05/04/2026
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Exploremos juntos cómo el estrabismo afecta más allá de la vista: implica desafíos en la coordinación motora, la percepción del espacio y la fusión sensorial de imágenes. ¡Acompáñanos para entender mejor el impacto del estrabismo y cómo la terapia visual puede ayudar!
Duke-Elder y Wybar, los dos estrabólogos más preeminentes del siglo XX, identificaron tres formas de localización espacial que son inherentes al efecto del estrabismo en el individuo:
1️⃣ Correspondencia motora:
Inervación recíproca de los músculos extraoculares para dirigir los ojos adecuadamente en miradas conjugadas y disyuntivas.
2️⃣ Correspondencia propioceptiva:
Armonía entre los diversos mecanismos propioceptivos alineando los ejes visuales para integrar la cabeza, los ojos y el cuerpo entre sí y con respecto al espacio.
3️⃣ Correspondencia sensorial:
Combinación central de las imágenes unioculares en una percepción fusionada para que emerja una única imagen binocular.
Duke-Elder y Wybar afirman que la proyección visual está orientada gravitacionalmente por el mecanismo postural, de modo que los movimientos oculares se correlacionan con los movimientos de la cabeza, la cabeza con respecto al tronco y el cuerpo con respecto a la gravedad.
Los dos conjuntos de impresiones, visual y postural, al procesarse en el nivel perceptual, emergen como una percepción de dirección.
Para resolver el desajuste entre la localización egocéntrica y oculocéntrica, las relaciones sensoriales se adaptan funcionalmente para conformarse con la posición anormal de los ojos, con trastornos resultantes en la localización relativa.
En esencia, esto es una reorientación mental en la proyección binocular para compensar la posición defectuosa.