16/03/2026
Cuando aparentemente se desea cambiar, pero en realidad no
En algunos casos, una persona parece dispuesta a cambiar, pero en realidad su motivación no es genuina. Esto suele observarse cuando la familia o la pareja descubre una situación que pone en riesgo la relación, como una adicción, una infidelidad u otra conducta problemática.
Ante la presión —amenazas de separación, divorcio o abandono— la persona acepta ir a terapia. Sin embargo, muchas veces lo hace solo para calmar el conflicto o evitar las consecuencias, no porque realmente desee transformar su conducta.
En estos casos, la terapia se convierte en una especie de estrategia para ganar tiempo mientras la situación se tranquiliza. Pero como el cambio no nace de una decisión interna, tarde o temprano la persona vuelve a las mismas conductas.
Cuando esto ocurre, la relación de pareja o familiar suele deteriorarse aún más, porque la confianza ya ha sido dañada.
Por eso, el cambio verdadero solo ocurre cuando la persona lo desea por su propio bien y asume la responsabilidad de su proceso.
Para los familiares o la pareja, en ocasiones lo más saludable es mantener una distancia prudente, ser pacientes y buscar apoyo psicológico para aprender cómo manejar la situación sin quedar atrapados en dinámicas de manipulación o desgaste emocional