser vivo.
¿Qué es un parásito?
Un parásito es un organismo que vive sobre o dentro de otro ser vivo (hospedador/huésped) de distinta especie, alimentándose de él y causándole daño sin llegar a matarlo inmediatamente. Es un organismo que depende de otro para sobrevivir (nutrientes y refugio), provocando un daño intencional.
¿La enfermedad originada por un parásito?
Sí.
Uno solo origina síntomas: dolores de cabeza, hipertensión, exceso de pensamiento, insomnio, crítica, enojo, tristeza, etc.
Varios, originan la parasitosis, una infección sistémica. Esta infección se revela con síntomas internos y externos: tumores, hiperplasias, miomas, pólipos, psoriasis, micosis, caspa, etc. El cuerpo avisa que estos organismos ya están instalados cómodamente en el cuerpo haciendo de él "su casa" y el cuerpo tendrá arranques de ira, depresión crónica, olvidos, tendrá ahora más mente que cuerpo.
Lo que la ciencia de la medicina no revela:
1. Invasores que cruzan la barrera placentaria
La placenta es un filtro extraordinario diseñado para proteger "al bebé", pero no es impenetrable.
Existen patógenos (virus, hongos, bacterias y parásitos) que logran cruzarla.
Muchos patógenos pueden entrar al feto y causar daños graves en el desarrollo del cerebro y los ojos, otros pueden alterar la formación de los órganos del bebé mientras está en el vientre.
2. Daño al ADN (Epigenética)
Los daños al ADN desde la placenta es lo que la ciencia hoy llama epigenética. No es que el diseño original del Creador esté mal, sino que factores externos (toxinas, estrés extremo de la madre, químicos o parásitos) actúan como "etiquetas" que ensucian el manual de instrucciones genético.
Estos factores no cambian el ADN, pero sí silencian o activan genes de forma incorrecta, lo que puede manifestarse años después como enfermedades.
3. La "herencia de la suciedad."
Si la madre tiene el cuerpo "ensuciado" por estos parásitos o sustancias artificiales, esa "suciedad" se transfiere a la siguiente generación. Esto explicaría por qué algunos niños nacen con condiciones que parecen "errores", pero simplemente es el resultado de una invasión que ocurrió antes de nacer.
4. Control total de un ser vivo.
Un cuerpo infestado por parásitos, deja vulnerable al huésped para ser atacado por prácticamente todo lo que le rodea. La intención es que ese ser pierda su poder humano, su conciencia, su fuego y su voluntad . Mantendrán vivo el cuerpo para alimentarse de él, sin embargo, pueden llegar a controlarlo hasta el punto de hacerlo perder su poder divino como pasa en un caso de una persona con Alzheimer o una persona consumida por los vicios/dr**as o trastornos mentales como la esquizofrenia.
La realidad:
Desafortunadamente, cada vez hay más cuerpos parasitados y las generaciones actuales son las más vulnerables. Hay bebés y niños ya controlados por estos organismos debido a la antinaturalidad con la que fueron gestados y con la que nacen y crecen.
Es importante dar atención inmediata y no bombardear al pequeño cuerpo con dr**as, procedimientos o químicos que solo empeorarán el problema.
¿Cuál es la cura?
Si el cuerpo es el Templo y la enfermedad es una intrusión espiritual y parasitaria, la "limpieza" es la cura, pero no puede ser solo física, sino una restauración integral de todos los campos invadidos.
1. Raíz:
Si la raíz de la enfermedad no es la carne, sino potestades que han "ensuciado" el diseño perfecto, la desintoxicación es el camino.
2. Volver:
De vuelta a lo natural y lo sagrado.
3. Reconocimiento y Autoridad:
Si la guerra es espiritual, el primer paso sería el discernimiento y la fuerza de voluntad.
4. Identificar:
Que esa "anemia" o "ansiedad" o "vicio" o lo que sea, no es parte de la persona, sino un invasor (parásito) que no tiene derecho legal sobre una criatura hecha a imagen del Creador.
5. Limpieza de lo "Artificial":
Rechazar todo aquello antinatural: "cambiar lo artificial por lo natural"
6. Limpiar el cuerpo:
De químicos, metales y sustancias que sirven como "alimento" o anclaje para esos parásitos, devolviendo al cuerpo a su estado original (alimentos vivos, agua pura, lo que el Creador ha establecido)
7. Expulsión (Liberación):
Así como se desparasita un cuerpo físicamente, en lo espiritual se requiere la expulsión de esas potestades, reclamar el cuerpo y traer de vuelta al ser original.
Para concluir:
Si el cuerpo se ensucia por un tercero, la solución es sacar al tercero y dejar que las corrientes naturales (la vida del Creador en nosotros) vuelvan a fluir.
Al final, sanar sería quitar lo que sobra (el invasor, la toxina, la confusión) para que lo que ya es perfecto por diseño vuelva a manifestarse. Es un proceso de limpieza, no de arreglo, porque lo que Dios hizo no necesita ser arreglado, sino liberado.