14/01/2026
No vivimos la vida que queremos, sino la que nuestro sistema nos permite mientras sigamos ocupando lugares que no nos corresponden.
Muchas personas no están viviendo su destino: están repitiendo, compensando o reparando la historia de su madre.
No por falta de amor.
Por lealtad infantil, cuando un hijo deja de ser hijo.
En Constelaciones Familiares vemos con claridad un patrón:
cuando una madre no pudo ocupar su lugar —por dolor, abandono, carencia emocional o exceso de carga—, un hijo paga el precio. No conscientemente desde el cuerpo, las decisiones y el destino.
¿Y a ti, te tocó ocupar un lugar que no te correspondía?
Si está información resonó contigo, nos vemos en la próxima constelación familiar (modalidad presencial).
Envíame mensaje para más información.
Porque ordenar es amar.