29/11/2021
LOS ANTIGUOS y LOS NUEVOS NAGUALES TOLTECAS
«En el pasado la gente era mucho más fuerte y resistente en todos los aspectos porque poseía una masa energética corporal mayor. Los hermanos mayores dicen que la apariencia del receptáculo o burbuja de aquellas personas asemejaba un huevo de gallina, redondeado abajo y algo aguzado arriba. Hoy la gente en general somos mucho más débiles en todos los aspectos y el sistema se ha encargado de debilitarnos incluso aún más en el área reactiva y emocional; el receptáculo de la mayoría de la gente no solo ha perdido la punta superior para volverse más esférico que ovoide, sino que ahora en muchos casos se muestra, no tenso como el de la gente del pasado, sino flojo y fofo, y en algunos casos aparece como una medusa medio destripada. Este hecho se refleja en todo lo que la gente hacemos, incluyendo el aprendizaje de la Ciencia de la Energía.
Los hermanos mayores dicen que los maestros de la CE del pasado no hablaban mucho, enseñaban a sus alumnos haciendo, y eran completamente pragmáticos, duros y despiadados; nada de simbolismos o discusiones o especulaciones; cada cosa se mostraba tal cual, en vivo y en directo... y la explicación, si la había, llegaba muchos años después, y a menudo el mismo aprendiz ya convertido en guerrero o guerrera la tenía que conseguir por su cuenta.
Había gente de poder que eran Hechiceros y los había Toltecas; unos buscaban poder sobre todo y sobre todos, material y no material, en la Primera y la Segunda Atención, y los otros buscaban liberarse totalmente desapegándose de todo ego en la Primera Atención y en la Segunda y yéndose a la Tercera con todo y huaraches.
Los Hechiceros esclavizaban a sus aprendices; los elegían desde pequeños -a veces apenas nacidos-, por la fuerza y los sometían por la fuerza y les enseñaban por la fuerza; y el que sobrevivía bien y el que no también; y la energía que soltaban al morir los que no lo lograban se la "comían" sus maestros y una vez desencarnados, aprisionaban sus Cuerpos de Ensueño y los usaban como herramienta en sus intentos. Era un mundo brutal y despiadado.
Los Toltecas no esclavizaban a sus aprendices pero no los consentían para nada, y no hablaban, hacían; era un mundo de magia y maravillas, pero no al modo que se imagina la mente cotidiana que todo lo romantiza; no era un mundo de algodones, flores y apapachos sino un mundo de trabajo y superación y desarrollo y evolución constante e indiscutible; para merecer cada aspecto del paraíso el aprendíz tenía primero que descender al in****no respectivo y sobrevivir y salir de ahí por sus propios medios, sin sucumbir a ello.
Para que nos hagamos una idea de cómo se enseñaba antes hagamos un símil; imaginemos a un aprendíz a quien el maestro necesita enseñar a nadar. Primero que nada el aprendíz debía reunir las condiciones necesarias y ser señalado y corroborado. Luego era enganchado de alguna manera y luego era presionado sin compasión para que ejercitara cada músculo de su cuerpo y tensara apropiadamente cada fibra de su luminosidad. Una vez que estaba listo, supiera nadar o no, se le empujaba a un cuerpo de agua hondo y ahí se le dejaba solo. Si salía vivo, la instrucción seguía, si no, hasta ahí llegaba... cada etapa era una prueba y el que no la pasaba moría o era dejado de lado.
Si alguien, sin saber nadar, había salido ileso de la prueba del agua, ahora se le empujaba a un río crecido en un sitio con muchos rápidos y ahí se le dejaba y se le esperaba kilómetros río abajo, en un área mansa; si llegaba vivo, la instrucción seguía, si no, hasta ahí llegaba.
Luego, como no se trataba solo de "enseñarlo a nadar", sino de hacer de el aprendiz "un atleta nadador del más alto rendimiento", se le empujaba finalmente a una masa de agua muy honda y luego se le soltaba detrás a un cocodrilo hambriento... etc. No hace falta imaginarse a qué alturas de eficacia y eficiencia podían llegar esos guerreros que sobrevivían a todas esas terribles pruebas. Esa era la manera de enseñar de los toltecas.
Hoy la gente ha sido debilitada al grado que no le puedes decir a un joven una palabra que no le guste o no le puedes dar un varazo en el lomo o no consentir sus creencias, antojos y pendejadas porque se ofenderá y sufrirá y escapará a la primera oportunidad lloriqueando y quejándose y te odiará por todo lo que le reste de vida, acusándote de todos sus males. ¿Qué clase de guerreros se pueden generar en estas condiciones de "mírame y no me toques porque valgo mucho y merezco todo nomás por mi chula cara"?
El camino de la CE nunca ha sido para todos, sobre todo ahora. Por eso el camino es solitario o cuando mucho en pareja, y el índice de fracaso es casi del cien por ciento con el paso del tiempo. Pero, sea como sea, es mejor intentar caminarlo que no hacerlo. Ya hasta donde uno llegue no tiene importancia, emprender el camino de retorno hacia el Espíritu es la única empresa que en realidad vale la pena en este mundo, y afortunadamente todavía está disponible, a pesar de los pesares y ojalá lo siga estando por mucho tiempo; pero hemos de sacudirnos tantas pendejadas que se antoja una empresa casi imposible. Pero de eso se trata, las cosas que realmente valen la pena, aunque recorrer sus caminos son de plenitud y gozo, no son nada fácil.
¿Y saben cual es la buena noticia? A pesar de que cada vez más niños nacen con un cuerpo deteriorado y débil, parecido al de los adultos que los conciben (no les puedes decir ni "mi alma" porque se resienten); en algunos lugares apartados estan naciendo niños con una masa energética mayor a la media... y eso significa que el molde del hombre sigue ahí, vigente; y eso aporta esperanza a nuestra especie a pesar de los pesares»